Un cardiólogo hemodinamista renuncia a trabajar en Ceuta por la crisis migratoria

Médicos

La emergencia desatada tras la entrada masiva frustra la incorporación del facultativo en septiembre, que debía poner fin a dos años de espera para abrir la Sala de Hemodinámica

Sala de Hemodinámica del Hospital Universitario de Ceuta
Sala de Hemodinámica del Hospital Universitario de Ceuta | Cedida

Ceuta/ Tras dos años de búsqueda desde la instalación de la millonaria Sala de Hemodinámica en el Hospital Universitario de Ceuta, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) logró dar con el cardiólogo intervencionista que la pondría en marcha. Estaba previsto que se incorporara este mes de septiembre, pero el ataque sufrido por la ciudad con la entrada masiva de más de 80.000 personas en 48 horas lo ha disuadido de aceptar el trabajo, según fuentes oficiosas. Otro golpe más para la Dirección Territorial ceutí, que antes de la avalancha televisada mundialmente ya hacía malabares para captar especialistas. En adelante, aunque la ministra de Sanidad negara hace dos semanas la necesidad de aplicar incentivos y configurar la Difícil Cobertura, los gestores a este lado del Estrecho tendrán que lidiar con otro contratiempo.

La Revista Española de Cardiología calcula que en España hay entre 500 y 600 cardiólogos hemodinamistas en activo. Son superespecialistas que diagnostican y tratan enfermedades del corazón mediante procedimientos mínimamente invasivos con catéteres. Y no son fáciles de encontrar. Los estudios y los tratamientos sin cirugía abierta los desarrollan en la Sala de Hemodinámica, con la que cuenta el clínico de Loma Colmenar desde 2024. Sanidad invirtió 1.357.115 euros en ella, y el INGESA preveía ponerla en funcionamiento en enero de 2025, cuando ya estaba “completamente equipada, finalizada y en proceso de apertura”, según informó entonces la institución. Solo quedaba contratar al facultativo a su cargo, pero la tarea se les ha atravesado desde el principio.

Han tenido varios candidatos, pero ninguno ha cuajado. Uno de ellos, por no haber podido acreditar la especialidad. Finalmente, este año lograron contactar con un hemodinamista dispuesto a aceptar las condiciones para trabajar en Ceuta. Lo tenía todo previsto para su incorporación, que debía ser en septiembre. Finalmente, la tormenta geopolítica y migratoria que ha puesto en jaque la estabilidad y el futuro de Ceuta lo ha disuadido de la idea.

De nuevo, la plaza queda desierta y la sala millonaria continúa en stand by. Mientras tanto, INGESA sigue teniendo que invertir presupuesto en el mantenimiento de las instalaciones sin que por el momento se tenga esperanzas en una pronta apertura. En abril de este año adjudicaron a la empresa Philips Ibérica S.A. el servicio de mantenimiento de la Sala de Hemodinámica por un importe de 335.589 euros.

La huída de médicos no ha hecho más que empezar. En Traumatología serán uno menos también desde este mes, cuando uno de los cuatro facultativos se marche a la península. La decisión estaba tomada antes del 30 de julio, según las fuentes sanitarias consultadas, pero lo sucedido en la frontera del Tarajal ha terminado de convencer al médico de que tomó la decisión correcta. En Radiodiagnóstico también son cuatro, pero a partir de octubre serán tres, después de que se jubile un profesional que ya estaba en prórroga de su vida laboral. Uno de los tres radiólogos que se quedan está ya por encima de los 65. Y las fuentes del interior del HUCE aseguran que son muchos más los doctores que han manifestado la idea de marcharse de una Ceuta sumida en la incertidumbre bajo la amenaza de Marruecos.

La difícil cobertura

Desde la Atención Especializada del HUCE han trasladado a este periódico que la crisis ha agravado la dificultad de atraer médicos a Ceuta. “La gente no va a querer venir. Si los radiólogos no querían venir antes, ahora menos. Hay compañeros que pidieron traslados hace tiempo, y con esto lo tienen aún más claro”, señala una de las fuentes consultadas. Todos los especialistas con los que ha podido hablar El Pueblo coinciden en lo mismo.

El presidente del Colegio de Médicos, Enrique Roviralta, ha reconocido el problema en una entrevista concedida a este diario, y ha señalado que ahora es el momento de retomar el debate de la Difícil Cobertura.

Durante su visita a Ceuta, Mónica García fue preguntada sobre si, a raíz de la crisis, se plantean devolver a Ceuta y Melilla la configuración de los puestos de trabajo sanitarios del INGESA como de Difícil Cobertura. Así se estableció en el Boletín Oficial del Estado del 21 de febrero de 2023, con el objetivo de adoptar medidas de atracción de profesionales. Un año más tarde, se modificaron los requisitos y el Ministerio dijo que ninguna de las ciudades los cumplía. La responsable gubernamental respondió insistiendo en que no se cumplen los ítems. Y aseguró que “es muy poquita la gente que realmente quiere dejar de trabajar en Ceuta”.

Una vez más, el relato de Sanidad contradice el discurso de los profesionales que trabajan en su área de salud. “Los puestos de Difícil Cobertura son en base a unos criterios que marca el Consejo Interterritorial (de Salud). A día de hoy, Ceuta no cumple con algunos de esos criterios”, afirmó aquel 16 de agosto. Eso sí, dejó una puerta abierta: “¿Se pueden revisar? Por supuesto”.

Una puerta que se cerró segundos después, cuando la dirigente presumió de lo fortalecida que está la plantilla orgánica en Ceuta y de que “los flujos de profesionales que entran son más altos que los que salen”. Según la ministra, los positivos datos presentados niegan la mayor de que sea difícil cubrir los puestos sanitarios. Con lo cual, no es necesario aplicar incentivos para captar personal.

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