Ceuta lidera la incidencia de la tuberculosis en España
Sanidad
Según los últimos datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), la tasa en la ciudad alcanza los 27,6 casos por cada 100.000 habitantes, muy por encima de la media nacional, situada en 8,8
Ceuta se situó en 2024 como el territorio con mayor incidencia de tuberculosis del país. Ese año acabó por constatarse el repunte experimentado por la enfermedad tanto en España como en el conjunto de Europa.
Según los últimos datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), la tasa en la ciudad alcanza los 27,6 casos por cada 100.000 habitantes, muy por encima de la media nacional, situada en 8,8. Esta cifra coloca a la ciudad por delante de otras comunidades con alta incidencia como Cataluña (14,4), Galicia (11,5) o País Vasco (10,6).
Ceuta es una de las pocas regiones donde la tuberculosis ha aumentado en la última década, junto a Extremadura, La Rioja y Cataluña, lo que rompe la tendencia descendente observada en gran parte del país desde 2015. Actualmente, la tuberculosis es la principal causa de muerte en el mundo provocada por un único agente infeccioso.
La evolución de la enfermedad en Ceuta coincide con un incremento de casos en todo el país. En 2024 se notificaron 4.270 casos autóctonos de tuberculosis en España, un 8,3% más que el año anterior. Aunque las cifras aún están por debajo de los niveles de 2015, los expertos advierten de una tendencia ascendente consolidada desde 2022.
Este repunte contrasta con la evolución global. Mientras los casos disminuyen ligeramente en el mundo, Europa ha experimentado una reactivación de la transmisión tras la pandemia. El Ministerio de Sanidad apunta a una recuperación progresiva de los diagnósticos tras la pandemia de covid-19, un fenómeno ya descrito en otros países europeos. Durante ese periodo, la actividad de vigilancia epidemiológica y el acceso al sistema sanitario se vieron comprometidos, lo que pudo retrasar diagnósticos y alterar las tendencias temporales.
El patrón de la enfermedad en España muestra cómo el 64,4% de los casos corresponde a hombres. La mediana de edad de los afectados se situó en los 47 años entre los varones y en 43 entre las mujeres.
Cerca de la mitad de los afectados han nacido fuera del país. En este grupo, los contagios se concentraron en hombres de entre 25 y 34 años. Los territorios que presentaron tasas superiores en población nacida en España son Ceuta (30,4) y Galicia (10,8), mientras que los que registraron tasas mayores en población nacida en otro país fueron Cataluña (38) y País Vasco (36,5).
El ISCIII confirma que el incremento en la tasa de notificación fue mayor en población menor de 15 años y en personas nacidas en otro país. “Esto pone de manifiesto que el manejo de esta patología se hace más complejo debido al cambio de los patrones de vulnerabilidad y a la dificultad de seguimiento de los casos, al igual que sucede en otros países de contexto epidemiológico similar, lo cual será tenido en cuenta en las actuaciones de prevención y control de la tuberculosis”, subraya el Ministerio de Sanidad.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) revela que Europa no identifica uno de cada cinco casos de tuberculosis. Los países europeos, además, afrontan el problema añadido de altos niveles de resistencia a los medicamentos. En España, el 70,3% de los pacientes recibe un tratamiento satisfactorio, pero aún existe un margen de mejora, especialmente en el seguimiento de los casos.
La lucha contra esta enfermedad exige ir más allá del ámbito sanitario y abordar sus causas estructurales, según defienden los responsables del Programa Global de Tuberculosis de la OMS, que reclaman una respuesta “multisectorial” frente a una enfermedad que sigue profundamente ligada a factores sociales. La vinculación de la tuberculosis a la pobreza, la desigualdad, la desnutrición y a sistemas de salud débiles continúa siendo una realidad. El reto es, pues, combatir la enfermedad actuando de forma coordinada sobre estos determinantes sociales.
La OMS insiste en la importancia de reforzar la inversión en programas contra la tuberculosis, no solo como una medida sanitaria, sino también como una apuesta estratégica, Además, llama a acelerar la innovación para garantizar que los avances científicos lleguen cuanto antes a quienes más los necesitan.