Salud Mental
“Debemos reeducar a los jóvenes en aprender a vivir”
Salud Mental
El psicólogo Antonio Martín no piensa que las herramientas sean buenas o malas per se, solo “hay que saber usarlas”. Y, en su experiencia profesional, no cree que gran parte de la sociedad actual controle el uso de sus dispositivos móviles. Un problema que se agrava entre los más jóvenes, algunos de los cuales reducen sus interacciones sociales a las que mantienen por medio de las redes sociales. “A pesar de estar más conectados telemáticamente, estamos cada vez más desconectados socialmente”, señala el ceutí, quien lamenta que buena parte de las nuevas generaciones vive “tanto en las expectativas” creadas por el contenido que consumen en TikTok o Instagram que se les olvida “vivir en el mundo real”.
De las redes sociales se deriva en gran medida el aumento de “trastornos de ansiedad, soledad no deseada en jóvenes, problemas de conducta, autolesiones o ideación suicida”. Pero Martín rechaza la reducción de estos problemas a “una supuesta generación de cristal”. Para éste, tiene que ver con el surgimiento de nuevos problemas “que antes no existían”. Entre ellos, en el top, las redes sociales. El psicólogo abordará los principales desafíos emocionales de los jóvenes en la actualidad durante el coloquio que tendrá lugar este lunes en la Biblioteca Pública del Estado “Adolfo Suárez”. Antonio Martín intervendrá junto a la creadora de contenido Blanca Hernández y al profesor de Secundaria Luis Santos en un diálogo que mantendrán con los adolescentes que acudan al evento organizado por ACEFEP.
El acto, XIII Video Fórum ACEFEP, el dará comienzo a las 17:00h con la proyección de un episodio de la serie “A mi yo adolescente”, perteneciente a la iniciativa educativa Aprendamos juntos del BBVA, que abordará problemas como la presión social, la construcción de la identidad, la autoestima o la gestión de la ansiedad. Al terminar la proyección dará comienzo el debate donde los jóvenes podrán realizar las preguntas que deseen. Días antes de su celebración, Antonio Martín conversa con El Pueblo de Ceuta sobre la salud mental entre las nuevas generaciones.
Pregunta. En cuanto a la salud mental de los jóvenes, ¿en qué punto nos encontramos?
Respuesta. Cada vez vemos más trastornos de ansiedad. La soledad no deseada, incluso en jóvenes, que eso era algo antes impensable, se está viendo incrementado. Ponemos el foco en los problemas de ansiedad, los problemas de conducta, las autolesiones, la ideación suicida... Los últimos informes nos están avisando de que están incrementándose paulatinamente, y es algo a lo que no podemos dar la espalda. Creo que es muy importante ver en qué punto estamos, ver qué está ocasionando estos cambios en la sociedad. Y, por supuesto, intentar poner un remedio, intentar poner medidas preventivas para que esto no vaya a más.
P. ¿A qué se deben todos estos problemas?
R. Creo que es algo multidisciplinar, que no hay una única causa, sino muchos motivos. Dependiendo del informe que estudies ves un motivo u otro. El incremento de las redes sociales, la mayor vinculación a través de estos medios y menores interacciones en la vida real. El hecho también de la pérdida de rituales; cada vez estamos más desconectados, y eso hace también que nos sintamos más solos. La pérdida de apoyo también hace que poco a poco vayamos afrontando los problemas con menos capacidad.
P. ¿Qué es tener una buena salud emocional?
R. Una buena salud emocional es encontrar bienestar en el momento evolutivo en el que te encuentras. Tenemos que intentar analizar también. Cuando hablamos de lo emocional, y muchas personas vienen al psicólogo, puede haber problemas estructurales. No puedes tener una buena salud emocional si no llegas a final de mes. No puedes tener una buena salud emocional si en tu trabajo tienes unas condiciones que no son las adecuadas. Cuando hablamos de salud emocional, lo achacamos mucho a problemas emocionales y psicológicos, pero también hay mucho de estructural.
Muchas veces la felicidad no es tanto conseguir esos viajes, esos objetivos, sino encontrar un sentido en lo que haces
P. Alguien que atraviese esos problemas, ¿qué puede hacer para tener una mejor salud mental?, ¿tiene que buscar otro trabajo?
