El PP de Ceuta recuerda a Miguel Ángel Blanco en el 29 aniversario de su asesinato
Terrorismo
El acto organizado por Nuevas Generaciones ha contado con la presencia del presidente de la Ciudad y otros responsables políticos del partido
El Partido Popular de Ceuta ha rendido homenaje este jueves a Miguel Ángel Blanco y al conjunto de las víctimas del terrorismo con motivo del 29 aniversario del asesinato del joven concejal de Ermua a manos de la banda terrorista ETA. El acto, organizado por Nuevas Generaciones, ha comenzado pasadas las 20.15 horas en la plaza de la Constitución y ha reunido a buena parte de la dirección y de la militancia del partido, encabezada por el presidente de la Ciudad, Juan Vivas.
La convocatoria ha estado marcada por el recuerdo del secuestro y asesinato del edil popular, un crimen que conmocionó a España en julio de 1997 y que dio lugar al denominado "Espíritu de Ermua", con millones de ciudadanos movilizados en defensa de la libertad y contra el terrorismo. El homenaje ha consistido en la lectura de un manifiesto a cargo de dos integrantes de Nuevas Generaciones de Ceuta, el afiliado Andrés Ramos y la vicesecretaria de Juventud, Hala Mohamed, quienes reivindicaron la memoria de las víctimas y rechazaron cualquier forma de justificación o blanqueamiento del terrorismo.
"Hace veintinueve años, el asesinato de Miguel Ángel Blanco marcó un antes y un después en la historia reciente de nuestro país", comenzaron recordando ambos jóvenes, quienes subrayaron que ETA "quiso utilizar la vida de un joven como instrumento de amenaza y de terror" y "doblegar a toda una sociedad a través del miedo".
El manifiesto evocó también la reacción ciudadana que siguió al secuestro y asesinato del concejal de Ermua. "Aquellos días dejaron una imagen que forma parte de nuestra memoria colectiva: la de millones de españoles en las calles, unidos, con las manos blancas alzadas y una misma petición. Aquel grito de libertad demostró que, frente al terrorismo, una sociedad unida puede ser mucho más fuerte que el miedo", señalaron.
Durante la lectura se recordó a las más de 850 personas asesinadas por ETA, además de los miles de heridos y familias marcadas por décadas de violencia. "Su único legado fue el dolor. No hubo entonces, ni puede haber ahora, causa política alguna que justifique tanto sufrimiento", afirmaron.
Una parte importante del manifiesto estuvo dedicada a la figura de Miguel Ángel Blanco como símbolo del compromiso democrático. Los representantes de la organización juvenil recordaron que el concejal asesinado era un joven que decidió implicarse en política para trabajar por sus vecinos y que fue asesinado "por defender en libertad aquello en lo que creía". "Su historia nos recuerda que la política debe ser, ante todo, servicio; que defender unos principios exige responsabilidad y que hay momentos en los que no basta con estar: hay que dar un paso al frente y no callar cuando está en juego la libertad", afirmaron.
No al “blanqueamiento”
En nombre de Nuevas Generaciones, Ramos y Mohamed defendieron que "no hay espacio para la justificación del terrorismo, tampoco para su blanqueamiento ni para el olvido de quienes sembraron el miedo durante tantos años". En ese sentido, reivindicaron que las víctimas "merecen verdad, dignidad y justicia" y que su historia "debe contarse sin ambigüedades".
El texto también puso el foco en la importancia de preservar la memoria de las víctimas casi tres décadas después del asesinato de Blanco. "La memoria de las víctimas debe seguir estando por encima de cualquier interés político. Nuestra democracia se fortalece cuando las recuerda, cuando reconoce su sufrimiento y cuando rechaza con firmeza cualquier intento de justificar o minimizar el terror", defendieron.
Durante el acto hubo además una referencia expresa a Ceuta como ejemplo de convivencia. Los jóvenes populares destacaron que la ciudad representa "una España plural" donde conviven distintas culturas, creencias e identidades y donde "convivir no significa pensar igual, sino poder pensar diferente sin miedo". "Ninguna diferencia puede convertir al otro en enemigo. Ninguna idea está por encima de una vida", proclamaron. "Veintinueve años después seguimos aquí. No para vivir anclados en el pasado, sino para impedir que el paso del tiempo borre aquello que nunca debió ocurrir", concluyó el manifiesto.