Enfermedades infecciosas
Julián Domínguez: “Esto es más difícil que el Covid, pero el riesgo para los ceutíes es bajo”
Enfermedades infecciosas
En agosto, un brote de gastroenteritis llegó a sumar 67 casos y obligó al Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) a ampliar el área de Urgencias. En el Trampolín, donde cientos de migrantes llegaron a convivir en condiciones extremas de hacinamiento y sin garantías básicas de higiene, el temor a que una infección se convirtiera en una epidemia fue una de las principales preocupaciones de los responsables sanitarios. Meses después, con la detección de casos de tuberculosis, sarna, meningitis o difteria, la inquietud se ha extendido también entre los ceutíes y los propios profesionales del hospital. Pero Julián Domínguez, jefe de Medicina Preventiva del HUCE, lanza un mensaje de calma: “El riesgo cero no existe, pero el miedo que hay no está justificado”.
“Poco ha pasado”, cree el médico, para la magnitud de la crisis. En una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta un día después de que Sanidad declarase el tercer caso de difteria en la ciudad, defiende que la estrategia de vigilancia, vacunación y prevención “ha tenido éxito”. El doctor explica por qué ahora se detectan más enfermedades y revela qué ha permitido descartar escenarios más preocupantes, desde la ausencia de vínculos epidemiológicos entre los casos de difteria hasta la identificación de la bacteria que causó la muerte del joven migrante con meningitis.
Pregunta.- Tiña, sarna, tuberculosis, meningitis, difteria… ¿Hay miedo entre la población ceutí y el personal sanitario?, ¿está justificado?
Respuesta.- Correcto, hay miedo. Sin ninguna duda, porque hay demasiada información, incluso alguna información demasiado tratada de una forma alarmista. ¿Hay justificación para el miedo? No, no hay justificación. Precisamente, la respuesta a eso es que, si captamos las enfermedades, las tratamos, las aislamos, prevenimos, estudiamos los contactos, no hay ningún riesgo. ¿Por qué? Porque a partir de ese momento no debe pasar nada. Es verdad que el riesgo cero no existe, pero el riesgo cero donde nosotros ponemos el que no hay ningún riesgo es cuando ya has tomado todas las medidas.
Es verdad que puede haber un fallo de EPI, por ejemplo, en un trabajador, y contagiarse. Es excepcional. Eso nos ha podido pasar en 30 años dos veces. ¿Es verdad que un paciente puede contagiar a un familiar? Sí, pero cuando se conoce la enfermedad, se la diagnostica precozmente, se toman las medidas de aislamiento en enfermedades infecciosas y se estudian los contactos, esa es la clave.
Por ejemplo, en los casos que tenemos de difteria se han estudiado y no existen vínculos epidemiológicos entre ellos. Eso permite que no haya que tener preocupación a nivel de vigilancia epidemiológica más allá de estudiar sus contactos. Se estudian sus contactos y se tratan. Pero, además, el diagnóstico ha sido tan preciso que se sabe que son corynebacterius diphtheriae no toxigénicos, y ya se reduce la intensidad de aislamiento, la necesidad de tratar a los contactos. Incluso, el aislamiento del paciente no es necesario con un tratamiento antibiótico precoz.
Solo nos falta el último caso -el del señor ceutí- para determinar la toxigenicidad, y probablemente también sea similar a los otros, porque está claro que es una bacteria habitual en el hombre, en el ser humano, que convive con nosotros y que ahora se detecta gracias a la intensificación diagnóstica que nuestro laboratorio sigue haciendo. La rapidez en diagnóstico y el diagnosticar microorganismos que antes costaba diagnosticarlos. Porque antes se hacía mediante algún método bioquímico, incluso colorimétrico, ahora se hacen con diagnósticos que lo hacen con exactitud.
En el caso de la PCR, diagnóstico por genómica. Y también por espectrofotometría de masas, que es que es también otra de las formas de diagnosticar. No quiero decir palabras demasiado técnicas, pero tenemos ahora mismo el MALDI-TOF, que es una una forma diagnosticar microorganismos magnífica y rápida.
