José Gil no quiere que le quiten el “suero especial” que protege su ojo

Oftalmología

Los pacientes de Oftalmología que desde hace años disfrutan de un tipo de colirio elaborado con su propia sangre temen que ahora INGESA deje de adquirirlo, como se les ha comunicado, aunque la institución asegura que el suministro está garantizado y que tan solo se están modificando los protocolos

José Gil posa en la redacción de El Pueblo
José Gil posa en la redacción de El Pueblo | G. Sardá

A José Gil (Ceuta, 70 años), unas gotas fabricadas con su propia sangre le cambiaron la vida. En 2021, un año después de que le diagnosticaran una distrofia corneal heredada de su abuela y su madre, el servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) lo incluyó en la reducida lista de pacientes tratados con el suero autólogo, obtenido de la coagulación y centrifugación de su sangre. El colirio "especial”, como él lo llama, no lo librará del trasplante de ambas córneas para cuyas cirugías ya está en lista de espera (al menos, dos años). Pero sí alivia la principal y más dañina consecuencia de su enfermedad: la aparición de úlceras en los ojos por la sequedad. Cuando se forman, debe permanecer con los ojos cerrados entre 10 y 15 días, aplicándose una crema que evite infecciones. Cuantas más úlceras acumule hasta el trasplante, menos probabilidades de éxito en quirófano. Antes del suero autólogo solía sufrir entre dos y tres úlceras al mes; con él, “solo dos o tres al año”. Es por eso que enmudeció al oír que INGESA dejaría de elaborarlos por su “elevado coste”. Situación que la institución niega, para tranquilidad de ‘Pepe’.

“¿Alguna vez has tenido una piedrecita en el ojo? Esa es la sensación cuando se me abre una úlcera. El ojo queda desprotegido, y tengo que estar a oscuras 15 días sin mirar el sol, sin que me dé el aire, viendo la tele con gafas de sol”, explica Gil sobre el sofá de la redacción de El Pueblo de Ceuta. Cada lesión que se le cierra deja una cicatriz en su ojo. Cuantas más heridas sufre, menos favorable es su pronóstico. Por eso, aunque “el suero no es la panacea”, reconoce que “alivia”.

Siempre que se le agotan los colirios, debe llamar al HUCE para solicitar una cita al objeto de que le saquen la sangre con la que fabricarán el repuesto. Llamó por última vez tres días antes de acudir a la prensa. “Me encuentro con la sorpresa de que, según me dicen, tienen orden de Dirección de que se ha acabado el suero y que, por motivos de precio, que sale muy caro, no pueden seguir haciéndolo”, relata el afectado, que se dirige a este periódico para evitar el fin del suministro. Desenlace que la institución sanitaria ha desmentido que vaya a ocurrir.

El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) se encuentra trabajando “de forma conjunta” con los servicios de Farmacia, Análisis Clínico, Microbiología y Oftalmología en la “elaboración de un nuevo protocolo asistencial”. Según han trasladado desde el organismo a este diario, el objetivo que persiguen es el de actualizar el procedimiento de suministro de los sueros elaborados con sangre del paciente incorporando “las evidencias científicas”.

Las fuentes consultadas temen que peligre el suministro de Plasma Rico en Plaquetas, que llega incluso a evitar trasplantes de córnea en algunos casos, pero tiene un elevado coste

Desde la Dirección del hospital garantizan que seguirán proporcionando y tratando a los pacientes con el suero autólogo (el usado por José Díaz) y el Plasma Rico en Plaquetas (PRP). El INGESA se compromete a que, una vez actualizado el protocolo (que sigue en proceso de discusión entre los servicios implicados), “se comenzará nuevamente a dispensar la medicación con las indicaciones que correspondan en cada caso”.

