Plan Torres: carpas temporales, pero sin medios ni fechas para las devoluciones a Marruecos

GOBIERNO DE ESPAÑA

El ministro de Política Territorial y responsable del mando único en la crisis de Ceuta, Ángel Víctor Torres, aseguró este domingo que las carpas que se están instalando en el puerto de Ceuta para la atención de los migrantes son “temporales” y se desmontarán cuando los migrantes “sean devueltos”.

Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial
Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial | E.P.

Ceuta/ El ministro de Política Territorial y responsable del mando único en la crisis de Ceuta, Ángel Víctor Torres, aseguró este domingo que las carpas que se están instalando en el puerto de Ceuta para la atención de los migrantes son “temporales” y se desmontarán cuando los migrantes “sean devueltos”.

“Las carpas son temporales, son casetas que van a ser desmontadas y por tanto no es para que se queden en Ceuta. Se están poniendo para que sean devueltos porque cuanto antes los filiemos, antes podrán ser devueltos. Por tanto, si lo que se quiere es sacarlos de las playas y que puedan ser devueltos, tenemos que traer esas ubicaciones”, ha defendido el ministro en unas declaraciones realizadas en el canal 24 Horas de TVE.

“Si no queremos que se utilice el hospital militar, porque los vecinos no quieren, lo sacamos del decreto. Si no queremos los polideportivos, que se usaron algunos de ellos en el año 2021, porque los vecinos no quieren. Si no queremos el acuartelamiento Fiscer porque los vecinos no quieren, o la fábrica de harina, porque los vecinos no quieren, pues que nos digan donde hay espacios para que podamos hacerlo con el beneplácito de todos. Si no es imposible, porque no se puede criticar que estén en las playas, que estén durmiendo en las aceras del Príncipe, y a la vez se critique que se abran espacios desde el consenso”, sostiene.

El ministro insistió en que el objetivo del Gobierno es evitar que la situación se “cronifique” y ha pedido la colaboración de todas las administraciones. “Todo lo hacemos para alcanzar la normalidad. Si todos colaboramos, si no ponemos palos en las ruedas, todo será mucho más sencillo y acortaremos los plazos”, ha comentado Torres, que no ha precisado exactamente cuándo se volverá a la normalidad. “En muy pocas semanas”, respondió.

Falta de efectivos y de medios materiales

Pero la realidad que trasladan quienes están trabajando sobre el terreno apunta en otra dirección. Los sindicatos policiales vienen advirtiendo de forma reiterada de la falta de efectivos y de medios materiales para afrontar una situación que exige una capacidad de respuesta muy superior a la disponible actualmente. No se trata únicamente de una cuestión de espacio físico o de instalar más carpas por toda la ciudad. También faltan recursos básicos para que los agentes puedan desarrollar su trabajo con normalidad, hasta el punto de que se denuncia la carencia de medios informáticos, incluidos ordenadores.

La situación que se percibe desde las instalaciones de Extranjería dista así considerablemente de la imagen de provisionalidad que transmite el discurso político. Allí donde el ministro habla de una infraestructura temporal a la espera de que se produzcan las devoluciones, los profesionales que deben gestionar el día a día alertan de un problema estructural: falta de personal, insuficiencia de medios y una capacidad operativa que difícilmente parece preparada para absorber durante un periodo prolongado una presión migratoria que no tiene fecha cierta de finalización.

La cuestión de fondo no es, por tanto, cuánto tiempo permanecerán instaladas las carpas. Es si existen realmente los recursos humanos y materiales necesarios para evitar que una respuesta concebida como excepcional termine convirtiéndose en permanente.

Porque una instalación puede desmontarse en cuestión de días. Lo que resulta mucho más difícil de desmontar es una situación administrativa que se prolonga por falta de medios, procedimientos pendientes y una plantilla insuficiente para gestionarlos.

Las advertencias de los sindicatos policiales deberían servir, al menos, para introducir una dosis de realidad en un debate que corre el riesgo de quedarse en el terreno de las declaraciones. Si quienes están sobre el terreno alertan de que faltan agentes y hasta herramientas básicas para trabajar, hablar únicamente de unas carpas “temporales” puede ofrecer una fotografía incompleta de lo que está ocurriendo en Ceuta.

Riesgo de cronificación

El riesgo es evidente: que lo que hoy se presenta como una solución provisional termine cronificándo se por la propia incapacidad del sistema para absorber y resolver el volumen de trabajo que genera la situación migratoria. Los sindicatos policiales han venido alertando de que el cuello de botella no está únicamente en el alojamiento, sino en la capacidad material para identificar, documentar y tramitar los expedientes. De hecho, según ha trascendido, actualmente los agentes disponen de solo cinco o seis ordenadores para realizar las filiaciones, una carencia especialmente significativa si se tiene en cuenta el volumen de personas pendientes de identificación.

Y los plazos tampoco encajan fácilmente con la idea de una solución inmediata. El triaje es un paso previo obligatorio antes de poder iniciar los procedimientos de devolución, expulsión, asilo o protección de menores. Es decir, antes de que pueda producirse una devolución hay una cadena administrativa que requiere identificación, toma de datos biométricos, valoración de vulnerabilidad y, en determinados casos, entrevistas y resolución de solicitudes de protección internacional. La pregunta que plantean los sindicatos es, precisamente, si los medios disponibles permiten absorber ese volumen de trabajo en un plazo suficientemente corto como para que las carpas sean realmente una solución provisional y no el primer elemento de una infraestructura que termine prolongándose durante meses o años.

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