R. Es la idea. Entiendo que no todo el mundo dispone de esa de esa capacidad de poder arriesgarse. Entonces, en este caso, encontramos diferentes medidas. Por un lado, la búsqueda de apoyo social es muy importante. En psicología, normalmente, los problemas los afrontamos desde dos prismas: o bien intentamos tratar el problema, o bien intentamos ver de qué forma podemos intentar abordarlo para que el daño sea menor.
Cuando no podemos cambiar el problema, intentamos cambiar nuestra actitud hacia ese problema. ¿Qué ocurre? Que si lo que veo en mi trabajo me ocupa gran parte del día, luego salgo del trabajo y me veo sin apoyos, me veo desconectado, veo que al final mi día a día se resume en trabajar en algo que las condiciones no son buenas, y ya está, simplemente cumplir. Entonces, muchas personas ven su vida un poco vacía.
P. Hay voces que hablan de una mayor sensibilidad o debilidad en las nuevas generaciones.
R. Pienso que las voces que hablan de esto son muy reduccionistas. Es decir, intentar reducir todo a una supuesta generación de cristal me parece injusto y categóricamente negativo. Es decir, no es que tengamos en sí menos capacidad de sufrimiento, tenemos la misma que otras generaciones. Lo que sí que es verdad que estamos viendo que hay problemas que antes no existían, y que hay cambios sociales que están provocando, a su vez, que los problemas se afronten de otra forma. Te pongo un ejemplo muy sencillo.
Antiguamente, las familias eran más grandes. Tú tenías ahí un apoyo social, te vinculabas más con interacciones reales, sociales. Hoy en día eso se está perdiendo. Siempre ponemos en una báscula los factores de vulnerabilidad y los factores de protección. ¿Qué estamos viendo? Que los factores de vulnerabilidad están aumentando, y esos factores de protección, que no olvidemos que el ser humano es un ser social, se están perdiendo.
La vinculación mediante redes sociales nos hace tener una idea distorsionada de la realidad
Por eso yo siempre en consulta soy muy pesado con esto, intento abordar el tema de qué apoyos tienes, cómo te vinculas con ellos, qué relación tienes. No creo que se reduzca algo tan simple como ‘esa generación es más débil’. Eso lo considero bastante reduccionista e injusto para la juventud.
P. Precisamente, algo que existe ahora y no existía hace 50 años son las redes sociales. ¿Qué efecto tienen sobre la salud emocional de los jóvenes?
R. Tienen muchísimo peso, cada vez veo más estudios que nos dicen que, a pesar de estar más conectados telemáticamente, estamos más desconectados socialmente. La vinculación mediante redes sociales nos hace tener una idea distorsionada de la realidad. Yo digo siempre en consulta que la realidad no es lo que sucede, sino lo que percibo. Y si un hombre está percibiendo constantemente gente que tiene una vida maravillosa, que le va superbién, que es guapísima, y lo comparo con mi vida, pues, evidentemente, salgo perdiendo. Salgo perdiendo porque mi vida es buena, pero no es tan maravillosa como para estar 24/7 disfrutando.
También pienso que la tolerancia a la frustración está disminuyendo, porque vivimos en la época de lo inmediato, y la realidad no es esa. La realidad no es lo inmediato. La realidad es que las cosas tardan, las cosas que merece la pena tardan. Ahí sí que pienso que toda la red social y toda esta ideología de la inmediatez nos está perjudicando mucho.
P. Háblenos sobre el FOMO, el “miedo a perderse algo”. Ese término acuñado a partir de esa sensación que dejan las redes sociales.
R. Lo he visto con pacientes, con mi entorno: el hecho de ir a un sitio y, si no te hacen la foto, parece como que es suficiente. Parece que no has estado si no subes la foto a redes sociales. Vivimos en una época en la que todos queremos llegar a todo, en la que no nos queremos perder nada. Y al final vivimos tanto en las expectativas que se nos olvida vivir en el mundo real, en lo que tenemos hoy en día. Y eso también está muy vinculado a los problemas de ansiedad que tienen muchos jóvenes.
El querer llegar a todo, tener una vida perfecta y no aceptar o no vivir con lo que tenemos. Antiguamente no había esa comparación. Tú te comparabas con tu vecino, te comparabas con tu amigo, que, en términos generales, tenía una vida similar a la tuya. Pero si yo, que tengo 35 años, me comparo con x persona que tiene una vida fabulosa, digo, ‘joder, qué envidia’. Muchas veces la felicidad no es tanto conseguir esos viajes, esos objetivos, sino encontrar un sentido de lo que haces.
