La aplicación de las 35 horas de INGESA “hace peligrar” la apertura de los centros de salud los sábados
INGESA
Los sindicatos se confiesan al unísono “indignados” con el nuevo sistema “impuesto” por la Administración: reducción de la jornada “sin aumento de plantilla”, lo que obligará a los médicos a “hacer más guardias” y deja “en el aire” la actividad en ambulatorios el fin de semana
La implantación de la jornada laboral de 35 horas en el territorio del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), que entrará en vigor previsiblemente el próximo 1 de junio, ha provocado un rechazo unánime entre todos los sindicatos con representación en la Mesa Sectorial. CSIF, Comisiones Obreras o CEMSATSE ya se han pronunciado para denunciar que la Administración ha “impuesto” el nuevo sistema “sin negociación”, “recortando derechos ya consolidados” y sin explicar cómo piensa sostener la asistencia sanitaria con menos horas ordinarias y sin un refuerzo claro de las plantillas. Uno de los grandes temores se centra ahora en los centros de salud de Ceuta y Melilla. Los sindicatos alertan de que, con el modelo planteado por la institución, la apertura de los sábados por la mañana queda “en el aire”.
La crítica no se limita al contenido de la futura resolución, aprobada como tal ya que no cuentan con el respaldo de las organizaciones sindicales. También apunta directamente a las formas. Según han manifestado CCOO, CSIF y CEMSATSE, la reunión celebrada el pasado miércoles en Madrid para abordar la adaptación de la jornada se convirtió en una mera comunicación unilateral de una decisión ya tomada. “Negociar es que la Administración tenga una postura, los sindicatos otra, y se llegue a un punto intermedio. Aquí no ha pasado nada de eso”, sostiene la secretaria general autonómica de SATSE en Ceuta, Elisabeth Muñoz.
“Esto no sale como acuerdo de Mesa Sectorial, sale por resolución. Y resolución significa: ‘esto es lo que hay’”, continúa relatando la sindicalista, que conversó con El Pueblo de Ceuta para profundizar en la polémica modificación y en los motivos que han provocado la indignación unánime entre organizaciones sindicales que no siempre coinciden. Una indignación que se traducirá en respuestas por la vía judicial. CEMSATSE ya ha anunciado que impugnará la resolución en cuanto sea publicada oficialmente.
Menos jornada sin más personal
El problema de fondo, del que nacen todas las aristas, lo tienen claro: habrá menos jornada sin más personal. El INGESA ha tenido que adaptarse a la medida aprobada en el Congreso de los Diputados para reducir la jornada laboral de todo el personal de la Administración General del Estado (AGE), a la que pertenece la plantilla de los servicios públicos de salud en Ceuta y Melilla. Hasta ahora, los trabajadores del INGESA tenían una jornada oficial de 37 horas y media semanales que se ejecutaban de la siguiente forma: de lunes a viernes realizaban 35 horas; las dos horas y media restantes se acumulaban como “débito horario”, que posteriormente se recuperaba mediante jornadas concretas.
En el caso de los médicos, ese débito justificaba la consideración de su jornada de mañana los sábados como jornada ordinaria pese a tratarse de un día inhábil para la administración. Hay otro ejemplo significativo: los centros de salud abrían los sábados por la mañana gracias a que el personal compensaba al Estado su débito ese día, acorde siempre al relato de Elisabeth Muñoz. Con la entrada en vigor de las 35 horas, ese débito desaparece. De ahí surge la gran incógnita que, según denuncia la secretaria de SATSE, el INGESA no ha sabido responder: ¿quién trabajará ahora los sábados?
“Los centros de salud se abrían con esas horas que el personal debía a la Administración. Ahora, al no existir ese débito horario, no nos explican cómo piensan hacerlo”, comenta. La consecuencia, según advierten desde CEMSATSE, puede ser inmediata: “Con la plantilla actual, los centros de salud los sábados cerrarían”. El sindicato recuerda que los ambulatorios de Otero, Tarajal y Recinto abren cada sábado por la mañana para atender urgencias de Atención Primaria y asistencia domiciliaria. Si desaparece ese sistema de cobertura y no se incorporan nuevos profesionales, la carga asistencial “se desplazará al SUAP o directamente a las urgencias hospitalarias”.
