UGT homenajea a los sindicalistas represaliados "sin ánimo de enfrentar ni dividir"
II REPÚBLICA
95 años después de la proclamación de la II República, los miembros de la Unión General de Trabajadores de Ceuta han depositado varias flores en homenaje a los sindicalistas fusilados en los primeros meses desde el inicio de la Guerra Civil. Un acto hecho, según la secretaria general, con el ánimo de recordar y no enfrentar.
El 14 de abril de 1931, España se asomó a un nuevo escenario. Por segunda vez en la historia, el país elegía la República como forma de Gobierno. Aquella proclamación de la República, realizada en Ceuta por Manuel Olivencia Amor (padre de Francisco y Manuel y abuelo político del ex ministro Javier Arenas) ante la ausencia del alcalde titular, Antonio Sánchez Prados. Cinco años después, comenzaba la Guerra Civil del siglo XX en nuestro país. De esta, poco o nada cabe decir que no se haya dicho ya: las heridas de aquel conflicto infausto aún no han terminado de supurar. En Ceuta, ciudad que votó con entusiasmo al Frente Popular durante buena parte del periodo republicano, no fueron pocos los fusilados en los primeros compases de ese horror que siempre supone una guerra, y más cuando es entre hermanos, vecinos o familiares. Muchos de ellos pertenecían a la Unión General de Trabajadores, y este martes han vuelto a ser homenajeados en la fosa común en la que prácticamente culmina el Cementerio de Santa Catalina.
El acto ha sido sencillo. Se colocaron rosas, se puso la bandera republicana y se cantó (Dios no los llamó por el camino de las polifonías, todo sea dicho) la Internacional. Y tras ello, la secretaria general de UGT, Yolanda Aparicio se dirigió a los presentes para recordar el significado de actos como el de esta soleada mañana de martes en Santa Catalina. El lugar "para UGT tiene un significado especial. Cumplir con un deber sencillo, profundo, como es el deber de respeto y de la memoria. Lo hacemos ante esta placa que colocamos en 2014, donde, como dice el lema, las personas mueren pero sus vidas permanecen. Hoy no venimos aquí a revivir dramas del pasado, ni a buscar una confrontación. Venimos sencillamente a eso, a ejercer el respeto, a honrar la memoria de aquellos compañeros y compañeras de UGT que perdieron la vida por defender lo que creían justo: la libertad y la dignidad de la clase trabajadora".
Para Aparicio, "es fundamental reconocer los derechos que hoy disfrutamos, que no nacieron de la nada, que no nos fueron regalados. Son el fruto del esfuerzo y de mucho sacrificio de personas que por ello perecieron. No estamos aquí para revivir antiguos dramas ni abrir hoy día, que el tiempo deben ayudar a sanar. Estamos aquí para reconocer que muchos de los derechos que hoy disfrutamos tienen su origen en el compromiso de personas como las que aquí descansan. Es de justicia recordar que en aquella etapa se produjeron avances, muy fundamentales y significativos, y sobre todo para las mujeres, para el legado que hoy todavía queda. Fue entonces cuando se sembraron, como sabéis, el voto femenino, el acceso a la educación, el de una igualdad en la que aún hoy, hoy en día, seguimos trabajando".
Esa causa encontró "en aquel momento un impulso histórico que no podemos olvidar. En la UGT creemos que la memoria no debe servir para separar, tiene que servir para aprender. El mundo ya tiene hoy demasiados dramas y muchos retos propios. Vivimos en un mundo muy complejo, con unos problemas actuales muy complicados que requieren toda nuestra atención y nuestra energía. Por eso, este homenaje no mira al pasado con nostalgia ni con recuerdo, sino con voluntad de aprender. Las ideas de la justicia social, la libertad y la dignidad no pertenecen a ninguna época concreta, ni a un bando. Son valores universales que la UGT sigue defendiendo cada día en las mesas de negociación, en las calles de nuestra ciudad, todos los días, todos los días del año. Honrar a nuestros compañeros es, sobre todo, reafirmar el compromiso con la convivencia de Ceuta, con esta ciudad tan peculiar y tan especial que tenemos, con la defensa de una sociedad donde nadie sea silenciado por sus ideas".
UGT tiene "que nadie se olvide, 138 años. Por aquí han pasado miles de personas con distintas sensibilidades, pero unidas con un objetivo común: la justicia social, por supuesto. Hoy, al recordar quienes descansan aquí, reafirmamos que su legado, su libertad de libertad sigue vivo y que cada acción que realizamos para mejorar la vida de los ceutíes es fundamental" En cuanto a los asistentes, todos eran miembros de la Ejecutiva o militantes de la Unión General de Trabajadores.