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El Hospital Universitario de Ceuta afronta un nuevo frente asistencial derivado de la entrada masiva de finales de julio: el de las mujeres embarazadas que llegaron a la ciudad durante la avalancha y que, en algunos casos, ya han dado a luz sin disponer de un recurso residencial adecuado al que regresar con sus recién nacidos. Este jueves, cinco mujeres marroquíes permanecían ingresadas después de haber dado a luz en los últimos días, algunas de ellas pese a haber recibido ya el alta médica, según fuentes sanitarias consultadas por El Pueblo de Ceuta.
Una de estas mujeres lleva nueve días hospitalizada después de someterse a una cesárea y, según las mismas fuentes, ya no precisa cuidados médicos que justifiquen su permanencia en el centro. Sin embargo, su salida ha quedado paralizada mientras los servicios sociales tratan de encontrar un alojamiento que reúna unas condiciones mínimas para ella y su bebé.
La misma situación afecta a otra de las parturientas, cuya salida también se habría pospuesto a la espera de localizar un recurso adecuado. Ambas se encontraban anteriormente en uno de los campamentos habilitados para mujeres, pero las condiciones de insalubridad de estos asentamientos han llevado a los servicios sociales a descartar su regreso con los recién nacidos.
"No se les da de alta por humanidad. Si las damos de alta van a la calle", explica otra fuente sanitaria conocedora de la situación. "Una mujer necesita muchas atenciones y mucho cuidado recién dada a luz. Hay muchas cosas que no se pueden garantizar en un centro de acogida y mucho menos en la calle. Por humanidad, las dejamos en el hospital", insiste.
El problema adquiere una dimensión mayor ante la previsión de que más de 70 mujeres embarazadas entraran en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio. Algunas fuentes sanitarias consideran incluso que la cifra podría ser superior, a tenor del número de gestantes que han acudido al Hospital Universitario desde principios de agosto para someterse a controles y seguimiento de sus embarazos.
El dato plantea un problema que trasciende las actuales cinco hospitalizaciones. Si estas mujeres continúan sus embarazos en la ciudad, el hospital deberá afrontar en las próximas semanas y meses nuevos partos y, posteriormente, la necesidad de garantizar un lugar adecuado para las madres y sus hijos una vez finalice el periodo de hospitalización.
Por el momento, las autoridades competentes no han comunicado qué recursos específicos se han previsto para atender esta situación ni cómo se coordinará la salida hospitalaria de las madres que no dispongan de alojamiento.
La presión ya se ha trasladado a la actividad cotidiana del servicio de Ginecología. El ginecólogo José María Sánchez Jordán se ha limitado a confirmar a El Pueblo de Ceuta que durante la madrugada del miércoles al jueves se produjeron seis partos en el Hospital Universitario, tres correspondientes a mujeres marroquíes en situación irregular y otros tres a mujeres ceutíes.
El facultativo también confirmó el caso de otra migrante que había dado a luz mediante cesárea seis días antes. Según las fuentes sanitarias consultadas, esta mujer continúa ingresada nueve días después de su entrada en el hospital y pese a que médicamente ya estaría en condiciones de abandonarlo.
Sánchez Jordán explicó que, desde el punto de vista estrictamente asistencial, una mujer que llega al hospital en el momento del parto debe ser atendida y permanecer ingresada el tiempo de hospitalización correspondiente. Pero una vez superada esa fase, el centro debe disponer de un recurso al que derivarla. "Un parto estará un día, estará dos días, pero después se tendrá que ir. ¿Por qué? Porque las capacidades son finitas", señaló el ginecólogo, que planteó la dificultad de determinar dónde pueden ser trasladadas posteriormente estas mujeres.
La nueva situación no se limita a los ingresos de las mujeres que ya han dado a luz. El servicio de Ginecología está recibiendo también a un número creciente de embarazadas que llegaron a Ceuta sin seguimiento médico previo. "Cada vez tengo más mujeres embarazadas que no están controladas, que me preguntan cómo está su embarazo, cómo va la ecografía, cuándo voy a parir, sin ningún papel", explicó Sánchez Jordán.
El ginecólogo ha detectado además otros problemas asistenciales que, según relata, no eran habituales hasta hace unas semanas, entre ellos mujeres que presentan signos de haber sufrido agresiones y casos que han requerido la intervención conjunta de forenses y Policía.
La magnitud real de esta demanda, sin embargo, resulta difícil de determinar porque buena parte de las mujeres que acuden al hospital no precisan ingreso. El problema aparece cuando, una vez finalizada la atención sanitaria, no existe un recurso social adecuado al que puedan ser derivadas.
El propio funcionamiento del HUCE convierte al hospital en el último eslabón de una cadena que excede sus competencias estrictamente sanitarias. Los profesionales deben atender el parto, garantizar la recuperación de la madre y del recién nacido y, posteriormente, enfrentarse a la ausencia de un lugar al que enviar a algunas de estas mujeres.
"Estamos soportando una cantidad no definida de personas con toda su necesidad humanitaria, que vienen al único sitio que les puede atender, que es el hospital", señaló Sánchez Jordán. El facultativo recordó que el HUCE ya venía denunciando desde hace tiempo sus carencias de personal y medios, una situación que se ha visto agravada por el incremento general de la demanda asistencial provocado por la entrada masiva.
La ministra de Sanidad, Mónica García, explicó este jueves que los recién nacidos de las mujeres marroquíes que llegaron a Ceuta durante la entrada masiva serán identificados y registrados siguiendo los protocolos establecidos para estos casos, al tiempo que tendrán acceso a la asistencia sanitaria. Preguntada por cómo se está realizando la filiación, García ha señalado que “se hace como siempre” y que existe un “protocolo especial” para mujeres y niños que permite llevar a cabo su identificación.
La ministra ha indicado además que se han expedido unas 300 tarjetas sanitarias a menores relacionados con esta situación. Según ha explicado, estos niños tienen derecho a recibir asistencia sanitaria y ha vinculado esta cobertura a la tutela ejercida por la Ciudad sobre los menores bajo su protección.
García ha añadido que quienes todavía no dispongan de tarjeta sanitaria están igualmente cubiertos por el marco de acceso universal a la sanidad pública. El Ministerio establece que este acceso puede reconocerse con independencia de la situación administrativa, conforme a los requisitos establecidos legalmente.
La ministra también ha recordado que el Hospital Universitario de Ceuta atendía antes del cierre de la frontera a un elevado número de mujeres marroquíes y ha cifrado en unos 1.600 los partos anuales de entonces, frente a unos 600 en la actualidad.
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