Visita de Feijóo
FOTOGALERÍA | El acto del PP por el Día de Europa, en imágenes
Visita de Feijóo
No fue fácil para Alberto Núñez Feijóo llegar desde el Parador La Muralla hasta el escenario que le esperaba en la Plaza de África a las 12:00h de este sábado. Fueron varias las personas que, durante el corto paseo, se acercaron a la comitiva completada por el presidente ceutí, Juan Vivas, la secretaria general del PP en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, y el portavoz del Parlamento Europeo, Esteban González Pons. Todos querían un selfie con el líder nacional del PP y posible futuro presidente del Estado tras las elecciones que se esperan para el próximo año. Comicios en los que, de salir victorioso, deberá cumplir con, al menos, los dos compromisos adquiridos hoy con el Palacio Autonómico de Ceuta como telón de fondo durante su discurso. Uno en el que garantizó que, si su partido alcanza el Gobierno nacional, celebrarán cada 9 de mayo, Día de Europa, en esta y la otra ciudad autónoma.
“Si llegamos al Gobierno, el Gobierno de España celebrará el día de Europa un año en Ceuta y otro en Melilla”, expresó para concluir su intervención, la última del acto con el que el PP ha querido defender la “españolidad” y “europeidad” de la frontera sur. Las últimas palabras de Feijóo fueron sucedidas por la lluvia. Unas leves gotas que cayeron sobre el medio centenar de asistentes al evento, que se pusieron de pie en cuanto comenzó a sonar el himno de Europa, seguido del de España, como broche final. El agua sucedió al presidente popular igual que el viento acompañó a Dolors Montserrat, encargada de inaugurar el acto.
Unos fuertes bandazos de aire de poniente dificultaron la tarea de la secretaria general europea; los mismos que hacían ondear las banderas de Ceuta, España y Europa en el Ayuntamiento, al que daban la espalda los intervinientes. Un fuerte viento que se serenó al subir al escenario el segundo en tomar parte, Esteban González Pons, cuya camisa blanca iluminaba el sol recién aparecido, que se mantuvo durante los más de 10 minutos de discurso de Juan Vivas. El ceutí dio paso a su presidente nacional, a quien alabó por su “prudencia”, “moderación” y “decencia” y a quien auguró un futuro próximo a la cabeza del Gobierno de España.
“Estoy seguro que cuando se celebren las elecciones generales que España necesita, y con urgencia, estarás aquí como presidente del gobierno de la Nación. Porque es lo que España necesita, y porque el presidente Feijóo es fiabilidad, es credibilidad, es confianza, es garantía de sensatez, es garantía de moderación, de centralidad, de prudencia, es garantía de eficacia. Lo tiene más que demostrado a través de su trayectoria, de sus principios, de sus convicciones”, le profirió minutos antes de recibirlo en el escenario con un abrazo. No sin antes gritar unos “vivas”, similares a los que ya habían vociferado sus compañeros de partido y a los que remataron el discurso de Feijóo. Todos ellos dedicados a Ceuta, a España, a Europa y al Partido Popular.
El PP acudió este sábado a Ceuta no solo con su máximo representante; también con los 22 eurodiputados españoles de PP en Bruselas. Unos procedentes de Andalucía, otros de Murcia, de Madrid, Aragón o Baleares. También el vicesecretario de Hacienda del partido nacional, Juan Bravo, que comenzara su trayectoria política en Ceuta, junto a Vivas, tras llegar a la ciudad como parte de la Agencia Tributaria. “Fíjense ustedes qué personaje singular -bromeó Feijóo en alusión a Bravo-, que, siendo jefe de la Agencia Tributaria en Ceuta, es recordado en positivo en la ciudad”.
“Ceuta es España y Europa hasta la médula”, dijo Feijóo reproduciendo las palabras que Juan Vivas acababa de transmitir en su discurso. “Tenéis toda la razón, presidente. La defensa de Ceuta y Melilla no es negociable”, expresó. El líder popular manifestó tres compromisos con las dos ciudades: que haya más presencia de Europa en la frontera sur, con un mayor “protagonismo en las instituciones comunitarias y un estatuto equiparable al de las regiones ultraperiféricas que asegure más financiación”; más presencia del Estado, recompensando el “esfuerzo” de profesionales sanitarios, agentes o militares; y “más presencia del Gobierno de España”, porque, defendió, “la consideración hacia Ceuta y Melilla no puede ser excepcional”.
“Europa se celebra en toda su extensión, y también se construye y también se defiende desde el primero al último de sus rincones. Y por eso, si tengo el honor de de ser presidente del gobierno de España, celebraré el día de Europa en su frontera sur, un año en Ceuta y otro en Melilla”, aseguró, adoptando así un compromiso que reiteró al término de su discurso. Feijóo manifestó que el “verdadero poder” de Europa “no es solo político, institucional o económico”, sino “moral”.
Dolors Montserrat y Esteban González Pons coincidieron en presentar Ceuta como un símbolo de convivencia y como una representación de la esencia del proyecto europeo. Montserrat aseguró que la ciudad era “el mejor marco para celebrar el Día de Europa” porque representaba “este rincón europeo en África, y también un rincón africano en Europa”. En la misma línea, González Pons defendió que “celebrar el Día de Europa en Ceuta tiene todo el sentido del mundo” y subrayó que en la ciudad “las palabras convivencia, pluralidad y dignidad tienen pleno significado”.
