Nicola Cecchi: "O encontramos una solución lo más rápida posible o nos convertimos en otra Lampedusa"
Entrevista
El consejero de Turismo y Comercio exhorta a aprovechar los apoyos que la Unión Europea, las instituciones y el sector empresarial han brindado estos días a Ceuta para comenzar a dibujar el futuro que aguardará a la ciudad una vez que se consiga superar la crisis. Entretanto, arremete contra el Gobierno central: “Nos ha dejado tirados”
Pregunta.- Usted tutela en el Gobierno de la Ciudad las políticas municipales en materia de comercio, turismo, empleo y deporte, una posición privilegiada para aportar un diagnóstico sobre lo que los sucesos del 30 y 31 de julio han significado para la economía de Ceuta.
Respuesta.- El turismo es el sector sobre el que más negativamente ha impactado todo lo sucedido desde el 30 de julio. En agosto, quizás el mes más importante del año turísticamente hablando, hemos tenido anulaciones del 94% del total de los grupos y turistas previstos. Se estima que en ese mes suelen venir a Ceuta alrededor de 8.000 turistas. Un dato. Hay empresas como por ejemplo Burbujas, Murazur y otras que se dedican a diversas actividades turísticas que han visto anulado el 100% de los grupos programados.
Es un daño muy muy gordo, un daño, sobre todo, para la imagen turística que Ceuta se había forjado. Yo creo que nos encontrábamos en uno de los puntos más altos turísticamente hablando. Estábamos cosechando todo lo que se había hecho en los tres años anteriores. Ceuta estaba de verdad muy bien, muy bien. Los números nos respaldaban. También lo hacía la imagen que se proyectaba hacia el exterior, gracias a la inversión con fondos del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia y a la apuesta por el turismo que desde 2023 la Ciudad ha hecho.
El fútbol había ayudado muchísimo, sobre todo en la proyección de la imagen positiva hacia el exterior. Gracias al Ceuta ha sido muy fácil difundir esta imagen, pero no solo. Aquí se estaba haciendo un número muy importante de campeonatos de muchos otros deportes de categoría inferior. Siempre hemos creído en el binomio deporte-turismo.
Y, bueno, lo que decía, las previsiones estaban a tope. El periodo de mayo a julio había sido espectacular. Pero llegó agosto, y cero.
Ha sido un golpe durísimo. Si le digo la verdad, yo el viernes, el segundo día de la invasión, lloré. No he llorado en mi vida tanto como ese viernes.
Es un trabajo de tres años que ha costado muchísimo, muchas reuniones, un trabajo muy bueno en la Feria Internacional de Turismo de Madrid (FITUR). Por cierto, por mucho que se critique FITUR, esta es la feria donde se consiguen, si trabajas bien, todos los contactos. Y eso se ha hecho. Hemos creado una red de personas involucradas, comprometidas. La Consejería ha trabajado muy bien.
Otras cosa. La campaña de proyección de la imagen de la ciudad “Tierra rara” ha tenido reconocimiento en todas partes, en toda Europa. Ya comenzaba a hablarse muchísimo de Ceuta. Todo ese trabajo se ha tirado por tierra. Es muy duro.
Más ejemplos. Teníamos previstos once cruceros de agosto a diciembre. Pues bien, se anularon todos los de agosto y septiembre, y nos tememos que vaya a ocurrir lo mismo con los de octubre y noviembre. Once cruceros con más de 3.000 personas cada uno. Es un daño incalculable.
Ha sido una tragedia. Lo ha sido para Ceuta y los ceutíes, pero también para las personas que llegaron aquí. No olvidemos que ha habido 150 muertos. Las personas que han sido utilizadas son, en muchos casos, personas vulnerables, necesitadas. Pero, para Ceuta ha sido un desastre.
P.- ¿Cómo puede recuperarse la reputación perdida?
R.- Nuestra tarea es conseguir que esta debilidad que ha supuesto esta invasión y la imagen negativa que Ceuta está proyectando al exterior no se cronifiquen. Eso es fundamental.
Hay dos posibilidades. O encontramos una solución lo más rápida posible a lo que nos está sucediendo o nos convertimos en otra Lampedusa, en un territorio asociado a problemas de inmigración y caos,
Por eso es por lo que criticamos que tras más de 60 días no se haya hecho nada y sigamos en el punto de partida. Y es que si conseguimos revertir en un corto periodo de tiempo esta situación, todavía estaremos a tiempo de involucrar toda la sensibilidad que a día de hoy existe en España y Europa hacia Ceuta. Hay un montón de gente que se está ofreciendo a ayudar.
Si somos capaces de coger este tren, de conseguir crear un grupo de personas que dirijan este flujo de ganas que existe de implicarse con Ceuta, yo creo que estamos a tiempo para que esta debilidad se convierta en una fortaleza y podamos salir, quizás, mejor.
