Presentado el proyecto del entorno de Miramar y la nueva ermita del Carmen
NUEVA CAPILLA DEL CARMEN
Una intervención paisajística y ambiental transformará Miramar en un nuevo espacio público abierto al disfrute de toda la ciudad
La sala multiusos de la Biblioteca Pública del Estado Adolfo Suárez acogió en la tarde del último lunes de enero la presentación oficial del proyecto de Regeneración paisajística y ambiental del entorno de la Playa de Miramar y la nueva ermita de la Virgen del Carmen, una actuación largamente esperada que pone fin a más de seis años de trámites administrativos, modificaciones técnicas y gestiones institucionales.
El acto contó con una nutrida asistencia de feligreses, vecinos y representantes de la Cofradía del Carmen, que llenaron la sala, así como con la presencia de autoridades de la Ciudad Autónoma, encabezadas por el presidente Juan Vivas y el consejero de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, Alejandro Ramírez, encargado de abrir la presentación. Posteriormente tomó la palabra el arquitecto responsable del proyecto, Juan Antón-Pacheco, quien explicó de forma detallada la evolución del diseño y el planteamiento final de la actuación.
Durante la presentación se informó de que las obras podrían comenzar de manera inminente y que el proyecto cuenta con un plazo de ejecución estimado de seis meses. La fecha prevista para la finalización de la nueva ermita es el 1 de noviembre de 2026, coincidiendo con el Día de Todos los Santos, una fecha de especial simbolismo para la Cofradía del Carmen. “Es una fecha marcada en rojo para ellos y hemos trabajado para que el proyecto llegue a ese momento”, señaló el arquitecto.
Antón-Pacheco recordó que la última procesión marítima de la Virgen del Carmen se celebró antes de la pandemia, ya que en 2020 y 2021 no pudo realizarse debido a la COVID-19, y que fue precisamente en 2021 cuando el antiguo edificio fue declarado en ruina. “Yo conocí la ermita justo en ese momento, cuando ya se sabía que no se podía seguir utilizando. A partir de ahí empezó todo”, explicó.
El arquitecto detalló que el proyecto original, que incluía una edificación más visible y elementos verticales como un campanario, llegó a redactarse completamente, pero tuvo que ser descartado debido a las limitaciones impuestas por Carreteras y Costas. “Nos encontramos con las afecciones de servidumbre. No se permitía un edificio que sobresaliera como un hito, y eso obligó a replantearlo todo”, indicó. No obstante, destacó el esfuerzo del Ayuntamiento para mantener viva la iniciativa: “La Ciudad peleó mucho para que el proyecto no se perdiera y finalmente se autorizó una solución adaptada a las condiciones”.
El diseño definitivo apuesta por una arquitectura integrada en el terreno, semienterrada y adaptada a la topografía del entorno. “La idea era trabajar de forma paisajística, casi excavando el espacio, creando plazas y volúmenes siempre por debajo de la rasante del paseo”, explicó Antón-Pacheco. Esta solución permitió mantener la ermita junto al mar, algo que, según subrayó, fue clave en la toma de decisiones. “Se podía haber hecho una iglesia más clásica en otro solar, pero nunca habría tenido esta relación tan fuerte con el mar, que es esencial para la Virgen del Carmen y para sus fieles”.
El proyecto no se limita a la construcción de la nueva capilla, sino que contempla la regeneración integral de un solar degradado y en desuso, dotándolo de nuevos espacios públicos y equipamientos. “No es solo una iglesia. Es un proyecto de ciudad. Queríamos que el espacio lo pudiera usar todo el mundo durante todo el año”, afirmó el arquitecto.
Dos miradores con vistas a la Bahía Sur
El conjunto se articula mediante plazas escalonadas, recorridos peatonales accesibles al cien por cien y miradores que conectan el paseo marítimo con la playa. Sobre los volúmenes principales se disponen dos grandes miradores orientados hacia la Bahía Sur, la Piedra del Pineo y la costa marroquí. “Desde arriba se puede pasear, sentarse, hacer deporte, tomar el sol o simplemente disfrutar de las vistas”, explicó.
En el nivel inferior se ubica la ermita, junto a los espacios auxiliares: sala de usos múltiples, almacenes, oficinas y vestuarios, pensados tanto para la Cofradía como para los usuarios de la playa. El edificio se construirá con hormigón blanco, acero y piedra, respondiendo a una estética austera y contemporánea. “Es una capilla sencilla, como ellos querían. Materiales nobles, sin excesos, pero con mucha luz”, señaló Antón-Pacheco, quien destacó la importancia de los lucernarios en cubierta para iluminar el interior de forma natural.
Además, el proyecto incorpora zonas destinadas a actividades culturales, sociales y deportivas, con gradas, plazas abiertas y espacios preparados para conciertos, verbenas, sesiones de yoga o actividades vinculadas al mar, como el surf o la pesca. “La idea es que no sea un sitio que se use solo el 16 de julio, sino un espacio vivo todo el año”, remarcó.
Durante la presentación también se abordó la ausencia de un campanario tradicional, una cuestión que ha generado comentarios entre los fieles. El arquitecto explicó que esta opción fue descartada por las restricciones administrativas. “Entiendo que la gente lo eche en falta, pero no era viable. Aun así, creemos que el proyecto mantiene el simbolismo y la esencia del lugar”.
Desde la Ciudad se destacó que esta actuación supone una apuesta por recuperar el litoral, regenerar espacios urbanos y compatibilizar tradición, devoción religiosa y uso ciudadano, manteniendo la histórica vinculación de la ermita del Carmen con el mar. Con este proyecto, Miramar se transformará en un nuevo espacio de encuentro para la ciudad, respetando su valor simbólico y abriéndolo al disfrute colectivo.