Los 'sueros de la sangre'

La polémica con los sueros elaborados con la sangre de los pacientes recorre los pasillos del HUCE desde hace semanas. Los oftalmólogos los usan desde hace años para tratar distintas patologías, principalmente las de la superficie ocular. Son dos los tratamientos: el suero autólogo y el Plasma Rico en Plaquetas. Mientras el primero funciona como una lágrima natural, con la hidratación como principal función, el PRP contiene una alta concentración de plaquetas, que liberan factores de crecimiento de forma activa, traduciéndose en un efecto regenerativo. Hay evidencia científica de nivel 1, por medio de ensayos clínicos (como uno publicado por la editorial Springer Nature), que demuestran que el PRP puede favorecer la curación de úlceras corneales, e incluso llegar a evitar trasplantes en determinados casos.

En realidad, según ha podido saber este periódico, el suministro que de veras “peligra” es el del PRP. Pese a sus muchos y probados beneficios, tiene un inconveniente: su elaboración es muy costosa de la forma en que lleva años haciéndose en el HUCE, por medio de kits. Según el proveedor español de material médico ‘Medics', un kit con 20 unidades tiene un coste de 500 euros. El PRP también puede elaborarse de forma manual, lo cual ralentiza el proceso, que depende, además, de la experiencia del personal a cargo de fabricarlo.

Para dispensar el PRP a un paciente no bastará con la indicación de su médico, sino que deberá pasar por un Comité de Farmacia que autorizará o no su suministro

Tras más de una década indicando ambos tratamientos, los especialistas del HUCE deberán ahora esperar a que se complete la actualización del nuevo protocolo para que sus pacientes vuelvan a disfrutar de ambos. Las nuevas directrices que la institución quiere implementar van orientadas a establecer unos algoritmos escalonados para organizar el tratamiento biológico según la gravedad y el objetivo. En esta ‘escala’, el suero autólogo estaría en el ‘nivel 1’, y el PRP supondría ascender a un siguiente escalón.

La idea de INGESA es que, a partir de la actualización del protocolo, para dispensar el PRP a un paciente no bastará con la indicación de su médico, sino que deberá pasar por un Comité de Farmacia que autorizará o no su suministro. El temor transmitido a este periódico por fuentes anónimas reside en que se disminuya el número de pacientes (ya escaso) a los que se les autorice el PRP. Además de que el proceso se hará más lento y complejo. Las fuentes insisten en que, aunque el suero autólogo aporta grandes beneficios, la evidencia científica avala que el Plasma Rico en Plaquetas es bastante superior.

La superioridad de uno frente al otro se demuestra en los estudios comparativos elaborados a través del índice de superficie ocular, que evalúa clínicamente el daño del ojo, y el test OSDI, por el que los pacientes valoran cómo perciben su enfermedad y sus síntomas. Ambos han probado que el PRP ofrece mejores resultados que el suero autólogo, según ha podido comprobar este diario por medio de fuentes documentales y personales.

Me he tenido que enterar porque llamé para pedir cita, pero nadie nos ha explicado nada

Mientras INGESA y los servicios implicados en este asunto acuerdan una actualización del protocolo, el suministro de los tratamientos biológicos a los pacientes está paralizado. Durante la entrevista concedida a este periódico, Pepe Gil se quejaba de que, más allá de lo que suceda a futuro, la institución no optara por comunicar la situación a los afectados, cualquiera que fuera: “Me he tenido que enterar porque llamé para pedir cita, pero nadie nos ha explicado nada. No, ahora ‘búscate la vida”. El ceutí informó con pesar de la alternativa que le queda: “Coger cita con el oftalmólogo, que no sé si me la darán para dentro de un año o de 8 meses”.

La interminable lista de espera para Oftalmología es el otro hándicap: “Vas al médico de cabecera, te deriva al especialista, pero cuando vas a pedir la cita te dicen que ya te llamarán. Y de ahí a que te llamen pueden pasar siete u ocho meses. Y en la llamada te dirán que esperes otros cuatro o cinco más…”.

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