P.- ¿Hay un punto de no retorno a partir del cuál todo estará perdido? ¿Una fecha en la habrá que decir: hasta aquí hemos llegado?
R.- No lo sé, pero, desde luego, cuanto más tiempo pasa peor es. Lo cierto es que hoy en día todo el mundo está volcado. Alejandro Sanz, el Real Madrid, el dueño de Mercadona, el presidente de Telefónica, el presidente de Endesa… Están todos diciendo, ¿qué queréis? ¿Qué puedo hacer para ayudaros? El dueño de Mercadona nos ha dicho: “¿Queréis que monte una fábrica aquí? Yo estoy para ayudaros”. Y esa promesa se puede mantener hoy, se puede mantener durante un mes. Pero a lo mejor, dentro de tres o cuatro meses el foco de atención ha pasado a otro lugar.
Lo que quiero decir es que resultaría fundamental no desperdiciar este momento. Y es que las muestras de apoyo son impresionantes. Yo viajo con el presidente y puedo decirlo. No apoyos dirigidos solo al presidente, sino a Ceuta. Y también de la gente normal. Hemos bajado de un avión en Bruselas, y nos han aplaudido mientras coreaban el “Ceuta no se vende…”. Y yo decía, ¿pero cómo es esto posible si esto es Bruselas?
Esto hay que aprovecharlo. Si no somos capaces de aprovechar esto, el riesgo de perder la guerra, no solo la batalla, es alto.
P.- La Ciudad había mantenido hasta el 30 de julio unas relaciones con el Gobierno central amigables. Parecía, al menos desde el exterior, que existían cauces para el entendimiento. Esos lazos se han quebrado. ¿De qué manera pueden reconstruirse los puentes rotos?
P.- Yo creo que la relación se puede reconstruir sin ningún problema. Desde Ceuta y desde el Gobierno de Ceuta la lealtad institucional siempre ha estado aquí.
Quiero recordar que nosotros como gobierno nos hemos posicionado a favor de muchísimas cosas sobre las que nuestro partido a nivel nacional se había manifestado en contra. Y no teníamos problema en hacerlo porque considerábamos que eso beneficiaba a Ceuta. La misma Ley de Extranjería, la Ley de Vivienda, son cosas que nosotros hemos apoyado desde aquí porque estábamos convencidos que era por el bien de Ceuta.
Pero el Gobierno de la nación nos ha dejado tirados totalmente. Totalmente. Y esto duele. Muchísimo. Cualquier actuación que vaya a favor de resolver esta situación y que sea en beneficio de Ceuta podrá contar siempre con el apoyo y la lealtad institucional con el Estado que el Gobierno de Ceuta siempre ha demostrado.
No estamos aquí por un interés partidista. Esto no es una cuestión de derechas o izquierdas. Esto es por Ceuta. O lo entendemos todos o Ceuta se va al carajo.
P.- El Gobierno se enfrentó a Génova con su apoyo a un mecanismo de distribución de los menores acogidos en Ceuta entre las comunidades autónomas que la dirección del PP nacional rechazaba. Explíqueme qué ha cambiado. Antes, su Gobierno estaba a favor de los traslados a la Península de los menores cuando la presión era infinitamente menor a la que existe actualmente. ¿Por qué se niegan ahora a trasladar a los niños y adolescentes cuando la situación es mucho peor?
R.- Aquí hay un antes y un después de lo que ha pasado. La Ley de Extranjería sobre menores no está pensada para un suceso como este sino para eventos inmigratorios normales, para un flujo normal de personas. La situación ya no era normal antes de lo que nos ha ocurrido. Entonces teníamos acogidos a 180 menores, cuando la ley establece que nos corresponderían 29. El mismo razonamiento sirve para los adultos.
¿Cómo podemos llegar a pensar que la actual Ley de Extranjería sirve para un evento excepcional, para un suceso de la magnitud del que estamos viviendo? No está pensada para eso.
¿Qué hubiera pasado si de los 80.000 que entraron –yo creo que eran más de 100.000- 70.000 no hubiesen decidido volver? ¿Qué hubiésemos hecho con 80.000 personas? ¿Los devolvíamos uno a uno, expediente por expediente? ¿En cuántos años?¿En quince? Imposible.
Esto no es una crisis migratoria. Bajo mi punto de vista, esto ha sido una invasión. Pero los invasores no son las personas. Las personas han sido engañadas por el verdadero invasor, que es Marruecos. Marruecos es el invasor. No se puede utilizar al pueblo para fines de este tipo. Hay 150 personas que han muerto. Hay gente que vive tirada en las playas. Estas personas no merecen lo que está pasando Ni nosotros tampoco.
P.- Me parece muy interesante esa precisión que hace usted acerca de a quién hay que atribuir la condición de invasor. Pero hoy, en Ceuta, no todo el mundo parece tener clara esa distinción que usted hace...
R.- Yo lo tengo claro.