Por tanto, esas son las razones. Y luego, que hemos intensificado la vigilancia epidemiológica por la entrada masiva de inmigrantes. Juntamos esas dos cosas y cada vez hallamos más y encontramos más, y luego diagnosticamos más, tratamos más rápido, tratamos mejor y paramos los brotes. El brote de gastroenteritis que tuvimos en agosto terminó a mitad de septiembre, y el informe de cierre del brote también lo hemos hecho en estos días, un poco esperando por si había algún caso más. Fueron 67 casos.
¿Qué quiero decir con eso? Que somos capaces de parar brotes. Hemos parado el brote de varicela con la vacunación masiva que se ha realizado. Y si tenemos que parar otro brote que ocurra, que mejor no ocurra, pues lo haremos también.
P.- Y hablando de vacunación, ¿a cuántas personas migrantes habéis vacunado ya?
R.- Creo recordar que son 7300 los vacunados, un poco más de 7300. De ellos, 2200 menores. Hay que dejar muy claro que toda esa vacunación se hace básicamente para proteger a la población de Ceuta, a la población autóctona. El objetivo es que no tengamos ningún brote infeccioso. Se ha vacunado de difteria, tétanos, tosferina, de polio, de varicela y de triple vírica, de aquellas enfermedades que tienen un número reproductivo más elevado, o sea, una capacidad infecciosa muy, muy elevada.
Eso es lo que a nivel epidemiológico se debe hacer siempre. También se hizo una vacunación en anillo. Una vacunación de posibles contactos del niño que tuvo viruela de los monos y se vacunó de MPOX a toda la carpa en la que estaba, unos 150 niños, algo así.
Y después a los trabajadores. También algunos trabajadores nuestros que han estado tomando muestras. No es estrictamente necesario vacunar en algunos casos, pero sí aprovechamos para mejorar las vacunaciones. Por ejemplo, con estos casos de meningitis que hemos tenido, que realmente hemos tenido uno solo, pero sospechas de otros, hemos aprovechado para vacunar a los trabajadores de meningitis por haemophilus, o sea, haemophilus influenzae, de neumococo y de meningitis tetravalente y meningitis b. Se aprovecha para poner al día el calendario vacunal. En algún caso también hemos mejorado la vacunación de difteria, ver los recordatorios de las mismas y dar profilaxis también a quien corresponde, si ha habido algún contacto estrecho.
Contacto estrecho normalmente, con certeza, son muy pocos, son aquellos que no hayan tenido una mascarilla y unos guantes en ese tratamiento, y eso siempre hay que hacerlo. Pero es verdad que a veces puede haber un grado de relajación o no te has dado cuenta, o en ese momento tuviste alguna dificultad con la mascarilla o tuviste que quitártela o los guantes se rompieron. En ese momento, se determina que es un contacto estrecho. Si no ha pasado eso, ni un trabajador ni ninguna persona es un contacto.
P.- A modo de resumen, ¿cuáles son esas enfermedades que se han detectado a raíz de la entrada masiva y que antes prácticamente no existían o no había una prevalencia importante?
R.- Yo me inclinaría por decir que el suceso epidemiológico más importante han sido las agresiones. El número de agresiones se multiplicó por tres en agosto, por dos en septiembre, y ahora estamos ahí entre dos o a veces un poquito menos. Eso es lo primero. Lo segundo que habría que decir son los trastornos de ansiedad y trastornos de pánico. En estos momentos tenemos el doble que en el mismo periodo en 2025. Todo el mundo está pensando que voy a hablar de viruela del modo, pero no, la ansiedad.
Eso por un lado, después pasamos a las infecciosas. En las infecciosas hay que destacar la viruela del mono, porque es el único caso que hemos tenido en Ceuta hasta ahora. Es un caso bastante confuso de seguimiento en el sentido epidemiológico, porque no se ha podido obtener una relación específica de contacto, sea del tipo que sea, y eso sí sería una novedad. La varicela no es una novedad, tenemos siempre casos, pero nunca hemos tenido tantos. Hemos tenido más casos. Un aumento de casos en varicela y en tuberculosis. Si tuviéramos que preocuparnos, nos tendríamos que preocupar más de la tuberculosis, porque es muy contagiosa y también puede dar gravedad, y ahí estaríamos en una subida enorme. Cuando hablamos de una subida enorme hablamos de 10 casos, 12 casos, 15 casos en la suma. Son cifras pequeñas, asumibles por el sistema sanitario. No estamos hablando de 100 casos. En varicela tampoco, no pasamos de 15.