La dirigente popular afirmó que Ceuta simbolizaba “el propósito fundacional de nuestra Unión Europea”, mientras que González Pons recordó que el lema comunitario, “Unidos en la diversidad”, encontraba un reflejo especial en ciudades como Ceuta y Melilla. “¿Dónde tiene más sentido ese lema que en una ciudad como Ceuta o en una ciudad como Melilla?”, planteó.
“Europa es un faro moral en el mundo, en este mundo hoy tan desorientado. No hablo de una superioridad arrogante ni de una Europa pagada de sí misma o autocomplaciente. Hablo de un continente que conoció el horror y que, precisamente por haberlo conocido, decidió levantar un orden basado en la libertad, en el estado derecho y en la dignidad humana”, desgranó Feijóo, asemejando su narrativa a la defendida por la secretaria general y el portavoz del partido en Bruselas.
Montserrat y González Pons pusieron el foco en los valores europeos. Montserrat sostuvo que Europa se construyó sobre “la democracia moderna, el estado de derecho, la dignidad de la persona, la separación de poderes y los derechos civiles”, principios que definió como “el legado de una tradición moral de raíces profundas”. González Pons incidió igualmente en esa idea y afirmó que la Unión Europea “no es un mercado, es una unión de valores, como democracia, libertad, estado de derecho, derechos humanos y economía libre”.
La secretaria general del PPE defendió además el papel internacional de la Unión Europea y aseguró que “cuando el mundo busca un modelo de convivencia, miran a Europa”. También afirmó que las naciones que buscan “estándares de dignidad” no miran “ni a Rusia ni a China ni al régimen venezolano”, sino al proyecto europeo. González Pons retomó esa defensa de los valores comunitarios para advertir de que, a su juicio, “el Gobierno de Pedro Sánchez los está poniendo en peligro”.
En ese contexto, el portavoz popular cargó contra el Ejecutivo central y sostuvo que “la corrupción y el ataque al estado de derecho” tenían consecuencias directas para la ciudadanía. “El Gobierno en España no funciona, no sirve a la gente, se sirve de la gente”, afirmó. Antes, Montserrat había defendido la necesidad de “reforzar nuestro estado de derecho, nuestras instituciones” y “construir nuestra propia defensa” para proteger “nuestras democracias y nuestra paz”.
El líder del Partido Popular defendió este sábado en Ceuta una batería de compromisos para reforzar el proyecto europeo, reivindicando la paz, la democracia, la seguridad, la competitividad y la unidad frente a las amenazas internas y externas que, a su juicio, afronta actualmente la Unión Europea. El primero de los compromisos: la paz. “La Unión nació esencialmente como un proyecto de paz”, afirmó, antes de añadir que los europeos habían sufrido “como nadie las consecuencias de las guerras” y, por ello, eran “los más indicados para defender la paz en todo el mundo”. “La barbarie solo se vence con sensatez”, añadió.
El segundo compromiso estuvo centrado en la democracia y el estado de derecho. Feijóo advirtió de que la democracia estaba “amenazada dentro y fuera” de Europa y criticó los ataques a la independencia judicial y a la separación de poderes. “Defender la democracia es incompatible con atacar la independencia del poder judicial”, afirmó. También sostuvo que era “incompatible con cuestionar la libertad de prensa” o “usar recursos del Estado para corregir sentencias judiciales o borrar delitos a los amigos del Gobierno”.
Feijóo alertó igualmente de que “Occidente tiene enemigos” y defendió la necesidad de reforzar la seguridad y la defensa europea frente a las guerras de agresión, las tensiones comerciales y los “populismos y autoritarismos”. A continuación, reclamó una Europa más centrada en generar riqueza y competir económicamente. “Europa tiene que ocuparse de generar riqueza, de ser menos dependiente y de competir en el mundo”, sostuvo.
En materia energética, defendió la autonomía estratégica europea y criticó la dependencia del gas ruso. “Mientras Europa intenta reducir la dependencia del gas ruso, España ha batido récords de compra de gas ruso”, afirmó. Por ello, anunció que, si llegaba al Gobierno, el PP apostaría “por un mix equilibrado” y frenaría “el apagón nuclear”.
Otro de los compromisos se centró en el reto demográfico y la situación de los jóvenes. Feijóo aseguró que Europa afrontaba “un asunto existencial” porque “para que Europa sobreviva, tiene que haber europeos”. Reivindicó una España “con más vivienda, con empleo digno y con más oportunidades” para que los jóvenes “puedan y quieran ser madres o padres”.
El presidente del PP dedicó también parte de su intervención a la inmigración y puso como ejemplo a Ceuta “por su diversidad y tolerancia”. Defendió “el orden, la seguridad y la aportación en la inmigración legal” y rechazó las regularizaciones masivas de inmigrantes en situación irregular. Feijóo apeló también a la unidad frente a quienes “erosionan” el proyecto europeo desde fuera o “lo degradan desde dentro”. “Debemos aspirar a ser uno en la defensa de la libertad frente a cualquier tentación autoritaria”, señaló.
En la parte final de su discurso, contrapuso la situación política española con las necesidades actuales de Europa. “El Gobierno actual es la antítesis de lo que demanda la situación internacional”, afirmó. Según defendió, España necesitaba “una Europa fuerte, con rumbo y liderazgo en el mundo”, mientras que Europa necesitaba “una España fiable, segura y con un Gobierno decente”.
El líder popular cerró su intervención reafirmando el compromiso de su partido con Ceuta y anunció que, si el PP llegaba al Gobierno, el Ejecutivo celebraría el Día de Europa “un año en Ceuta y otro en Melilla”. “Será la mejor noticia para España y también la mejor noticia para Europa”, concluyó.
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