Moncloa señala que “una entrada masiva no se avisa con un WhatsApp ambiguo”
INVASIÓN CEUTA
El Gobierno defiende que las comunicaciones del 29 de julio solo trasladaron la existencia de una convocatoria en redes y que nunca fueron interpretadas como una previsión de la magnitud de la entrada del día siguiente
Fuentes de La Moncloa ha salido al paso de la polémica suscitada por las comunicaciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) previas a la entrada masiva de migrantes en Ceuta y sostiene que los mensajes enviados el 29 de julio a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil no constituían una alerta sobre una llegada masiva a la ciudad.
La explicación del Gobierno llega después de que la documentación desclasificada haya confirmado que, a las 13.52 horas del 29 de julio, un agente del CNI destinado en Ceuta comunicó por WhatsApp al Gabinete de la Delegación del Gobierno que en redes sociales circulaba “un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h”, coincidiendo con la Fiesta del Trono en Marruecos. El mismo mensaje señalaba que había “dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores”, cifra que el agente aportaba “para que te hagas una idea del alcance de la difusión”.
La conversación no quedó únicamente en ese mensaje. Según los documentos publicados por el propio Gobierno, esa misma tarde el CNI trasladó también a la UCE-3 de la Guardia Civil que disponía de información sobre un “intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana, día de la Fiesta del Trono” y que existían varios grupos de Facebook y WhatsApp que estaban incentivando esas entradas. Posteriormente se produjo una llamada entre el CNI y la unidad de la Guardia Civil.
Moncloa: “Nunca alertaron de una llegada masiva”
La versión ofrecida ahora por Moncloa incide, sin embargo, en que las comunicaciones del día 29 no advertían de una llegada masiva ni contenían una estimación sobre el número de personas que podían intentar entrar en Ceuta.
Según la nota difundida por el Gobierno, los 180.000 seguidores mencionados por el CNI se citaban únicamente para ilustrar “el alcance de la difusión” de las convocatorias y “en modo alguno” constituían un indicador de la escala o de la probabilidad de que se produjera una entrada masiva.
El Ejecutivo sostiene además que el CNI no emitió ninguna alerta formal y que la información se trasladó mediante un mensaje de WhatsApp y una breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno, además de la comunicación mantenida con la UCE-3 de la Guardia Civil. La Moncloa subraya que el CNI tampoco elevó la información a su cadena de mando ni a ningún miembro del Gobierno.
La cuestión que deja abierta la documentación
El debate se sitúa ahora en qué significado debe darse a aquellas comunicaciones. Por un lado, los documentos oficiales acreditan que el 29 de julio el CNI conocía y trasladó a las autoridades en Ceuta la existencia de una convocatoria concreta para intentar entrar en la ciudad al día siguiente, mediante la valla y por mar, y en una fecha determinada: las 20.00 horas.
Por otro, el Gobierno insiste en que ese conocimiento no equivalía a disponer de información que permitiera anticipar la dimensión que acabarían adquiriendo los acontecimientos del 30 de julio.
La diferencia es relevante: una cosa es conocer la existencia de una convocatoria y otra disponer de una estimación fiable sobre su capacidad real de movilización. Precisamente sobre ese matiz pivota la explicación de Moncloa. “Un organismo que cree que va a producirse una entrada masiva lo eleva”
La respuesta del Gobierno insiste en que, si el CNI hubiera considerado que al día siguiente se iba a producir una entrada masiva, habría activado los mecanismos correspondientes y elevado la información a los niveles superiores: “Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia”, afirma.
Moncloa defiende así que el hecho de que la comunicación se realizara por WhatsApp a un interlocutor de la Delegación y mediante una llamada a la Guardia Civil demuestra que no fue valorada en ese momento como una amenaza de la magnitud que posteriormente alcanzaron los acontecimientos.
La discusión sobre la actuación previa al 30 de julio queda, por tanto, centrada no solo en si hubo información disponible, sino en cómo fue valorada, a quién se trasladó y qué nivel de respuesta generó.
Los documentos desclasificados muestran que información sobre una posible entrada por mar y valla sí llegó a la Delegación del Gobierno y a la Guardia Civil el día anterior. Lo que Moncloa niega es que aquella comunicación pueda equipararse a una alerta formal sobre una entrada masiva o a una predicción de la dimensión de la crisis que se produjo horas después.