Más de un centenar de personas se concentra por el bienestar de los animales en Ceuta
Bienestar animal
El Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal promovió la movilización celebrada a las 20:00 frente al Ayuntamiento, donde exigieron un crematorio y recordaron al Gobierno que sus mascotas “no son basura”
Luis Ibáñez, su pareja y el resto de su familia tuvieron que introducir el cuerpo inerte de Blondi en una nevera para la conservación de restos de animales muertos. Después de su fallecimiento, la perrita pasó dos días “tirada en el suelo del veterinario” hasta que pudieron meterla en un refrigerador junto a “cabezas de pollo o de delfines muertos”. Sus dueños, que la consideraban “un familiar más”, lloraron primero su marcha y más tarde la imposibilidad de ofrecerle “una despedida digna”. Les habría gustado que su ciudad, Ceuta, contara con un crematorio donde incinerar su cadáver. Esa ha sido la principal reivindicación que ha sonado este jueves a las puertas del Palacio Autonómico, donde más de un centenar de personas ha acudido a la llamada del Movimiento Ciudadano para la Dignidad Animal, que ha recordado al Gobierno local que los animales “no son basura”.
Hacía tiempo que no se veía una congregación así frente al Ayuntamiento. Quince minutos antes de la hora señalada (las 20:00h), la estatua del ‘Santo Rojo’ lucía ya rodeada de seres vivos. Buena parte de los manifestantes acudió en la compañía de sus mascotas; otro grupo considerable portaba carteles que mostraban los rostros de sus muertos perrunos o gatunos. Entre los participantes se percibía el hartazgo, que fue transmitido por la señora que, micrófono en mano, fue gritando soflamas que el público repetía: “Protección animal, prioridad municipal; Ceuta, despierta, los animales cuentan; Menos jaulas, más bienestar; Gobierno, escucha, los animales luchan”.
La portavoz fue especialmente crítica con la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, a quien atribuyó la responsabilidad de las supuestas “malas condiciones” para las que exigieron “soluciones”. Soluciones como la creación del prometido crematorio de animales, pero también una mejor gestión de la colonia felina o un refuerzo de la campaña de esterilización de gatos (CER). Todas las peticiones fueron expresadas por dos representantes de la Protectora de Animales, a cargo de leer el manifiesto. A la cabeza, su presidenta, Sandra López Cantero, quien, a través de la lectura del texto, se proclamó portavoz de “los que no tienen voz”, “los que esperan tras las rejas, los que ya se fueron sin un adiós digno, los que están aquí, levantados con la foto”.
Tras esta última frase, instó a quienes portaban imágenes en sus manos a alzarlas al cielo. Le hicieron caso, y decenas de fotografías decoraron por unos instantes la escena que las cámaras de los medios capturaban. En el encuadre, los compañeros de partido de Cantero. Hasta allí acudieron el secretario de Organización del PSOE, Antonio Coronil, o la que fuera candidata al Senado, Blanca Gómez. Aunque se personó también la diputada de la Asamblea por el grupo localista Ceuta Ya!, Julia Ferreras. Frente a todos ellos, la Protectora de Animales pidió “que los animales ocupen el espacio que les corresponde en la agenda política” de Ceuta, de cuya Administración esperan “que entienda la protección animal como una cuestión de civilización, de empatía y de salud pública”.
Las demandas
“La protección animal no es hacinar seres vivos en cheniles. La protección animal no es resignarse a sobrevivir en instalaciones deficientes. La protección animal no es endosar al voluntariado las responsabilidades que le corresponden a la administración. Proteger es garantizar bienestar, dignidad y segundas oportunidades. Y Ceuta tiene una deuda urgente con sus animales”. Bajo esta declaración de intenciones comenzaron a leer el manifiesto tratando de vencer el bullicio reinante junto a Sánchez Prado. Los aullidos de los perros se mezclaban con las risas o las voces de quienes compaginaban la escucha del alegato con la cháchara.
En mitad de todo ello, las de la Protectora reclamaron, en primer lugar, “un público para una despedida digna” bajo la creencia de que “la altura moral de una sociedad también se mide en la forma en la que se despide a sus animales”. Para ellas, “resulta incomprensible que, en pleno siglo XXI, Ceuta siga sin disponer” de tales infraestructuras. Esto, según expusieron, obliga cada año a “cientos de familias” a afrontar “el duelo de perder un miembro de su hogar sin un servicio cercano, respetuoso y accesible para darle el último adiós”.
