Concentración contra la aplicación de las 35 horas y exigir una negociación real con la Administración
PROTESTA SINDICAL
La Junta de Personal critica que el organismo responda en redes sociales mientras evita sentarse con los representantes sindicales para abordar el conflicto. Los sindicatos sostienen que la reducción de jornada genera agravios entre categorías y amenaza con acabar en los tribunales si no hay acuerdo
Decenas de profesionales sanitarios y trabajadores de INGESA se concentraron este lunes ante la Dirección Territorial del organismo, en el edificio Otero, para mostrar su rechazo a la forma en la que se está implantando la jornada laboral de 35 horas y reclamar la apertura de un proceso de negociación con los representantes sindicales.
La protesta, convocada por la Junta de Personal y respaldada por distintas organizaciones sindicales, sirvió para visibilizar el creciente malestar existente entre los trabajadores por las medidas adoptadas por la Administración en relación con la reorganización de horarios y servicios.
Durante la concentración, el presidente de la Junta de Personal, Alejandro Artero, lamentó la falta de diálogo entre la Administración y los agentes sociales, a los que considera una parte imprescindible para encontrar soluciones consensuadas.
Artero criticó especialmente que INGESA dedique esfuerzos a responder públicamente a través de las redes sociales mientras, según denunció, sigue sin producirse una negociación efectiva con los representantes de los trabajadores.
"Nos da mucha tristeza que esto siga así, que no tengamos esa negociación ni ese acercamiento", señaló durante su comparecencia ante los medios de comunicación.
El representante sindical defendió que el papel de las organizaciones presentes en la mesa laboral no es confrontar, sino contribuir a mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales y, en consecuencia, la atención que reciben los pacientes.
En este sentido, recordó que la semana pasada mantuvieron un encuentro con responsables del Ministerio de Sanidad, una reunión en la que, según explicó, recibieron información sobre la situación actual, aunque insistió en que las decisiones definitivas dependen directamente de Madrid.
Según Artero, la raíz del conflicto se encuentra en la forma en que se ha materializado la reducción de jornada a las 35 horas semanales.
El presidente de la Junta de Personal reconoció que los trabajadores valoran positivamente la reducción horaria, pero aseguró que la adaptación realizada por INGESA no responde a las expectativas de los profesionales.
Uno de los aspectos que más críticas concentra es la diferencia que, según los sindicatos, existe entre los trabajadores con horarios de lunes a viernes y aquellos que realizan turnos rotatorios.
Artero afirmó que mientras algunos empleados experimentan una reducción equivalente a 112 horas anuales, los profesionales sometidos a turnicidad apenas verían una disminución de 32 horas, una situación que consideran injusta.
El representante sindical sostuvo además que la Administración continúa trasladando públicamente la idea de una reducción generalizada de 112 horas para toda la plantilla, algo que, a su juicio, no se corresponde con la realidad de determinados colectivos.
Otra de las cuestiones planteadas durante la concentración fue la situación de los facultativos, que deberán seguir realizando horas complementarias y guardias.
Según explicó, los médicos podrían llegar a asumir alrededor de cuatro guardias mensuales, una carga asistencial que, en opinión de los sindicatos, contradice el espíritu de la reducción de jornada.
Las críticas también se dirigieron a la situación de los centros de salud, los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) y el servicio 061.
Los representantes de los trabajadores consideran que estos dispositivos han quedado al margen de las negociaciones y reclaman que cualquier reorganización de horarios vaya acompañada de un incremento de plantilla.
Artero insistió en que no puede mantenerse la actividad asistencial "a costa de los trabajadores" mediante sistemas de compensación que dependen de las necesidades organizativas y no de criterios previamente pactados.
Durante la comparecencia, el presidente de la Junta de Personal mostró además su desconcierto por las diferencias que, según denunció, se están produciendo entre Ceuta y Melilla.
En este sentido, señaló que en la ciudad autónoma vecina se han aplicado modificaciones relacionadas con los sábados y con determinados dispositivos asistenciales que, a su juicio, contradicen los argumentos esgrimidos por la Administración cuando se refiere a la imposibilidad de modificar determinados acuerdos laborales.
"Algo que no se puede hacer, o se puede o no se puede", resumió Artero al referirse a las distintas interpretaciones que, según los sindicatos, se están realizando de la normativa.
Respecto a la situación concreta de Ceuta, aseguró que los centros de salud continuarán abriendo los sábados, al menos mientras no exista una comunicación oficial que establezca cambios.
Asimismo, denunció que la resolución aprobada por INGESA se está aplicando de manera parcial o con interpretaciones diferentes según los servicios afectados.
El presidente de la Junta de Personal reiteró que las propuestas sindicales fueron trasladadas a la Administración, aunque lamentó que no hayan sido objeto de una negociación efectiva.
Ante la falta de avances, los representantes de los trabajadores no descartan acudir a los tribunales.
"Si no quieren negociar, ni hablar, ni realmente mover algo, acabaremos en el juzgado", advirtió Artero durante su intervención.
La movilización de este lunes forma parte de un calendario de protestas que continuará durante las próximas semanas.
Según anunció la Junta de Personal, la siguiente concentración tendrá lugar el próximo 9 de junio a las 11.00 horas frente al Hospital Universitario de Ceuta.
Además, los sindicatos trabajan de forma coordinada con sus homólogos de Melilla para desarrollar acciones conjuntas que evidencien que el conflicto afecta a ambas ciudades autónomas.
Los representantes de los trabajadores consideran que la unidad mostrada por los distintos colectivos profesionales constituye una prueba del malestar existente en la plantilla.
Artero concluyó asegurando que resulta difícil que tantas organizaciones sindicales y tantos profesionales mantengan una posición común si no existe un problema real de fondo, por lo que volvió a reclamar a INGESA que abandone la confrontación pública y abra una negociación que permita resolver un conflicto que, por el momento, continúa abierto.