Las guardias médicas
El conflicto afecta de lleno al colectivo médico, que el próximo lunes se embarcará en su cuarta huelga del año. Una que se prolongará hasta el viernes, como cada paro mensual (de una semana de duración) celebrado desde febrero. Con la problemática de las 35 horas se suma una polémica más a la lucha de los facultativos. Según han explicado desde CEMSATSE, la reducción de la jornada ordinaria provocará automáticamente un incremento de las horas complementarias (las guardias) porque la atención continuada debe seguir cubriéndose.
Hasta ahora, el INGESA justificaba que las primeras siete horas de las guardias de sábado (de 8.00 a 15.00 horas) fueran consideradas jornada ordinaria y, por tanto, no se retribuyeran como guardia, precisamente por ese sistema de las 37 horas y media. Pero con la reducción a 35 horas, los sindicatos entienden que ese argumento deja de sostenerse jurídicamente.
“Preguntamos expresamente qué va a pasar con esas horas de sábado y la respuesta fue que se mantendrían igual”, explican desde CEMSATSE. “Pero entonces, ¿cómo legalmente justifican que un médico trabaje un sábado, que es un día inhábil para la Administración, sin cobrar esas horas como jornada complementaria?”, se preguntan.
CSIF y CCOO han advertido de que, de mantenerse el modelo actual, muchos facultativos tendrán que realizar una media de “unas 80 horas más” de guardia al año sin mejoras retributivas equivalentes. Fuentes de CEMSATSE aseguran que en otras comunidades autónomas hace años que las jornadas de los sábados son consideradas complementarias desde el principio. “Aquí seguimos teniendo las guardias peor pagadas de España y encima ahora pretenden aumentar las horas complementarias sin compensarlas”, critican.
“Recorte de derechos”
Los sindicatos han coincidido también en denunciar que el nuevo sistema elimina derechos que ya disfrutaban los trabajadores. Uno de los cambios más criticados es la pérdida de uno de los festivos compensatorios cuando un festivo nacional cae en sábado. Hasta ahora, los empleados de turno fijo de mañana o tarde tenían derecho a dos compensaciones anuales por esta circunstancia. Con la nueva resolución, sólo conservarán una.
“Nos quitan un derecho que llevábamos años teniendo”, lamenta Elisabeth Muñoz. “Y no porque se haya negociado, sino porque la Administración ha decidido que sí”, añade. También cuestionan la situación de los días 24 y 31 de diciembre. Hasta ahora, cuando los centros de salud cerraban esos días, el personal libraba sin recuperar horas. Con el nuevo sistema, el INGESA no garantiza ni siquiera el cierre de los centros y, en caso de concederlo, las horas deberán recuperarse posteriormente. “Te dicen: ‘te doy el día, pero luego me lo devuelves’”, resume Muñoz, quien critica que obliguen al personal a recuperar las horas de unos días que, hasta el momento y desde hace años, no se trabajaban.
También consideran que retrocederán por el nuevo sistema de compensación de las jornadas nocturnas. Hasta ahora, cada hora trabajada de noche computaba como una hora y 19 minutos, una “ponderación histórica heredada del antiguo Insalud” que reconocía “el mayor desgaste físico y psicológico” de estos turnos. Sin embargo, según denuncia Elisabeth Muñoz, la nueva resolución rebaja ese coeficiente hasta 1,08, lo que para la representante sindical supone “prácticamente equiparar la noche al día”.
La polémica aumenta porque, además de reducir la compensación, el nuevo modelo también disminuye las horas consideradas oficialmente nocturnas. Hasta ahora, la ponderación afectaba en la práctica a todo el turno de noche (habitualmente entre las 22.00 y las 08.00 horas), pero la propuesta del INGESA sólo reconoce como nocturnas las horas comprendidas entre las 23.00 y las 06.00. “Deciden que la noche empieza a las once y termina a las seis porque sí”, critica Muñoz, que recuerda que el personal sanitario sigue realizando trabajo nocturno mucho antes y mucho después de esa franja.
Los sindicatos consideran especialmente grave que este recorte afecte precisamente a los colectivos más castigados por la carga asistencial, como el SUAP y el 061, cuyos trabajadores, según SATSE, son los que más horas realizan y quienes peor compensadas tienen las noches. “Mientras otras comunidades mejoran las condiciones de la nocturnidad, aquí se recortan derechos”, denuncian desde CEMSATSE, que interpreta este cambio como una nueva muestra de que la implantación de las 35 horas se está utilizando para reducir costes laborales en lugar de mejorar las condiciones del personal sanitario.