Eso es lo que te hace vivir en más consonancia con tu vida, que haya coherencia entre lo que dices, haces y piensas. Es verdad que el FOMO está aumentando, por eso advertimos de la exposición en redes sociales. Creo que debemos reeducar a los más jóvenes en aprender a vivir y encontrar un sentido a lo que están haciendo en este momento, sea lo que sea.
P. ¿Qué herramientas pueden servir para, a pesar de las redes sociales, tener una mejor salud emocional?
R. En primer lugar, detectar el problema, la nomofobia, el hecho de estoy sin el móvil y me siento incómodo. Que evalúe y que piense primero cada persona para tomar conciencia. Si yo salgo de mi casa sin el móvil, ¿me sentiría a gusto o no? Si la respuesta es que no, ahí ya vemos que hay cierta dependencia. Una vez que hayamos identificado, hay muchísimas estrategias. Podemos ponernos un límite de tiempo y que el móvil nos avise, porque como adultos que somos, como los adolescentes también, tenemos conciencia de que hay un límite que puede ser saludable y un límite que no. Se trata de restringirlo.
Estoy de acuerdo con restringir el uso de redes sociales a menores de 16 años. No creo que sea tan necesario tener redes sociales antes de esa edad
Ver a quién estoy siguiendo en redes sociales, si su vida me está generando malestar porque me comparo constantemente, pues, a lo mejor, tengo que dejar de seguirlo. Y a unas malas, incluso, siempre lo digo, borrar durante un tiempo las redes sociales y volver a conectar con tu realidad, porque no te deja vivir. Y después, las redes sociales no es algo anecdótico o casual. Las redes sociales están creadas por psicólogos, especialistas en marketing para engancharte.
El scroll infinito, que te va enseñar vídeos que te interesen en los que estás más tiempo. Siempre te va a interesar, eso nunca acaba. Podemos pegarnos scroleando todo un día. Pero ahí viene un problema real. Si ya veo que estoy más tiempo en redes sociales que con interacciones reales o que quedo con mis amigos, pero ‘es que lo veo muy a menudo’, y acabamos todos con los móviles; oye, aquí hay un problema y debemos atajarlo como tal. Siempre lo digo, los seres humanos somos seres sociales, pero no seres que viven en redes sociales, son cosas diferentes. Necesitamos interacciones reales, y eso está causando muchos problemas de salud mental hoy en día.
P. Y desde la perspectiva de los padres, ¿qué consejo le podrías dar a esos padres que estén viendo que sus hijos tienen esos problemas? ¿Qué pueden hacer ellos?
R. Lo primero, estoy bastante de acuerdo con la medida que están implementando algunos gobiernos de restringir el uso de redes sociales a menores de 16 años. Porque no creo que sea tan necesario tener redes sociales antes de esa edad. En el momento en que ya está creada la dependencia, por supuesto, sin ánimo de juzgar absolutamente a nadie, sí que creo que los padres tienen mucho que hacer. Los niños tienen que entender que el dispositivo móvil, en este caso, es un elemento de los padres que dejan a los hijos, y que no es tanto de los hijos, aunque sea un regalo.
Pero al final, los que tienen que tomar las decisiones son los padres. Esto es como si damos un coche a una persona que no sabe conducir, puede ser que tenga un accidente. Pues esto es algo similar. Si tú das un móvil sin una educación previa, puede ser que no se use de forma adecuada. Te digo de móviles, como te digo de inteligencia artificial o de un montón de cosas. Las herramientas no son buenas o malas per se, pero sí que hay que saber usarlas.
P. Como psicólogo, ¿tienes esperanza en que se mejore?
R. Sí, espero que poco a poco se tome consciencia. Por ejemplo, mi generación bebía mucho alcohol, algo que hoy en día las generaciones nuevas están revirtiendo. Ha habido un salto cuantitativo de 10, 15 años. Espero que en algún momento la juventud se dé cuenta, vea que no es tan sano como ellos pensaban, y poco a poco vayan reeducándose en el uso de dispositivos móviles.
También te puede interesar
Lo último