Presidente del Gobierno
El presidente eleva a 10.000 las plazas para acoger migrantes que habilitarán en Ceuta
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elevado este lunes hasta cerca de 10.000 las plazas de acogida que el Estado prevé habilitar en Ceuta para atender a los migrantes en situación irregular que permanecen en la ciudad tras la entrada masiva del pasado 30 de julio. Sánchez ha ofrecido esta cifra durante la entrevista concedida al programa El Intermedio, de La Sexta, en la misma noche en la que el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha sido entrevistado por Pablo Motos en El Hormiguero.
El dato supone un nuevo incremento respecto a las cifras manejadas públicamente por el propio Gobierno en las últimas semanas. Poco después de la entrada masiva, el delegado del Gobierno en Ceuta situó en unos 2.500 los migrantes que permanecían en la ciudad. Posteriormente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, elevó la estimación hasta unas 5.000 personas. Sin embargo, Sánchez ha asegurado ahora que el Ejecutivo pretende contar con capacidad para atender a cerca de 10.000 personas.
“Antes de entrar en la crisis teníamos 500 plazas activadas en Ceuta para atender a migrantes. Vamos a terminar con más de 6.000. El objetivo es llegar a rozar las 10.000 plazas activadas por si necesitamos esa capacidad”, ha explicado el presidente.
La cifra también supera la última previsión comunicada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Este sábado, el departamento informó de que ya había acogido a unos 4.500 migrantes en los recursos provisionales habilitados en Ceuta y anunció que trabajaba para ampliar la capacidad hasta las 6.000 plazas.
Sánchez ha defendido que, en paralelo al aumento de la capacidad de acogida, el Estado está trabajando en la identificación de las personas que permanecen en la ciudad para determinar su situación administrativa. “En paralelo, estamos identificando a todos los migrantes. Adultos, menores. Acortar los plazos administrativos para proceder a la protección internacional o al retorno”, ha señalado.
El presidente ha indicado además que “en la mayor parte de los casos son marroquíes” y ha apuntado que Marruecos ha manifestado su voluntad de favorecer la reagrupación familiar de los menores, un proceso que, según ha reconocido, “lleva un tiempo”.
Preguntado insistentemente por el presentador de El Intermedio, Wyoming, sobre cuándo podrá Ceuta recuperar la normalidad, Sánchez ha situado ese horizonte en finales de año, coincidiendo con el plazo establecido para mantener operativo el mando único desplegado tras la crisis. “El plazo que nos hemos dado del mando único es de aquí a finalizar el año. Esperamos tenerlo resuelto para entonces”, ha afirmado.
El presidente ha dividido la respuesta del Estado ante la crisis en tres dimensiones: el control de la frontera, la atención y reubicación de los migrantes y las medidas de carácter socioeconómico destinadas a evitar que la situación afecte a los ceutíes. En materia fronteriza, ha defendido que desde su llegada al Gobierno se han incrementado las inversiones en Ceuta y Melilla en 177 millones de euros y ha anunciado otros 100 millones de inversión.
La segunda dimensión pasa, según Sánchez, por “reubicar a todos los migrantes, identificarlos y proceder a expedientes”, mientras que la tercera se centra en garantizar que los efectos de la crisis no perjudiquen a la economía de la ciudad.
Ha recordado la aprobación de un plan dotado con más de 300 millones de euros, de los que, según ha indicado, más de 80 millones se inyectarán en la economía ceutí antes de que termine el año.
Sobre la posibilidad de que vuelva a producirse una entrada masiva como la registrada el 30 de julio, el presidente ha reconocido que existe un “desafío estructural” derivado de la desigualdad económica entre ambos lados de la frontera. “Tenemos un desafío estructural. Mientras exista la desigualdad entre una frontera y otra, la renta se multiplica por ocho. Siempre existirá la migración”, ha afirmado el presidente durante la entrevista.
Sánchez ha situado la diferencia de renta entre Ceuta y su entorno como uno de los principales factores que explican la presión migratoria y ha defendido que España no puede plantear la cuestión únicamente desde el control fronterizo, sino que debe actuar también sobre las condiciones económicas de los países de origen.
Sus palabras apuntan a un escenario en el que la presión migratoria seguirá formando parte de la realidad de Ceuta, incluso después de que se consiga normalizar la situación generada por la entrada masiva del pasado 30 de julio.
Ante esta perspectiva, Sánchez ha defendido que el objetivo del Gobierno pasa por estar preparado para futuras llegadas, tanto mediante el refuerzo de la frontera como mediante la creación de una red de acogida con capacidad suficiente para evitar que los migrantes terminen en las calles de la ciudad.
“Existen centros de atención a inmigrantes, pero no en el volumen que necesitamos para un futuro, para no tener las imágenes que hemos visto”, ha explicado. El presidente ha defendido así la necesidad de disponer de una capacidad de acogida muy superior a la existente antes de la crisis. Frente a las 500 plazas que, según ha señalado, estaban activadas antes del 30 de julio, el Ejecutivo prevé superar las 6.000 y aspira a disponer de capacidad para cerca de 10.000 personas.
Sánchez ha planteado además una estrategia a largo plazo basada en reforzar la cooperación con Marruecos y promover, a través de la Unión Europea, el desarrollo económico del norte del país vecino para “aliviar la presión migratoria”. La solución planteada por el Gobierno pasa, por tanto, no solo por impedir las entradas irregulares, sino también por asumir que mientras persista la enorme brecha económica entre Ceuta y su entorno seguirá existiendo un incentivo para intentar alcanzar la ciudad.
Durante la entrevista, Sánchez también ha expresado su preocupación por que la crisis migratoria termine provocando una fractura social en Ceuta. “Me preocupa que la convivencia se vea fracturada no por los migrantes, sino por aquellos partidos políticos que hacen discurso de fragmentación de la diversidad”, ha afirmado.
Preguntado por si las autoridades podían haber anticipado la llegada masiva de decenas de miles de personas, Sánchez ha asegurado que se detectaron movimientos que apuntaban a un incremento de la presión migratoria, aunque no en la magnitud que finalmente se produjo.
“La información que tenemos es que se detectaron movimientos que indicaban que iba a aumentar el número de migrantes, pero en absoluto en la proporción que vimos”, ha explicado.
En este punto, ha restado valor a las informaciones relativas a supuestos mensajes de WhatsApp intercambiados entre responsables de la Administración. “Los WhatsApp no son pruebas de que hubiera alerta”, ha sostenido.
Según Sánchez, cuando existe información de inteligencia, esta debe plasmarse en informes y ser trasladada a los superiores y a los ministerios competentes para poder adoptar medidas.
“Hubo una atención, estar pendientes por autoridades españolas y marroquíes, pero no en la proporción” que finalmente alcanzó la entrada, ha señalado.
El presidente ha insistido en que la desigualdad económica y la presión migratoria constituyen un problema estructural que no desaparecerá “de la noche a la mañana” y ha defendido reforzar la cooperación con Marruecos y la inversión europea en el norte del país vecino para reducir los factores que impulsan la migración.
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