Y en otras enfermedades, sarna, por ejemplo, sí podemos decir que ha habido un repunte que sigue existiendo, pero está bajando. Una vez que han sido alojados, todas estas personas ya tienen higiene, han sido tratados y tienen ropa limpia. Otras patologías no han aumentado ostensiblemente, que yo recuerde.
P.- ¿Y la difteria? No sé si recuerda cuándo fue la última vez que se diagnosticó difteria en Ceuta
R.- La única que puedo recordar fue la mía, que con 6 años en el hospital militar estuve con sueros, heterólogos de caballo en aquel momento que se usaban, en el año 1967, 68. Pero exceptuando eso, no soy capaz de decir desde cuándo no se diagnostica difteria, eso es cierto. Pero ojo, decir que es difteria un caso que no tenga sintomatología respiratoria o que no tenga claramente una úlcera cutánea es difícil. En el caso de las cutáneas, yo entiendo que sí, que son difterias. En el caso de la sepsis que tenemos ingresada -la mujer migrante residente en el CETI-, no está claro que sea difteria, sino que se ha aislado un corynebacterium disteria en esa sangre. Hay una diferencia entre un cuadro clínico producido clásicamente por una enfermedad o por un microorganismo, a un microorganismo que se detecta en un sitio.
P.- ¿Y la meningitis?
R.- Esa meningitis ha sido excepcional, como siempre, en Ceuta. La meningitis es muy raro que aparezca en Ceuta. Tenemos un caso al año, dos casos, a veces ni eso. Tenemos. Y en este caso, se ha detectado un estreptococo pyogenes después de un estudio muy largo. Todo salió negativo, tanto en Ceuta como en Madrid, todas las pruebas de origen genómico. Y al final se ha detectado por una amplificación muy especial que se hace del ARN ribosómico en la bacteria, y se ha detectado un estreptococo piógeno, que, por otra parte, es un resultado que nos tranquiliza mucho porque ni procedería hacer profilaxis ni procede hacer aislamiento. Todo lo que hemos hecho ha sido una prevención en defensa de que no pudiera ser otra cosa más grave.
P.- Y en el caso del ceutí al que se le diagnosticó difteria, vosotros decís que no tuvo contacto directo con personas migrantes, pero esa enfermedad lleva décadas sin diagnosticarse aquí, y justo se detecta en un autóctono una semana después de diagnosticarse en dos migrantes. Los ceutíes no pueden evitar relacionarlo.
R.- Totalmente. Nosotros somos los primeros en relacionarlo. Primero lo relacionamos, buscamos el vínculo, a ver si es verdad que lo hay o no. Y tanto Salud Pública como nosotros lo descartamos. Todos los datos que tenemos dicen que no hay ningún contacto entre ninguno de los tres. Ojo, alguien puede no decirte la verdad, alguien puede en un momento dado no informar, pero, con el caso de la meningitis, por ejemplo, hemos dado profilaxis hasta a los inmigrantes que estaban en El Príncipe en la calle, que habían estado con él. Los trajimos, les dimos tratamiento, que era un comprimido de ciprofloxacino, porque el cuadro parecía básicamente meningococo. O sea, quiero decir con eso que se busca hasta debajo de las piedras. Porque es importante para la salud de la población.
Lógicamente, la gente puede pensar que hubiera relación, porque es el mismo diagnóstico, el mismo microorganismo, pero, sin embargo, no tiene la trascendencia de que hubiera vinculación epidemiológica. Eso lo explicábamos muy bien en COVID. No nos preocupaba un caso si era un caso leve, nos preocupaba que ese caso tuviera un vínculo con otro montón de personas y, a su vez, esas personas fueran vulnerables. En este caso -el ceutí con difteria-, de momento, no hay preocupación. El paciente está bien, está en su casa. Si hubiera necesitado un ingreso, nos hubiera preocupado.
