INGESA abre el circuito sanitario de los ceutíes a los migrantes y genera malestar entre los profesionales
INVASIÓN DE CEUTA
La decisión ha provocado inquietud entre profesionales sanitarios, que advierten de la presión que ya soportan las consultas y del riesgo de aumentar la carga asistencial
La organización de la asistencia sanitaria a los migrantes en Ceuta sufrirá un cambio que ha generado malestar entre profesionales del INGESA. Determinados integrantes de esta población comenzarán a ser atendidos dentro del circuito sanitario ordinario utilizado por los ceutíes, tanto en Atención Primaria como en algunos espacios de Urgencias, una decisión que llega en un momento de especial presión sobre el sistema sanitario de la ciudad.
Una de las principales novedades afecta a los centros de salud. Los médicos de Familia y pediatras podrán recibir en sus consultas a pacientes migrantes, que serán distribuidos entre los distintos facultativos. Los mayores de 14 años pasarán a Medicina de Familia y los menores serán atendidos en Pediatría. El reparto alcanzaría incluso a profesionales cuyos cupos están cerrados actualmente a nuevas incorporaciones de población local, circunstancia que ha provocado especialmente las críticas dentro del colectivo sanitario.
La modificación también tendrá consecuencias en el Hospital Universitario. Determinados pacientes migrantes podrán acceder al circuito ordinario de Urgencias, compartiendo espacios como la sala de espera y pasando por el triaje general antes de ser derivados al recurso asistencial correspondiente. Hasta ahora, buena parte de la atención relacionada con la población migrante llegada durante la crisis iniciada este verano se había canalizado mediante dispositivos específicos.
Entre los profesionales existe preocupación por las consecuencias que pueda tener esta reorganización sobre una Atención Primaria que ya arrastra problemas de personal y elevada presión asistencial. El principal temor expresado es que añadir pacientes a los cupos existentes termine repercutiendo en las agendas, las citas disponibles y, en último término, en los tiempos de atención a los usuarios habituales del sistema sanitario ceutí.
Frente a estas críticas, INGESA recalca que no se está suprimiendo el dispositivo diferenciado y que continuarán existiendo dos circuitos, uno destinado a la población migrante y otro para la población ceutí. Según la explicación del organismo, únicamente pasarán al circuito general mujeres, niños y adultos que presenten un alto grado de vulnerabilidad, quienes, además, deberán acudir siempre acompañados por un integrante de una ONG.
INGESA también resta impacto cuantitativo a la medida y señala que el número de migrantes que previsiblemente será atendido cada jornada mediante el circuito ordinario no superará las 10 o 15 personas. El organismo defiende así que se trata de una incorporación limitada a casos especialmente sensibles, mientras entre parte de los profesionales persisten las dudas sobre cómo afectará la nueva organización a unos servicios sanitarios que ya trabajan bajo una elevada demanda.