P.- Quizás está inclinación a considerar invasores a los migrantes esté detrás de los actos de violencia que se han registrado estas últimas semanas.
R.- La violencia no es concebible. Y a un inmigrante menos que nunca. Pobrecito. Porque no tiene ninguna culpa. La culpa a lo mejor es de no haber entendido lo que estaba pasando, de haber sido manipulado por las redes sociales, o por los servicios de inteligencia, o por quienquiera que sea que esté detrás.
Aunque también es verdad que hay personas que han entrado en Ceuta con un fin específico, lo hemos leído en los periódicos. Gente del ejército, gente del servicio de inteligencia...
Pero yo no soy capaz de hablar de los niños como invasores. Tenemos a 2.400 niños y a otros muchos que todavía están por filiar. Pero nos encontramos con que la Ley de Extranjería no puede resolver este problema. Es imposible. Sencillamente, porque no está hecha para este tipo de situaciones.
P.- ¿No cree que el traslado de los menores a la Península para cumplir con todos los trámites legales supondría una mayor garantía de sus derechos y, al tiempo, un alivio de la presión que padece la ciudad?
R.-Eso sería, ¿cómo se dice en castellano?... pan para hoy y hambre para mañana. Aquí tenemos que respetar lo que dice la Unión Europea, que es lo que ha dicho siempre el Gobierno de la nación y nosotros también: hay que primar la reagrupación familiar, y si eso no puede ser, que el menor cuente con un tutor en Marruecos.
Parece que hay que recordar que la Unión Europea reconoce a Marruecos como un estado seguro. Además, España está organizando con este país un campeonato mundial de fútbol. Y si Marruecos está capacitado para organizar un mundial, también tiene que estarlo para contar con un servicio de acogida de menores adecuado.
El hecho de trasladar a estas personas a la Península, sean menores o adultos, constituye para Ceuta una pérdida enorme. Porque nos arriesgamos a que mañana vuelva a pasar lo que ha pasado. Y eso no lo podemos permitir. Ceuta tiene que contar con la seguridad de que esto no va a volver a ocurrir. Y eso pasa porque la frontera vuelva a estar en manos de España, y no de Marruecos. Eso es fundamental.
Necesitamos inversiones en infraestructura y personal. Necesitamos que Frontex esté en la frontera. Necesitamos que exista una oficina de la Unión Europea en Ceuta. Tenemos que hacer saber que Ceuta no puede ser la puerta de entrada a Europa, porque si acaba siéndolo, estamos vendidos. No hay muros que aguanten la presión que puede llegar a darse desde un país del que no sabemos cuántos millones de personas se quieren ir.
P.- Hay quien cree que esta crisis podría servir para acelerar la satisfacción de antiguas reivindicaciones que los ceutíes viene planteando desde hace años: ingreso en la Unión Aduanera, mayor presencia del Estado, el reconocimiento por la Unión Europea de que esta es realmente su frontera sur... ¿Usted ve este escenario posible?
R.- Primero, tenemos que tener la seguridad, como decía antes, de que esto que nos ha pasado no va a volver a ocurrir. Y esto pasa, insisto, porque la frontera esté en manos de España. También es el momento de trabajar por el ingreso en la Unión Aduanera, siempre garantizando el blindaje de nuestro régimen económico y fiscal, porque, si no, sería un desastre.
En Europa hay un montón de estamentos que están sensibilizados con Ceuta. Tenemos que aprovechar este momento lo máximo posible. Pero estas cosas solo podrán hacerse cuando consigamos revertir la situación actual, cuando volvamos al estado de cosas que teníamos el 29 de julio. Las ayudas, las bonificaciones, los incentivos están muy bien, pero si no revertimos la situación, todo sobra.
P.- ¿Existe la posibilidad de que la Ciudad articule algún tipo de ayudas para paliar el impacto que la crisis está teniendo sobre la economía ceutí? ¿Dispone la Administración local de recursos suficientes para ello?
R.- Lo estamos estudiando con la Consejería de Hacienda. Es un momento muy complicado. Estamos afrontando muchísimos gastos que no estaban previstos. Todo está en el aire. No sabemos mucho de la financiación que llegará del Estado, ni cuánto de este gasto cubrirá.
Nosotros deberíamos tener 29 niños inmigrantes, pero tenemos 2.400. Haga el cálculo de los fondos que necesitamos. Estamos recogiendo un 75% más de residuos, y eso es algo que hay que pagar. Tenemos a la Policía Local y a los Bomberos trabajando sin descanso. Todo esto se ha traducido en un sobrecoste derivado del hecho de que en esta ciudad, en dos días, la población creció de repente en un 15%. Pero el presupuesto con el que contamos sigue siendo el mismo.
Pero lo que no quiero es dar la impresión de que nos rendimos. Al revés. Estamos seguros de que saldremos de esta, y lo haremos con mucha fuerza.