El nuevo centro de crisis 24 horas busca romper el silencio sobre la violencia sexual en Ceuta
VIOLENCIA DE GÉNERO
La creación del centro de crisis 24 horas supone un avance clave en la atención integral a víctimas, aunque las autoridades advierten de que no es suficiente por sí solo y subrayan la necesidad de actuar en tres frentes: protección institucional, detección temprana y cambio cultural
La violencia sexual continúa siendo una de las formas de violencia más invisibles en Ceuta, una realidad que, según advierten desde la Delegación del Gobierno, no responde a su inexistencia, sino al silencio que durante años ha rodeado a este tipo de agresiones.
Así lo ha puesto de manifiesto la jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer, Livia Rosales, en una entrevista en la que ha subrayado la necesidad de abordar este fenómeno “con claridad” y desde una perspectiva integral.
Los datos disponibles evidencian que se trata de un problema sostenido en el tiempo. Según el último balance del Ministerio del Interior, en 2025 se denunciaron en Ceuta un total de 52 delitos contra la libertad sexual, lo que supone una media de un caso por semana.
Esta cifra representa, además, un incremento cercano al 13 % respecto al año anterior, lo que confirma una tendencia al alza que, lejos de ser anecdótica, refleja la persistencia de esta forma de violencia.
Datos oficiales evidencian que la violencia sexual en Ceuta es más frecuente de lo que reflejan las denuncias
No obstante, Rosales ha advertido de que las estadísticas oficiales “solo muestran una parte de la realidad”, ya que la violencia sexual se caracteriza precisamente por la infradenuncia.
En este sentido, estudios recientes en el ámbito sanitario de la ciudad apuntan a que cerca del 30 % de enfermeras y fisioterapeutas han sufrido comentarios sexistas en su entorno laboral.
Además, más de un 20 % reconoce haber vivido situaciones de invasión de su espacio personal o conductas que podrían constituir acoso sexual.
Aún más preocupante resulta que, según datos sindicales, hasta la mitad de las profesionales asegura haber experimentado algún tipo de acoso laboral o sexual a lo largo de su trayectoria.
La mayoría de estos casos, sin embargo, no llega a denunciarse, en muchos casos por desconocimiento de los mecanismos existentes o por falta de confianza en su eficacia.
Alertan de una violencia sexual “estructural” en Ceuta que muchas víctimas no denuncian
Esta situación, según la responsable institucional, obliga a realizar “una reflexión incómoda” sobre la presencia de la violencia sexual incluso en espacios que deberían ser seguros.
Desde la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer reconocen que se trata de un fenómeno que “cuesta nombrar” y que con frecuencia queda relegado al ámbito privado.
“El silencio no protege a las víctimas; al contrario, las deja más solas y desprotegidas”, ha señalado Rosales, quien ha insistido en la importancia de visibilizar el problema.
En su opinión, la violencia sexual no puede entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una realidad estructural vinculada a la desigualdad de género.
Desde el acoso en el entorno laboral hasta las agresiones más graves, existe un “continuo de violencia” que limita la libertad de las mujeres, ha explicado.
Esta situación se ve agravada en una ciudad como Ceuta, donde el entorno social cercano puede dificultar que las víctimas den el paso de denunciar o hablar de lo ocurrido.
Ante este contexto, la reciente puesta en marcha del Centro de Crisis 24 horas para víctimas de violencia sexual supone, según la Delegación del Gobierno, un avance significativo.
Este recurso, financiado a través de fondos europeos del Plan de Recuperación impulsado por el Gobierno de España, ofrece atención psicológica, social y jurídica inmediata.
Una de sus principales características es que permite a las víctimas acceder a apoyo especializado sin necesidad de interponer una denuncia previa.
Para Rosales, si se gestiona de manera eficaz, este centro puede representar “un cambio en el modelo de atención” a las víctimas de violencia sexual.
Sin embargo, ha advertido de que este recurso, por sí solo, no es suficiente para erradicar el problema.
Desde la Delegación del Gobierno insisten en la necesidad de avanzar en tres líneas de actuación simultáneas.
La primera de ellas pasa por reforzar la protección y la respuesta institucional, integrando la violencia sexual dentro del sistema general de atención a las víctimas de violencia de género.
En este ámbito, Ceuta cuenta actualmente con cerca de 300 casos activos en el sistema VioGén, lo que refleja la magnitud de la violencia machista en su conjunto.
La falta de confianza en los mecanismos de denuncia continúa siendo una de las principales barreras para las víctimas
La segunda línea de actuación se centra en mejorar la detección de los casos, especialmente aquellos que no llegan a los canales oficiales.
Para ello, se considera fundamental el papel de los profesionales sanitarios, educativos, sociales y policiales, que en muchos casos actúan como primera puerta de entrada.
La formación, la coordinación y la dotación de herramientas para identificar señales de alerta son, según Rosales, aspectos prioritarios.
La tercera línea, considerada clave a medio y largo plazo, es la prevención y el impulso de un cambio cultural.
Esto implica trabajar en educación afectivo-sexual, fomentar el consentimiento y promover relaciones basadas en el respeto.
También supone desmontar estereotipos de género y cuestionar comportamientos que durante años han sido normalizados.
Instituciones y expertos coinciden en que la implicación social es clave para romper el silencio
En este proceso, la Delegación del Gobierno subraya la importancia de implicar a los hombres, al considerar que su participación es esencial para avanzar en la solución.
“Este no es un debate ideológico, es una cuestión de derechos y de dignidad”, ha afirmado Rosales.
Las instituciones, ha añadido, continuarán reforzando los recursos y apostando por políticas públicas que sitúen a las víctimas en el centro.
No obstante, ha recordado que existe un elemento clave que no depende exclusivamente de las administraciones: la capacidad de la sociedad para romper el silencio.
“Solo cuando se habla, cuando se cree a las víctimas y cuando se actúa colectivamente, es posible avanzar”, ha concluido.
El reto, según la Delegación del Gobierno, es lograr que Ceuta deje de ser un espacio donde la violencia sexual permanece oculta y se convierta en una ciudad comprometida con su erradicación.