Una de las afectadas es Pilar, una de las que este jueves acudió con su mascota, Lucas, al acto reivindicativo. Minutos antes de que diera comienzo la lectura del texto de la Protectora, Pilar permanecía sentada en un banco pese a la multitud que transitaba a su alrededor. En una breve conversación con este periódico, relató que adoptó a su perrito hace ya 15 años, cuando tan solo tenía 10 meses. Hace años tuvo tres gatos, Kieran, Mandy y Lucy, que ya han fallecido. Tuvo que cruzar el Estrecho para incinerarlos y guardar sus cenizas en las urnas donde hoy descansan. “Me indigna que Ceuta, con lo adelantados que estamos para unas cosas, no tengamos un crematorio”, criticó con su perro en brazos. “Lucas tiene 15 años, y es como tener un hijo de 15 años. Ahora se va y, ¿ya está?, ¿se tira a la basura? No puede ser así. Una parte de nosotros se va con ellos”, confesó.
La otra gran demanda transmitida desde la entidad de López Cantero fue la correcta gestión de la colonia felina, que, según reprocharon, “no puede depender del sacrificio personal”. “La administración tiene la obligación de desarrollar programas eficaces y dotados de presupuesto real”, sostuvieron. Al leer el manifiesto exigieron “un refuerzo urgente” de la campaña de Captura, Esterilización y Retorno (CER), para la que pidieron “más recursos económicos, medios humanos, clarificación transparente y una colaboración estrecha y respetuosa con quienes trabajan a pie de calle”. En octubre del pasado año, la Ciudad presumió de haber batido un “récord histórico” de esteralización de gatos, con un total de 945 desde principios de año.
“La protección animal no puede basarse en fondos de campaña, parches puntuales o declaraciones de intenciones. Los animales son seres sintientes por ley y las políticas públicas deben estar a la altura de ese reconocimiento legal”, demandaron. Las portavoces exigieron “la ejecución inmediata y completa de las inversiones comprometidas para transformar y adecuar estas instalaciones” de la Protectora de Animales. Afirmaron que los animales que habitan en ella “merecen algo más que un rincón donde ver pasar el tiempo”, asegurando que necesitan “instalaciones dignas, zonas de recreo, espacios de esparcimiento y áreas seguras donde correr, socializar y sanar emocionalmente”.
“Mantener a los perros en cheniles minúsculos y sin estímulo durante largos periodos —salvo el que les damos las personas voluntarias— provoca lo que cualquier profesional del comportamiento animal ya sabe: estrés crónico, ansiedad, frustración y un deterioro emocional que dificulta gravemente su adopción”, pusieron de relieve.
Uno más en la familia
Luis Ibáñez acudió a la concentración de este jueves acompañado de Boni y del recuerdo de Blondi. Sus peticiones, trasladadas a El Pueblo durante una escueta entrevista, trascendieron del demandado crematorio. Cree que en Ceuta también se necesitan más oncólogos veterinarios. En estos momentos, según expuso, la ciudad cuenta con uno solo. “La mayoría de la gente tiene que ir fuera para operar a sus mascotas”, lamentó. Cree que la ciudadanía podría “promover tener un hospital veterinario aquí, para que haya más posibilidad de curar a las mascotas”, ya que, “actualmente, con ese único oncólogo, hay muchas mascotas que se quedan sin poder rescatarse”.
Las consecuencias de la falta de personal veterinario especializado en la ciudad las comprobó en primera persona, aunque las consecuencias fatales no le tocó padecerlas a él. Cuando su perra Blondi se encontraba en el veterinario, antes de fallecer, hubo otra mascota que acudió a la clínica con una insolación. “Al final murió porque el oncólogo estaba ocupado con la mía”, relató. Para Ibáñez, una mascota es “un familiar más al que se puede querer igual que a un hermano”. “Te acompaña siempre, cuando llegas a tu casa, estés como estés; feliz, triste… De cualquier manera, te va a recibir con la mayor alegría del mundo, incondicionalmente”.