Los migrantes acompañados por ONG usarán la sala de espera general de Urgencias

INGESA

INGESA rompe con los circuitos diferenciados, además de forzar a los médicos de Primaria a repartirse la atención a los migrantes. Pacientes y profesionales se confiesan “indignados”

Migrantes esperan a las puertas de Urgencias para ser atendidos en la zona habilitada para ellos
Migrantes esperan a las puertas de Urgencias para ser atendidos en la zona habilitada para ellos | Reduan Dris
M. González
30 sep 2026 - 19:05

Ceuta/ Dos nuevas instrucciones internas comunicadas por responsables del INGESA han provocado malestar entre profesionales sanitarios y pacientes en Ceuta con los que ha podido conversar El Pueblo de Ceuta. Las órdenes afectan, por un lado, al funcionamiento del servicio de Urgencias del Hospital Universitario y, por otro, a la organización de la Atención Primaria, donde se ha establecido el reparto de la población migrante entre los facultativos de los centros de salud.

La primera de las instrucciones ha sido trasladada a los responsables de Urgencias por el gerente de Atención Sanitaria, Mohamed Abdelkader Maanan. En ella se establece que los menores de 18 años acompañados por sus tutores o por miembros de ONG, así como los migrantes adultos acompañados por estas organizaciones, esperarán en la sala de espera general después de la recogida de sus datos administrativos y serán valorados por el triaje general. La orden añade que estos pacientes pasarán "siempre acompañados" por los miembros de las ONG para ser atendidos por los facultativos correspondientes cuando sean llamados.

La medida ha generado críticas entre trabajadores y usuarios, que consideran que supone un cambio respecto al sistema de circuitos diferenciados que el INGESA había anunciado tras la entrada masiva de personas migrantes del pasado 30 de julio.

De hecho, el Ministerio de Sanidad explicó durante la crisis que uno de los objetivos del dispositivo activado en Ceuta era evitar que la asistencia a la población migrante interfiriera con la atención ordinaria a los ceutíes y establecer circuitos diferenciados. La propia ministra de Sanidad, Mónica García, defendió el 16 de agosto que se habían establecido circuitos separados y que estos permitían reducir los riesgos para la población local.

El propio INGESA comunicó posteriormente que la población ceutí y la migrante estaban siendo atendidas mediante circuitos diferenciados, con distintos accesos y triajes en el caso de las Urgencias hospitalarias.

Sin embargo, la nueva instrucción establece que determinados perfiles —menores, embarazadas y otras personas vulnerables acompañadas por ONG, según la explicación posterior del organismo— pueden ser derivados al triaje general. INGESA ha precisado que el grueso de los pacientes migrantes continúa siendo atendido mediante un circuito específico y que existen dos triajes diferenciados, aunque determinados perfiles vulnerables pasan por el general.

Malestar por el acompañamiento de las ONG

La presencia de los acompañantes de las ONG dentro de las consultas es otro de los aspectos que más rechazo está provocando entre algunos profesionales y pacientes. Los trabajadores cuestionan que los adultos migrantes puedan acceder a las consultas acompañados por representantes de estas organizaciones mientras que, según denuncian, a los pacientes españoles adultos no se les permite entrar acompañados por un familiar en las mismas condiciones.

A ello se suma la preocupación expresada por algunos profesionales sobre la intimidad y la confidencialidad de la asistencia sanitaria. Argumentan que una persona adulta debería poder decidir quién está presente durante su atención médica y que la presencia de terceras personas puede comprometer la privacidad de la información clínica.

Entre los pacientes que han presenciado estas situaciones también se han producido protestas y comentarios relacionados con el estado de salud de algunas de las personas que esperan en las instalaciones. Algunos usuarios han mostrado preocupación al observar síntomas que interpretan como potencialmente contagiosos, aunque la mera presencia de síntomas no permite determinar que una persona padezca una enfermedad infecciosa.

La cuestión sanitaria ha sido especialmente sensible desde el inicio de la crisis. Sanidad ha informado durante estas semanas de distintos procesos infecciosos detectados entre la población migrante, al tiempo que ha insistido en que el principal riesgo sanitario está relacionado con las condiciones de hacinamiento e insalubridad y no con el hecho de ser migrante.

Reparto de migrantes entre todos los médicos de Primaria

La segunda medida afecta a la Atención Primaria. En una comunicación fechada el 23 de septiembre y firmada por el director médico de Atención Primaria, Juan Carlos Mata, se informa a los profesionales de la decisión adoptada ante la situación generada en los centros sanitarios por la presencia de población migrante vulnerable.

La instrucción señala que, "con el fin de realizar un reparto asistencial más equitativo", se ha decidido asignar entre todos los profesionales sanitarios la población migrante, con los médicos de Familia atendiendo a los mayores de 14 años y los pediatras a los menores de esa edad.

El reparto, según la comunicación, se realizará "en la misma proporción" tanto entre los facultativos con cupo abierto como entre aquellos que tienen el cupo cerrado para la población local.

La decisión implica que los profesionales de los centros de salud deberán asumir también parte de la atención de esta población, algo que ha provocado malestar entre trabajadores que consideran que la medida incrementa su carga asistencial en lugar de resolverla mediante refuerzos específicos.

SATSE ha reaccionado igualmente contra la nota interna. El sindicato sostiene que el aumento de población asignada no afectará únicamente a los médicos, sino también a enfermeras, matronas, fisioterapeutas y otros profesionales de Atención Primaria. Por ello, reclama un incremento inmediato de las plantillas, el fin del denominado "trabajo en espejo" y explicaciones sobre cómo se organizará la atención domiciliaria ante el posible aumento de la demanda.

El sindicato asegura además haber puesto la situación en conocimiento de la Inspección de Trabajo y denuncia la ausencia de instrucciones específicas que, a su juicio, afectan al personal de Enfermería y Fisioterapia.

"¿Dónde están los más de 100 profesionales?"

La nueva distribución ha reavivado entre los sanitarios una pregunta que ya se había planteado durante las semanas de crisis: dónde están los refuerzos anunciados por el Ministerio de Sanidad.

El INGESA informó el 2 de septiembre de que había contratado a más de 100 profesionales para reforzar los equipos de Urgencias hospitalarias y Atención Primaria. Según los datos facilitados entonces, cada turno de Urgencias había sido reforzado con dos médicos, dos enfermeras y dos TCAE.

La ministra Mónica García también aseguró que el dispositivo había incorporado más de 60 profesionales de refuerzo durante las primeras semanas y que posteriormente INGESA había ampliado los refuerzos hasta superar los 100 contratados.

Los profesionales críticos con la nueva organización cuestionan, sin embargo, que, si esos refuerzos se han incorporado, sea necesario distribuir la población migrante entre los cupos ordinarios de los facultativos que atienden a la población ceutí.

"¿Dónde están esos 100 profesionales? ¿Por qué tenemos que asumir más trabajo si hay más personal?", se preguntan trabajadores sanitarios ante una decisión que, a su juicio, vuelve a cargar sobre las plantillas ordinarias una parte de la presión asistencial generada por la crisis.

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