INGESA explica por qué la Unidad de Radioterapia de Ceuta no es conveniente
INGESA
La institución ha detallado los motivos científicos por los que el volumen de pacientes sí determina la calidad del servicio sanitario, argumento por el que rechazan implantar la unidad oncológica o la UCI pediátrica
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) quiere que le quede claro a toda la ciudadanía los verdaderos motivos por los que rechaza invertir en una Unidad de Radioterapia o una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en Ceuta. Lo explicó el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, durante su visita a la ciudad la semana pasada, pero sus argumentos fueron duramente criticados por el partido localista Ceuta Ya! o el Sindicato Médico. La administración sostiene que no es conveniente contar con ninguno de los dos servicios ya que el bajo volumen de pacientes que atenderían sus profesionales no les permitiría tener el bagaje suficiente para ofrecer una asistencia verdaderamente de calidad. Una que, por el contrario, según los gestores de la sanidad pública ceutí, sí garantizan los centros de referencia en la península a los que son trasladados los pacientes caballas oncológicos o infantiles.
Dada la polémica, INGESA ha difundido este martes una nota de prensa centrada en detallar los criterios científicos que demuestran que sí hay una estrecha “relación entre el volumen de casos atendidos y los resultados en salud” y que, por ende, los pacientes ceutíes que requieren de los citados servicios están mejor atendidos en hospitales y clínicas con una gran actividad asistencial.
La institución arranca su comunicado con una declaración de intenciones: “Cualquier decisión relativa a la implantación de nuevos servicios o infraestructuras sanitarias se adopta atendiendo de forma prioritaria a criterios de calidad asistencial y seguridad del paciente. Toda administración pública sanitaria debe seguir este principio científico y así lo hace el INGESA”. El organismo ha decidido hacer públicos los criterios en esta materia “para aportarles la tranquilidad de que el INGESA vela por garantizar en todo momento la asistencia y que ésta se aplique con totales garantías”.
La entidad dependiente del Ministerio de Sanidad es consciente de que “en el debate público, es frecuente que el foco se sitúe en el impacto presupuestario o en la disponibilidad de recursos económicos”. Sin embargo, según explican, “antes de abordar la dimensión financiera, la primera cuestión que debe responder cualquier gestor sanitario responsable es si existe la casuística suficiente para garantizar que la prestación pueda desarrollarse con la pericia técnica, la calidad clínica y la seguridad que los pacientes merecen”.
El binomio volumen–resultado
La institución aclara que “la evidencia científica internacional ha descrito de manera consistente la relación entre el volumen de casos atendidos y los resultados en salud” (lo que se conoce como la relación volumen–resultado). Este fenómeno ha sido, según continúan, “ampliamente estudiado desde los trabajos clásicos de Birkmeyer y colaboradores en cirugía oncológica publicados en el New England Journal of Medicine (2002), hasta análisis más recientes en distintas áreas de la Oncología y la Radioterapia”.
En el ámbito específico de la Radioterapia, aseguran que “revisiones sistemáticas publicadas en 2023 han señalado la importancia de considerar el volumen anual de pacientes tratados por centro como un factor asociado a la calidad y seguridad asistencial”. Asimismo, estudios recientes publicados en Journal of Clinical Oncology (2024) han mostrado, en patologías como el cáncer de páncreas, que los resultados en salud pueden verse influidos por la experiencia acumulada de los equipos que administran técnicas complejas como la radioterapia estereotáctica corporal (SBRT).
Umbral crítico y subespecialización
En el caso concreto de la Radioterapia, prosigue INGESA, las recomendaciones técnicas sitúan el umbral crítico de funcionamiento viable y seguro en torno a 450–500 pacientes nuevos al año. Esta cifra, matizan, puede variar en función de la técnica o del tipo de unidad, “pero refleja la necesidad de un volumen mínimo que permita sostener la calidad asistencial”. En Ceuta, informan de que el número de casos es de 90 si toman la última cifra de 2024.
En paralelo, la evolución de la Medicina “hacia modelos de creciente subespecialización y personalización de tratamientos implica que, sin un número suficiente de casos, resulta complejo mantener estándares óptimos de práctica clínica en técnicas cada vez más sofisticadas”. Estos criterios no se aplican únicamente a servicios de alta complejidad, dicen: “El mismo principio rige en múltiples ámbitos asistenciales: determinadas pruebas o tratamientos dirigidos a pacientes muy específicos se concentran en unidades con mayor prevalencia de casos, precisamente para asegurar la excelencia y la seguridad en su aplicación”.
Equidad, acceso y responsabilidad
Una vez garantizada la viabilidad desde el punto de vista de la calidad y la seguridad, detallan que “entran en juego otros principios fundamentales del Sistema Nacional de Salud, como la equidad en el acceso”. En territorios con singularidades geográficas como Ceuta y Melilla, el INGESA sostiene que ya ha flexibilizado “en numerosas ocasiones” criterios de eficiencia “para garantizar el acceso a determinadas pruebas diagnósticas y tecnologías sanitarias, situando su dotación por encima de la que correspondería estrictamente por población” (menos de 73.000 tarjetas sanitarias en Ceuta y menos de 74.000 en Melilla).
No obstante, precisan, “dicha flexibilización nunca puede comprometer la seguridad clínica ni la calidad de la atención”. Cuando un servicio no puede implantarse localmente con las garantías necesarias, la prioridad del INGESA es asegurar que los pacientes accedan al mismo en centros con experiencia acreditada, articulando todos los mecanismos de derivación, acompañamiento y apoyo necesarios. Así justifican la no conveniencia de implantar unidades como la de Radioterapia o la UCI. A esta última no se refieren expresamente en la nota de prensa, pero, según relató el secretario de Estado la pasada semana, han calculado que atendería solo a unos 30 niños al año, un número insuficiente según los criterios desglosados en este comunicado.
“Además, el INGESA cubre todos los gastos generados por estas derivaciones, lo que no ocurre en el resto del SNS”, recuerdan. “El compromiso del INGESA es claro: actuar con transparencia, responsabilidad y rigor técnico, situando siempre la calidad asistencial y la seguridad del paciente como condición indispensable en la toma de decisiones sobre el desarrollo de recursos sanitarios en Ceuta”, concluyen.