INGESA externaliza una prueba diagnóstica por la falta de radiólogos y traumatólogos

INGESA

La institución ha hecho público el concurso para hacerse con el servicio de artroresonancias magnéticas por 24.000 euros al no contar con los medios suficientes para hacerse cargo con sus recursos propios

Hospital Universitario de Ceuta
Hospital Universitario de Ceuta | El Pueblo

La Gerencia de Atención Sanitaria del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta ha sacado a licitación la contratación de un servicio externo para la realización de pruebas diagnósticas de artroresonancia magnética (ArtroRMN), ante la falta de medios técnicos y de personal facultativo especializado en los servicios de Traumatología y Radiodiagnóstico. Se trata de un nuevo anuncio de externalización que se suma al más reciente, el del contrato para cubrir eventualidades en Psiquiatría (por 380.000 euros en un año), o los anteriores sobre punción tiroidea o informes de radiodiagnóstico. Todos ellos criticados con frecuencia por el Sindicato Médico de Ceuta (SMC), que acusa a la administración de estar “desmantelando” la sanidad pública ceutí.

El contrato cuenta con un presupuesto base de licitación de 24.000 euros, correspondiente a la realización estimada de 60 pruebas diagnósticas, a razón de 400 euros cada una. No obstante, el valor estimado del contrato asciende a 48.000 euros al contemplar la posibilidad de una prórroga en la prestación del servicio. La decisión de externalizar estas pruebas se fundamenta en un informe de insuficiencia de medios firmado por el subdirector médico de Atención Especializada de la Gerencia de Atención Sanitaria del INGESA en Ceuta, Francisco José Lázaro Durán, en el que se expone que, en la actualidad, los servicios de facultativos especialistas en Traumatología y Radiodiagnóstico del Área Sanitaria no disponen de los equipos necesarios para llevar a cabo este tipo de exploraciones.

Esta carencia, según se detalla en la documentación del expediente, repercute negativamente en la capacidad asistencial del sistema sanitario público local, al tratarse de pruebas diagnósticas necesarias para establecer tratamientos adecuados en determinadas patologías articulares. La imposibilidad de realizarlas con recursos propios supone, además, un incremento en los tiempos de espera para los pacientes, lo que puede derivar en retrasos en el diagnóstico y en la planificación terapéutica.

Ante esta situación, la Gerencia considera imprescindible la contratación de un servicio externo cualificado que permita seguir prestando esta actividad asistencial y evitar el aumento de las listas de espera en las especialidades médicas que solicitan este tipo de exploraciones. Las condiciones del pliego contemplan que las pruebas diagnósticas deberán realizarse en un plazo máximo de 15 días desde la comunicación de la citación al paciente, mientras que los resultados deberán entregarse en un informe clínico en un plazo no superior a cinco días desde la realización de la exploración.

El plazo para la obtención de los pliegos de condiciones permanecerá abierto hasta el próximo 5 de marzo a las 23:59 horas. Con esta medida, el INGESA pretende garantizar la continuidad asistencial y reducir los tiempos de espera en el diagnóstico de patologías articulares que requieren de este tipo de pruebas especializadas.

La artroresonancia magnética

La artroresonancia magnética es una prueba radiológica que consta de dos fases diferenciadas: en primer lugar, la inyección intraarticular de un contraste paramagnético y, posteriormente, la obtención de imágenes mediante resonancia magnética. La punción articular se realiza bajo radioscopia utilizando una técnica específica en función de la articulación objeto de estudio.

Este procedimiento diagnóstico se emplea habitualmente para la detección de lesiones del labrum glenoideo y de los ligamentos glenohumerales en el hombro; lesiones del labrum acetabular en la cadera asociadas a sospechas de pinzamiento femoroacetabular; re-roturas o roturas residuales tras menisectomías en la rodilla; síndromes de pinzamiento anterolateral o meniscoide en el tobillo; o roturas del fibrocartílago triangular en la muñeca.

Aunque se trata de una prueba considerada segura, la documentación técnica advierte de que, como cualquier procedimiento médico invasivo, puede conllevar determinados riesgos, entre ellos dolor o molestias tras la inyección del contraste, posibles infecciones articulares, reacciones alérgicas al medio de contraste o sangrados.

El contrato establece que las pruebas deberán realizarse en un centro sanitario perteneciente a la empresa adjudicataria, que deberá contar con el personal y los equipos necesarios para garantizar la correcta ejecución de los procedimientos. Asimismo, las instalaciones deberán ubicarse en un radio máximo de 150 kilómetros desde la Ciudad Autónoma de Ceuta, con el objetivo de facilitar la accesibilidad de los pacientes y evitar desplazamientos de larga distancia que puedan resultar especialmente incómodos tras la realización de la punción articular.

Entre los requisitos técnicos exigidos se incluye la disponibilidad de equipos de resonancia magnética dotados de un imán estable y potente, sistemas de radiofrecuencia y gradientes para la obtención de imágenes detalladas, así como material específico para la punción y administración del contraste, como agujas espinales, jeringas, medios de contraste solubles en agua —como los yodados o de gadolinio— y anestésicos locales.

Además, el centro deberá disponer de sistemas de guía y monitorización, como fluoroscopia o ecografía para la punción intraarticular, monitores de presión sanguínea para el control de los signos vitales durante el procedimiento y protectores auditivos para minimizar el ruido generado por el equipo de resonancia.

También te puede interesar

Lo último

stats