Ceuta acogerá la constitución de un grupo de trabajo sobre Medicina Regenerativa
Ginecologia
La Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia (SAGO) se reunirá en la ciudad el 14 de marzo para crear un equipo de Investigación que pretende mejorar y difundir el conocimiento en el campo científico
Ceuta será escenario de la constitución del grupo de trabajo dedicado a la investigación de la Medicina Regenerativa de la Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia (SAGO). El 14 de marzo, un grupo de especialistas de la península y de Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) se reunirá en la ciudad autónoma para simbolizar la puesta en marcha de un equipo que continuará trabajando y reuniéndose periódicamente para abordar y divulgar los avances en la materia. El anfitrión será el doctor malagueño afincado a este lado del Estrecho José María Sánchez Jordán, quien confía en que, en unos años, la medicina regenerativa estará tan integrada en la sanidad española como ahora lo está el Suelo Pélvico, campo que seguía invisibilizado cuando el ginecólogo del HUCE fundó el grupo de trabajo de la SAGO que lo estudia desde 2004.
Dos años después de su fundación, en 2006, Sánchez Jordán participó en la celebración del Congreso Nacional de Suelo Pélvico en Cádiz. Y fue el presidente de la Sección Andaluza de Suelo Pélvico (SASP) hasta 2007. Por aquel entonces, al igual que ahora la medicina regenerativa, los estudios sobre el piso pélvico comenzaban a aflorar. Estos han ayudado a mejorar la atención a la salud de las mujeres por medio de afinar la comprensión de la anatomía y la función de la musculatura pélvica o de dejar de normalizar problemas como la incontinencia urinaria o el prolapso tras el parto. Tras más de 15 congresos celebrados en dos décadas, siguen realizando descubrimientos en los encuentros entre expertos. Como el que organizó Sánchez Jordán en Ceuta el 10 de octubre de 2025. Aquel día, varios ginecólogos discutieron detenidamente sobre el tiempo que se consideraba normal que la mujer tuviera pérdidas de orina después de ser madre. Las primeras guías propusieron seis meses, después lograron rebajarlo a tres, y “gracias a ese congreso se ha disminuido a seis semanas”.
“Esta es la idea también con el grupo de trabajo de medicina regenerativa. Es la manera que tenemos los médicos de avanzar”, avanza el médico desde su consulta en la clínica privada Ceuta Medical Center, donde atendió a El Pueblo de Ceuta para informar sobre el evento que acogerá la ciudad autónoma. Si piden a Sánchez Jordán que resuma qué es la medicina regenerativa lo explica con sencillez: “Es otra forma de hacer Medicina. Existe una medicina que cura; te duele la cabeza y te dan una pastilla. Otra medicina quirúrgica; te rompes un hueso y te lo sueldan. Y hay una nueva forma, que consiste en aprovechar la capacidad de tu cuerpo para regenerarse”.
La Medicina Regenerativa
El impulso de la medicina regenerativa lo dieron, según relata el ginecólogo del hospital ceutí, el científico inglés John Gurdon y el japonés Shinya Yamanaka. Ambos recibieron en 2012 el Premio Nobel de Medicina por descubrir la reprogramación celular. Demostraron en sus estudios que las células adultas pueden reprogramarse para “hacerla célula totipotencial o célula madre”. Esto cambió radicalmente una idea básica de la ciencia: que las células no pueden cambiar. La reprogramación celular demostró que las células adultas no están “atadas” para siempre a su función. Aunque estén especializadas, conservan toda su información genética y pueden volver a un estado similar al de una célula madre.
Para la medicina regenerativa, esto supuso un cambio radical, permitiendo crear en laboratorio células capaces de convertirse en tejido sano y, en el futuro, reparar órganos dañados usando material del propio paciente. Es uno de los avances que hizo posible pasar de tratar síntomas a intentar regenerar el cuerpo. “Si esa célula la pones en un tejido, hace la función de ese tejido. Se convierte en una célula del sudor de la piel o del corazón. De ahí nace la regenerativa”, continúa el médico. Un nuevo avance se dio algo más tarde, en 2017. Aquel año, el premio Nobel se lo concedieron a tres americanos que descubrieron los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, el llamado “reloj biológico”. Jeffrey C. Hall, Michael Roshbash y Michael W. Young demostraron “que nuestro organismo tiene capacidad de recuperarse, de resetearse, pero para eso necesita el sueño”.
Aquello ayudó a “poner apellido” a aquellos problemas relacionados con la falta de descanso por las noches y de rendimiento durante el día. “El coco se limpia, se regenera en tres o cuatro horas de descanso. Pero el cuerpo, el músculo, necesita un descanso de cinco o seis horas. Por eso, cuando duermes poco, te levantas despejado, pero cansado. El organismo es una batería de células, y esa batería tiene que recargarse. Por tanto, tenemos que dormir”, precisó.
Ambos estudios saldrán a colación cuando hablen de medicina regenerativa. Una en la que el ginecólogo siguió profundizando por medio de ejemplos para ilustrar el funcionamiento de algunos de estos tratamientos. Como el caso de la cámara hiperbárica. Recuerda que, en los centros de alto rendimiento ubicados en zonas de mayor altitud, los deportistas se someten a condiciones de menor disponibilidad de oxígeno y presión atmosférica distinta, lo que genera adaptaciones fisiológicas. En sus palabras: “La presión allí es más alta, y el organismo se adapta a esa presión alta”.
Explica que este proceso tiene una repercusión directa sobre la oxigenación de los tejidos: “El oxígeno, que es lo que nutre nuestros tejidos, está en los glóbulos rojos, pero hay una porción que va libre en sangre. Y cuanto mayor es la presión parcial, más oxígeno está en circulación libre”. Según detalla, esta mayor disponibilidad mejora la capacidad de los tejidos para regenerarse. Respecto al uso clínico de la cámara hiperbárica, indica que cuando existen heridas o lesiones que no evolucionan adecuadamente, esta tecnología puede favorecer la cicatrización. Afirma: “Cuando tienes una úlcera que no mejora, te metes en una cámara hiperbárica y se ha demostrado que ese oxígeno hiperbárico ayuda a cicatrizar las heridas”.
El médico también describe la aplicación de equipos que transforman el aire en oxígeno concentrado y permiten su administración localizada, en ocasiones combinándolo con sustancias como el ácido hialurónico. Explica este concepto de manera práctica: “Tenemos un equipo que transforma el aire en oxígeno. Si solo soplo estoy dando oxígeno, pero si meto hialurónico te estoy dando oxígeno hiperbárico”. Sostiene que la finalidad es estimular la capacidad natural de reparación del organismo: “Una vulva que esté afectada por un liquen, por ejemplo, la voy a cicatrizarlo con esto, porque estoy dándole al organismo el instrumento para que se arregle. Eso es la medicina regenerativa”.