El INGESA apuesta por la salud sexual “como eje del bienestar integral”

Día Europeo de la Salud Sexual

La institución conmemora el Día Europeo de la Salud Sexual abordándolo desde la “responsabilidad compartida” entre Urología, Ginecología y Atención Primaria

Entrada al Hospital Universitario de Ceuta.
Entrada al Hospital Universitario de Ceuta. | EL PUEBLO

Con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) reivindica reivindicar la necesidad de normalizar la sexualidad como parte inseparable de la salud física, emocional y social, así como de reconocerla plenamente como un derecho humano fundamental. Lo hace a través de un comunicado en el que aborda el asunto desde un enfoque de “responsabilidad compartida” entre profesionales de la urología, la ginecología y la enfermería de Atención Primaria.

La salud sexual no debe ser un tema prohibido ni un lujo. Hablar de sexualidad de forma abierta y natural es imprescindible para el bienestar de las personas. Sin embargo, todavía hoy muchas personas conviven con disfunciones sexuales, dudas o malestar en silencio, condicionadas por la vergüenza, la falta de información o la creencia errónea de que determinados problemas forman parte “normal” del envejecimiento o no tienen solución.

Desde la consulta urológica, el urólogo Vicente Diéguez señala que existe un retraso significativo en la búsqueda de ayuda profesional. Se estima que solo entre el 20 y el 30 % de las personas que presentan una disfunción sexual acuden a consulta médica. Este retraso no solo perpetúa el malestar, sino que en algunos casos impide detectar patologías de base, como ocurre con la disfunción eréctil, que puede ser un marcador precoz de enfermedad cardiovascular.

En los hombres, los motivos de consulta más frecuentes relacionados con la salud sexual son la disfunción eréctil, la eyaculación precoz —el trastorno sexual más común, especialmente en varones jóvenes—, el bajo deseo sexual, muchas veces asociado a déficit de testosterona, y la enfermedad de Peyronie, que puede provocar dolor o dificultad durante las relaciones sexuales. Estas alteraciones no solo afectan a la esfera íntima, sino que repercuten de forma directa en la autoestima, las relaciones de pareja y la salud emocional.

En el caso de las mujeres, la doctora Begoña Rodríguez recuerda que más de la mitad de las mujeres experimentará algún tipo de disfunción sexual a lo largo de su vida. Trastornos del deseo sexual hipoactivo, dificultades en la excitación y lubricación, problemas para alcanzar el orgasmo o dolor durante las relaciones sexuales continúan siendo motivos de sufrimiento invisibilizados, especialmente durante etapas como la menopausia.

Desde la ginecología se insiste en que la salud sexual no puede limitarse a la ausencia de enfermedad. Se trata de un estado de bienestar integral, que engloba dimensiones físicas, emocionales, mentales y sociales. Implica poder vivir la sexualidad de forma libre, segura, placentera y respetuosa, sin coacción, discriminación ni violencia, y con el consentimiento como base fundamental. La salud sexual incluye también el derecho a decidir sobre el propio cuerpo y la reproducción, así como el acceso a métodos anticonceptivos eficaces, a información veraz, a medidas preventivas y a tratamientos adecuados. Hablar de sexualidad con naturalidad permite eliminar miedos, derribar tabúes y empoderar a las personas en el cuidado de su salud.

En este abordaje integral, la enfermería de Atención Primaria desempeña un papel clave. La directora de Enfermería de Atención Primaria, Mari Carmen, destaca que la cercanía, accesibilidad y continuidad convierten a este nivel asistencial en el primer punto de contacto de la población con el sistema sanitario. La labor de enfermería es longitudinal, acompañando a las personas a lo largo de todas las etapas de la vida —adolescencia, edad reproductiva, embarazo, climaterio y envejecimiento—, y polifacética, abordando múltiples dimensiones de la salud sexual, especialmente en el caso de las mujeres.

Desde Atención Primaria no solo se trabaja la prevención de infecciones de transmisión sexual o de embarazos no planificados, sino también la educación afectivo-sexual, la planificación familiar, el asesoramiento anticonceptivo, la vacunación frente al virus del papiloma humano, el cribado de cáncer ginecológico y el acompañamiento emocional ante dificultades relacionadas con la vivencia de la sexualidad. Los profesionales coinciden en la importancia de no normalizar síntomas que requieren valoración médica, como cambios en el flujo vaginal, sangrados anómalos, dolor durante las relaciones sexuales, aparición de lesiones genitales o disminución persistente del deseo sexual.

Asimismo, subrayan que la educación sexual, impartida con un lenguaje claro, cercano y basado en la evidencia científica, constituye el pilar fundamental para la prevención. Una población informada es capaz de identificar antes los problemas, exigir mejores servicios sanitarios, acceder a anticonceptivos de forma equitativa y tomar decisiones responsables sobre su salud.

En este Día Europeo de la Salud Sexual, urología, ginecología y enfermería de Atención Primaria lanzan un mensaje común: mejorar la salud sexual de la población es mejorar su bienestar físico, emocional y social, y aumentar de forma directa la calidad de vida.

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