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Crisis sanitaria
Cuando los médicos de Ceuta oyen a los responsables del Ministerio de Sanidad y el INGESA decir “que hay normalidad asistencial” y negar “el colapso”, les “hierve la sangre”. Así lo cuenta uno de ellos, el jefe del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario (HUCE), Enrique Roviralta, también presidente del Colegio de Médicos y del Sindicato Médico de la ciudad. El doctor es ceutí de nacimiento y sabe que su futuro está a este lado del estrecho. Pero asegura que son muchos los compañeros que, desde el inicio de la emergencia migratoria el 30 de julio, le han trasladado su intención de buscar otros destinos.
“Los médicos más jóvenes, con niños pequeños, nos comentan que se están planteando irse, porque no se sienten seguros”, afirma en una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta en la mañana de este lunes, a las puertas del clínico de Loma Colmenar. Acude con la bata blanca cubriendo el pijama sanitario. Atuendo con el que, poco después, volverá a dirigirse al área de Quirófanos, donde le toca pasar la jornada. Trata de compaginar su trabajo con la atención a los medios de comunicación que saturan su teléfono desde la entrada masiva del 30 de julio.
Mientras recorre los pasillos del hospital se topa con otros facultativos que le reconocen su preocupación. Sabe de algunos que se han cogido unos días libres “para irse a la península para respirar aire fresco”. Tratan de desconectar de una situación que Roviralta califica de “desesperación”. Y el problema va más allá. No solo es que los que ya trabajan en Ceuta se planteen marcharse, sino que, según lamenta el doctor, se agrava la dificultad de atraer talento. “Esto es poco aliciente para que vengan”, reconoce. Cree que es un “buen momento” para recordar que los puestos de trabajo sanitarios en Ceuta y Melilla fueron establecidos como de “difícil cobertura” en febrero de 2023.
Una declaración que el Ministerio de Sanidad niega desde hace dos años, alegando que ya no cumplen con los requisitos para tal consideración. Y que jamás se materializó en medidas para captar profesionales. El facultativo recuerda que el sindicato que lidera pidió hace un tiempo la consideración de Ceuta como “área de potencial conflicto y catástrofe”. Ahora, después de que entraran 80.000 personas en 24 horas desde Marruecos, pide eliminar el “potencial” de la expresión.
En estos momentos, según asegura el presidente del Colegio de Médicos, el servicio de Urgencias del HUCE atiende a una media diaria de “entre 400 y 500 personas”. Eso sin contar con las asistencias que se realizan en el SUAP, del Centro de Salud de Otero, o las que realizan de manera voluntaria médicos y enfermeros en las playas. Estas últimas “no constan en ningún sitio”. “Todos esperábamos que iban a llegar refuerzos, y los únicos refuerzos somos nosotros mismos. Compañeros de urgencias doblando, desesperados, indignados por esa sensación de abandono y soledad”, reconoce.
La población flotante que vive en Ceuta en la actualidad supera las 10.000 personas, según fuentes policiales, y Roviralta asegura que también tiene consecuencias sobre las Consultas Externas de los especialistas. Aquellas áreas donde llegan más migrantes, como cirugía o traumatología, están teniendo que cancelar citas programadas para pacientes ceutíes cuando la agenda del médico se satura, según cuenta el otorrino. En su caso, si su servicio en verano suele tener “de cero a un paciente” ingresado, ahora tienen “seis o siete”. Ha atendido a personas con fracturas de mandíbula. Algunos se tienen que evacuar a Cádiz. “Y te dicen que ya lo llamarán a su domicilio. Pero no tienen ni domicilio ni teléfono. No te queda más remedio, por razones humanitarias, que tenerlo ingresado”, relata el doctor.
Es por eso que Roviralta califica la situación actual de “catástrofe asistencial”. “Porque no hay protocolos, no hay refuerzos exteriores, porque seguimos echando en falta a la ministra de Sanidad, porque necesitaríamos que hubiera un mando único y coordinado en la ciudad”, afirma. Para poder sobrellevar la crisis sin saturar a los profesionales del INGESA, el médico calcula que se debe “duplicar” el personal. Además de incrementar los recursos propios, pide que se apoye con otros externos, como la habilitación de un hospital de campaña, o “rehabilitar el hospital militar”.
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