P.- Ahora que llegan los temporales, las lluvias, y todavía hay muchas personas viviendo en las calles, y los más afortunados viven bajo carpas de plástico, ¿temen que haya un incremento extraordinario de casos de gripe y otras enfermedades respiratorias?
R.- Es previsible que hubiera un aumento de infección respiratoria. Quiero que quede muy claro que estamos siguiéndolo, hacemos una vigilancia sindrómica entre los inmigrantes absolutamente exhaustiva. Tanto que sabemos dónde hay más y qué tipo de personas son las que tienen una enfermedad u otra. En el caso del síndrome respiratorio agudo, efectivamente, hay más, pero tienen más infecciones respiratorias los inmigrantes desde el principio, lógicamente, porque no estaban bien alojados. Teóricamente han mejorado su alojamiento, aunque empeore el tiempo, y, teóricamente, en personas sanas el estar ‘de campamento’ siendo alimentados suficientemente y teniendo una higiene normal no deberíamos preocuparnos. Además, una gripe en una persona sana son varios días de fiebre o varios días con síntomas y poco más. No nos preocupa.
Me preocuparía si fueran un grupo de personas muy vulnerables, si fueran un grupo de personas que fácilmente tuvieran una inmunodepresión importante, pero en general son personas de edad media de la vida, básicamente hombres y generalmente sanos.
P.- ¿Le está recordando, de alguna forma, esta situación al COVID? ¿O no tiene nada que ver?
R.- Sí, sí, tiene mucho que ver. Pero entre el COVID y esto, esto es mucho más difícil. Es mucho más difícil. ¿Por qué? Porque no es lo mismo hacer un seguimiento epidemiológico de múltiples patógenos, con diferentes vacunas, con diferentes tratamientos, con actuaciones de estudio de contactos diferentes y, además, con emplazamientos que pueden favorecer el desarrollo de una epidemia.
Siempre nos preocupó el trampolín, por ejemplo, mientras estuvo como estuvo. Nos preocupaba muchísimo tener un brote más allá de la violencia extrema, fuera de que tuvieran quemaduras, de que hubiera un incendio. Nos preocupaba que tuviéramos un brote de enfermedades gastrointestinales grave. Incluso, se investigaron las aguas, investigamos a los pacientes por descartar que pudiera venir un cólera o una cosa similar. Investigamos todo tipo de posibilidades.
Y me preocupó mucho el mes de agosto, ese brote que tuvimos, que nos dio un susto muy grande, que llevó a abrir el área de ampliación de urgencias, que hicimos después también con la varicela. Injustificadamente desde el punto de vista asistencial, porque no eran pacientes ingresar. Estaban con varicela, pero leve, y con granos y fiebre, pero no había dónde aislarlo. Y se abrió también ese área para eso. O sea, quiero decir, y de eso hay que sacar pecho, que tenemos mucho potencial para responder a una epidemia de grado medio, a un brote. Claro, si hablamos de 1000 de personas, no, pero si hablamos de 20, 30, 40, 50 casos, ¿somos capaces de responder? Incluso, con 2 brotes a la vez, ¿podríamos responder en el hospital? Sin duda ninguna, en este momento.
P.- Entonces, poco ha pasado, ¿no?
R.- Poco ha pasado, sí. Poco ha pasado y porque tenemos una plantilla de trabajadores en Urgencias magnífica. Porque tenemos unos profesionales que muchos se dejan la piel trabajando. Y el hospital es un hospital que tiene unas características muy modernas y con muchas posibilidades de ampliación. Eso no lo tienen otros hospitales. Si nos hubiera pasado, por ejemplo, en el antiguo hospital de Cruz Roja o como le ocurrió a Melilla con el COVID, no hubiera sido igual. Y después también porque la atención primaria ha respondido muy bien.
Se ha reducido el número de pacientes atendidos en atención primaria. Es un poco anecdótico, pero es cierto. Ha habido una reducción de pacientes, no sabemos si porque no quieren acudir a su médico. Sabéis que hay mucha hiperfrecuentación en las urgencias y en atención primaria, a veces, por cosas no justificadas.
