El Colegio de Médicos apoya a Oncología del HUCE sobre la viabilidad de la radioterapia
SANIDAD
El COMCE reclama que la decisión se aborde desde criterios asistenciales y centrados en el paciente, ante el impacto que los desplazamientos tienen en el tratamiento oncológico y en la equidad del sistema sanitario
El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta (COMCE) expresa su respaldo al comunicado emitido por el Servicio de Oncología del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), en el que se plantea la necesidad de reflexionar sobre la implantación de una unidad de radioterapia en la ciudad.
Desde el COMCE se considera que esta cuestión debe abordarse desde un enfoque estrictamente científico, clínico y humano, escuchando a los profesionales directamente implicados y situando siempre en el centro al paciente, al margen de posicionamientos o debates políticos.
La institución entiende que el análisis sobre la implantación de la radioterapia en Ceuta requiere un debate riguroso, sereno y basado en criterios asistenciales, en el que se valoren tanto la seguridad y calidad del tratamiento como las condiciones reales en las que los pacientes reciben la atención sanitaria.
En este sentido, el colegio respalda de forma clara el posicionamiento trasladado por el Servicio de Oncología, al considerar que aporta una visión técnica fundamentada que contribuye a enriquecer el análisis sobre una cuestión de especial relevancia para la atención oncológica en la ciudad.
A partir de aquí se mantiene íntegro el texto facilitado:
Consideraciones sobre la no implantación de radioterapia en Ceuta
Aunque la posición de la Ingesa parte de un principio teóricamente razonable —que la seguridad del paciente y la pericia técnica deben prevalecer sobre la mera inversión económica—, su aplicación al caso de Ceuta resulta, a nuestro juicio, parcial e incompleta, y debería ampliarse incorporando otros elementos clínicos, éticos, organizativos y de equidad asistencial que también son esenciales en la toma de decisiones sanitarias.
1. El criterio de pericia técnica no debe analizarse de forma aislada
Se afirma que para disponer de radioterapia es necesario un volumen suficiente de casos que garantice experiencia y seguridad asistencial. Este principio, en abstracto, es razonable y compartible. Nadie discute que los pacientes deben ser tratados con las máximas garantías de calidad y seguridad.
No obstante, en un contexto como el de Ceuta, este criterio no debería valorarse de forma aislada ni exclusiva. Si se aplicara de manera estricta y homogénea, obligaría también a reflexionar sobre la organización de otros ámbitos asistenciales del propio hospital, donde existen plantillas reducidas y donde, pese a ello, se sigue prestando asistencia a patologías muy diversas.
Por ello, más que cuestionar el principio en sí, lo que se plantea es la necesidad de que su aplicación sea coherente, proporcionada y suficientemente amplia, incorporando no solo el volumen de actividad, sino también la realidad asistencial concreta del territorio.
2. El desplazamiento diario añade una carga clínica y humana relevante
La ausencia de radioterapia en Ceuta obliga a los pacientes a desplazarse fuera de la ciudad durante tratamientos que pueden prolongarse entre 15 y 42 sesiones, con viajes diarios especialmente exigentes.
Esta situación tiene una repercusión clara desde el punto de vista humano y clínico. La fatiga es uno de los efectos secundarios más frecuentes de la radioterapia, y ese cansancio se ve intensificado por el propio desplazamiento. Además, en no pocos casos los pacientes reciben quimioterapia concomitante, lo que aumenta todavía más el deterioro físico.
En la práctica asistencial, muchos pacientes describen esta etapa como una de las más duras de todo su proceso oncológico, no solo por el tratamiento en sí, sino por la exigencia continuada del traslado. Por ello, la valoración debería incorporar el impacto real sobre personas vulnerables.
3. La accesibilidad real también forma parte de la calidad asistencial
Existen pacientes con una situación clínica tan frágil que el traslado diario puede convertirse en un obstáculo real para recibir tratamiento. En algunos casos, ello puede traducirse en la imposibilidad práctica de administrar la terapia o en la renuncia a opciones terapéuticas por razones logísticas.
Esto introduce una cuestión de equidad asistencial. La calidad de un servicio sanitario no depende únicamente de la pericia técnica, sino también de que el paciente pueda acceder de forma efectiva, tolerable y compatible con su situación clínica.
4. La continuidad del tratamiento puede verse comprometida por factores externos
A las dificultades del desplazamiento se añade la posibilidad de interrupciones por temporales o problemas logísticos con la península.
En radioterapia, la continuidad terapéutica es clave para el resultado clínico. Por ello, este modelo debe valorar el riesgo añadido para la regularidad del tratamiento y el bienestar del paciente.
5. La planificación sanitaria debería contemplar soluciones organizativas adaptadas a Ceuta
Desde una perspectiva constructiva, la cuestión no debería plantearse como un dilema entre tener o no radioterapia, sino en qué modelo permite conciliar seguridad, calidad, continuidad y proximidad al paciente.
Podría explorarse la implantación de un centro de radioterapia en Ceuta, evitando la carga física, emocional y logística de los desplazamientos.
Una opción viable sería un modelo de gestión externa especializada, capaz de garantizar pericia técnica, continuidad asistencial y estándares de calidad.
Este planteamiento permitiría acercar el tratamiento al paciente, reducir desplazamientos y minimizar interrupciones, asegurando al mismo tiempo la calidad del servicio.
6. Una solución pragmática centrada en el paciente
La realidad de Ceuta exige un enfoque práctico y orientado a soluciones.
La prioridad debe ser que el paciente pueda recibir el tratamiento en Ceuta con garantías, incluso mediante gestión externa especializada. Lo relevante es que el servicio se preste con solvencia, experiencia y estabilidad.
No se trata de una renuncia, sino de una solución pragmática y centrada en el paciente.
7. Conclusión
La argumentación basada únicamente en el volumen de actividad y la pericia técnica resulta insuficiente. Deben incorporarse factores como la accesibilidad real, el impacto del desplazamiento, la vulnerabilidad del paciente, el riesgo de interrupciones y la necesidad de modelos adaptados al territorio.
El debate debe centrarse en encontrar soluciones viables, con el objetivo de garantizar una atención oncológica segura, digna, continua y cercana.
La cuestión no es si Ceuta puede tener radioterapia en un modelo convencional, sino qué modelo permite ofrecer este servicio con calidad, seguridad y equidad.
“Por eso instamos a los poderes públicos a que dejen de usar a la Sanidad en general y a la radioterapia en particular como un elemento más en su lucha política y que se enfoquen en lo que es mejor para los pacientes de Ceuta que es lo que los ciudadanos esperamos de los servidores públicos.”