Los médicos piden perdón a los pacientes afectados, pero continúan en su lucha
Huelga de médicos
Una treintena de facultativos se ha concentrado por la huelga nacional hoy en el HUCE, de donde varias personas se han marchado sin ser atendidos por los especialistas a quienes llevan meses esperando
Ángeles abandonaba el edificio de Consultas Externas del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) en torno a las 10:40 de este miércoles. Llevaba más de una hora en la sala de espera del servicio de Reumatología cuando le confirmaron la cancelación de su cita por cuarta vez. Han vuelto a reprogramársela para cuatro meses más tarde. Hoy, al salir de Loma Colmenar, tenía pensado dirigirse a su centro de salud para que le inyectaran corticoides. Es la estrategia que sigue para tratar de aliviar los síntomas de su artritis reumatoide mientras logra que la atienda el especialista. “Esto me afecta en mi día a día. Tengo muchos dolores”, confesó a El Pueblo de Ceuta en el exterior del clínico, adonde quince minutos más tarde comenzaron a llegar las batas blancas que desde el lunes ejercen un derecho (el de huelga) que socava el de Ángeles a la protección de su salud.
Es por eso que los portavoces de los médicos suelen comenzar o finalizar sus discursos reivindicativos pidiendo perdón a los pacientes. Y es por eso también que el presidente del Sindicato Médico de Ceuta (SMC), Enrique Roviralta, arrancó su intervención durante la concentración celebrada hoy pasadas las 11:00h a las puertas del HUCE poco convencido de poder dar los buenos días. “Hoy en toda España y en Ceuta también se han cancelado las cirugías programadas, se han cancelado consultas, eso supone, como digo, al final es un desastre del estado del bienestar, es un desastre de la sanidad pública”, dijo entre dos pancartas que decoraban la escena. Una de ellas, extendida por el colectivo médico de la ciudad (representado este miércoles por una treintena de asistentes) y otra por un grupo de pacientes que acudió a apoyar a los profesionales.
No es la primera vez que varios miembros de la Asociación TDAH Ceuta se personan en una concentración convocada por el SMC. Su presidenta, Holaya Mohamed, estuvo a cargo de leer el manifiesto de la convocatoria celebrada en febrero. Roviralta explicó este miércoles el porqué de la unión: “Esta lucha no es sólo por la profesión médica, que evidentemente, sin médicos la sanidad no es posible; sino que esta lucha también es por ellos, por los pacientes. Nuestra profesión es vocacional y nuestro objetivo último son los pacientes”.
Los galenos volvieron a concentrarse en el hospital con motivo de la huelga nacional que se celebra una semana al mes desde febrero. El motivo ya es conocido: exigir al Ministerio de Sanidad una regulación propia de su colectivo por medio de un estatuto y un canal de negociación independientes al resto de categorías sanitarias. El de abril es el tercer paro del año, el sexto desde el inicio de las protestas, en primavera de 2025, cuando los médicos decidieron librar una batalla al margen del resto de sanitarios, cuyas condiciones están actualmente reguladas por medio de un Estatuto Marco que las demás categorías también quieren actualizar. Los médicos ya no se conforman con renovar el texto antiguo (sin actualizar desde 2003), quieren un trato diferenciado en virtud de las particularidades intrínsecas en su profesión (12 años de formación universitaria, la responsabilidad última sobre la vida del paciente o una configuración de turnos de guardia de 24 horas que no existe en otro personal).
Un conflicto “enquistado”
Este miércoles han vuelto a cancelarse todas las cirugías programadas, limitándose la actividad en quirófano a los casos oncológicos o urgentes, según ha informado Roviralta. Así viene sucediendo en cada convocatoria de paro. Aunque el seguimiento, como informa INGESA, es escaso en Ceuta (este lunes secundaron la huelga 18 médicos en la ciudad), sí está teniendo un impacto negativo en el área quirúrgica. En el resto del país se suspenden cirugías y consultas cada día de parón de los facultativos. El tiempo pasa, las huelgas se suceden, pero las partes enfrentadas en el conflicto siguen sin alcanzar un acuerdo. Los sindicatos convocantes han prometido no parar hasta lograr un estatuto propio; y el Ministerio rechaza con rotundidad concederles el deseo.
Roviralta lamenta que el problema está “enquistado por completo”. “No conozco otro tipo de huelga donde la administración se lo tome como el que oye llover”, expresó, para después comparar el caso de su colectivo con el de los maquinistas: “Simplemente amenazaron con una huelga y el ministro de Transportes, Óscar Puente, tardó nada en resolver el problema (…) Lo del Ministerio de Sanidad nos parece un juego de trileros. Y esto, al final, desgasta a todos. Sobre todo, a los pacientes”.
El presidente del SMC criticó a la ministra, Mónica García, quien, pese a ser médica, “ha decidido no negociar con los médicos”. “Está dejando atrás un problema muy grave sin resolver. Y este problema lo pagamos todos, especialmente aquí en Ceuta, donde la realidad no se puede maquillar. Aquí faltan médicos, aquí faltan especialidades, aquí la sanidad pública está al límite”, denunció, para después reprochar a INGESA y al Ministerio que hayan optado por decir que Ceuta y Melilla no son zonas de difícil cobertura sanitaria.
“Aquí tenemos una sanidad que cada vez depende más de fuera”, dijo, para ejemplificarlo más tarde con el caso de la privatización de la radioterapia, la hemodiálisis, la resonancia digital, la psiquiatría infantil, las endoscopias, o “los traslados constantes a la península”. “Servicios esenciales que no podemos dar dentro de nuestra propia ciudad. Y mientras tanto se invierte en tecnología que no se puede usar. Salas cerradas, equipos sin especialistas. Millones de euros, sí, pero sin médicos que los pongan en marcha. Eso no es planificación, eso es literalmente abandono”, continuó.
Roviralta usó un término que INGESA ha proferido a su colectivo profesional en varias ocasiones provocando el enfado de los aludidos: “privilegios”, cuya búsqueda, según la institución, es lo único que motiva a los médicos al pedir un estatuto propio. “Nosotros no pedimos privilegios, pedimos algo mucho más básico, una sanidad digna”, respondió este miércoles el médico ceutí, para añadir: “Una sanidad de calidad, una sanidad que no obligue a un paciente a irse fuera para tratarse. Una sanidad que cuide a sus profesionales para poder cuidar a sus pacientes. Y también decimos algo más. Estamos cansados de la politización de la sanidad. De decisiones que no se toman pensando en los pacientes, sino en el relato. La sanidad no puede ser un campo de batalla político. Debe estar gestionada con rigor, con conocimiento y con un único objetivo. La salud de la gente, la salud de las personas”.