Y después también porque los dispositivos especiales y el refuerzo montado en urgencias, tanto en primaria como especializada, y los dispositivos que tienen los centros como Loma Colmenar, Loma Margarita, donde actúan Médicos del Mundo, también atienden pacientes, eso también frena la llegada de pacientes. Yo creo que la estrategia general ha tenido éxito.
Tuvimos éxito en COVID. En COVID, este hospital no tuvo más de dos mini brotes de pacientes ingresados y de trabajadores. Se declararon dos enfermedades profesionales. Dos en todo el el periodo de pandemia. Esto no fue en otros hospitales así.
Hay hospitales en los que hubo brotes masivos, incluso de plantas enteras. Hemos respondido bien, y yo creo que esos son los motivos los motivos principales. Una gran plantilla y unas instalaciones que nos permiten poder actuar con ante un brote. Como ha pasado con el del síndrome infeccioso, que fue un un síndrome infeccioso gastroentérico producido por una bacteria, que es E. Coli enteroinvasivo.
P.- En cuanto a la protección del personal sanitario, ¿se ha administrado profilaxis a muchos profesionales?
R.- Sí, pero que esto es un trabajo rutinario. Lo primero que quiero decir es que esto no es algo especial, pero ahora se convierte en especial porque, claro, tenemos una cantidad de inmigrantes infumable y una situación límite en nuestra ciudad. Lógicamente estas cosas se magnifican, y es normal
De los casos de tuberculosis habrá habido en profilaxis unos 40 aproximadamente. De estos han tomado muy pocos, porque hay que tener en cuenta que es una profilaxis de 6 meses, y a mí no me consta que haya más de 4 trabajadores tomando profilaxis. Y luego, en el caso de las meningitis, sí, porque esa sospecha es un comprimido o pueden ser 4 comprimidos en varios días. En las meningitis habrá más de 30. En las difterias y otras enfermedades, como sarna, por ejemplo, habrá 10 trabajadores.
A eso hay que sumarle que muchos, sea por ese miedo o sea por responsabilidad, han empezado a pedir vacunas y nos parece maravilloso, porque han venido a vacunarse muchísimos trabajadores que antes, en sus reconocimientos, se les ofrecía la vacunación y no lo hacían. Quizás esto nos sirva para que la gente se conciencie en que tiene que usar los equipos de protección, en que tiene que vacunarse de todas las enfermedades que le podemos ofrecer y que tiene que tomar su profilaxis así cuando se les indica.
P.- Hay personas que temen que tras conocerse todas estas enfermedades lleguemos al extremo del confinamiento. ¿Qué mensaje puede lanzarle a la población para tranquilizarla?
R.- En las evaluaciones de riesgo que hemos ido haciendo, el riesgo para la población de Ceuta es bajo. Es bajo en relación tanto de la transmisión de inmigrantes como de la transmisión interna entre la población autóctona de Ceuta. Será más bajo todavía si todo el mundo se vacuna de lo que le corresponda. De gripe, de COVID, de neumococo, de virus respiratorio sincitial… Vacunas que tienen gratis y que se ofrece desde la Consejería de Sanidad. Desde el INGESA también algunas de ellas.
El riesgo entre inmigrantes es moderado. No vamos a decir que sea alto porque ya están en unas condiciones aceptables de alojamiento, con excepciones de las bolsas que quedan, que no sabemos cuántas son. Ahí sigue estando el riesgo, en esas personas que no conocemos, no sabemos dónde están, no sabemos cómo pueden estar, ahí sí podría aparecer un brote, sobre todo. Pero si apareciese un brote en esos alojamientos, lo trataríamos, lo aislaríamos, lo diagnosticaríamos, lo estudiaríamos, y estoy seguro de que lo frenaríamos con mayor o menor éxito. Hemos frenado en este hospital brotes de Acinetobacter, de Estafilococo meticilino resistente, y hemos tenido éxito.
Por tanto, el mensaje es que nuestro riesgo es en este momento es bajo para la población de Ceuta.
P.- O sea, que la posibilidad de un confinamiento es muy remota.
R.- Ninguna. Cero. En este momento, cero. Aunque ya decimos que el riesgo cero no existe, pero en este momento, no.
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