Una nueva huelga de médicos cancela todas las cirugías programadas en Ceuta
Huelga de médicos
Los quirófanos se limitan a las urgencias este lunes debido al quinto paro nacional para exigir a Sanidad un estatuto propio. Una veintena de facultativos se han concentrado a las puertas del HUCE
Acaba de arrancar la segunda convocatoria de huelga nacional de médicos de este año, la quinta desde que el año pasado iniciaron las protestas para exigir al Ministerio de Sanidad un estatuto propio que regule de sus condiciones laborales al margen del resto de categorías sanitarias. Como viene sucediendo en las convocatorias anteriores, el paro ha provocado este lunes la cancelación de toda la actividad quirúrgica programada del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), atendiéndose solo los casos urgentes. La huelga ha afectado también a las consultas de servicios como Cardiología, Cirugía General, Neumología, Otorrinolaringología, Oftalmología, Oncología, Traumatología o Ginecología. Lo han confirmado el anestesista Javier Carroquino y el presidente del Sindicato Médico, Enrique Roviralta, durante la concentración celebrada a las 11:00 a las puertas del clínico de Loma Colmenar, a la que ha concurrido más de una veintena de facultativos.
Las batas blancas mantendrán el pulso con la cartera de Mónica García mientras no se les conceda su principal demanda: la creación del texto propio. En febrero comenzaron con el plan para presionar a la administración: celebrar un paro semanal al mes hasta junio, aunque se prolongará en caso de no alcanzar un acuerdo. La huelga de marzo arrancó este lunes, solo dos días después de que el director territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta, Jesús Lopera, se mojara sobre el movimiento sindical. El sábado adelantó que el colectivo profesional “no va a llegar a un acuerdo nunca” con el Ministerio mientras el estatuto médico siga siendo el requisito inalterable.
Y los médicos han respondido hoy diciéndole que no aceptarán otra cosa que no sea un estatuto propio. Así lo sentenció este lunes la delegada en Ceuta de la asociación Médicos Unidos por sus Derechos (MUD), Kumari Nanwani, a cargo de leer el manifiesto con el que detalló los porqués de la inflexibilidad de los médicos con respecto al texto legal regulador de sus condiciones laborales. En primer lugar, según explicó, porque en el resto de Europa los galenos tienen convenios y canales de negociación diferenciados de los demás sanitarios; en segunda instancia, porque creen que es la única forma de que se atiendan verdaderamente sus demandas y, con ello, de lograr frenar la “fuga de médicos hacia la privada u otros países” como Suiza o Australia, donde, relató, “están haciendo un llamamiento” a los descontentos facultativos españoles. Y, por último, porque los médicos ya tenían su propia regulación antes de la creación del Estatuto Marco del Personal Sanitario en 2003.
El manifiesto
“Hubiera sido nuestro deseo no estar aquí y estar en nuestras consultas y en nuestros quirófanos, pero la ministra de Sanidad no se ha reunido con nosotros”, comenzó Nanwani, quien remató también la lectura dirigiéndose a los pacientes, garantizando que la “lucha” no solo la libran por sus propios intereses, sino por los de los usuarios de los servicios de salud públicos. “De no conseguirse cada uno de los puntos por los que luchamos, continuará la fuga de médicos, las agendas imposibles con pacientes cada tres minutos y las urgencias saturadas. Una normativa propia haría que todos y cada uno de los puntos se puedan negociar por parte de nosotros, los médicos, para poder seguir cuidándoles”, explicó.
La portavoz de MUD en la ciudad autónoma relató que los médicos ya contaban con una regulación propia antes de que existiera el actual Estatuto Marco del personal sanitario, en 2003. Según narró, hasta ese momento coexistían tres marcos normativos distintos: uno para médicos, otro para el personal sanitario y un tercero para el personal no sanitario. “Desde entonces estamos bajo el estatuto marco de 2003 y hemos perdido representatividad”, señaló. En su intervención recordó que los médicos representan aproximadamente entre un 13 y un 15 % del personal del Sistema Nacional de Salud, lo que, a su juicio, limita su peso en las mesas de negociación y en los órganos de decisión de administraciones y gerencias.
Nanwani aseguró que esta situación ha provocado, con el paso de los años, un deterioro progresivo de las condiciones laborales del colectivo. Entre las consecuencias mencionó la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de la carga de trabajo y la insuficiente reposición de médicos que se jubilan. Otro de los argumentos expuestos fue la “responsabilidad jurídica” asociada al acto médico. Recordó que la actividad del médico implica “evaluar al paciente, emitir un diagnóstico y establecer un tratamiento”, ya sea médico o quirúrgico, lo que conlleva “responsabilidades civiles y penales” que, a su juicio, justifican la existencia de una normativa diferenciada.
“Nos están vendiendo una falacia al decir que queremos algo extraordinario”, afirmó. “Todo lo contrario: queremos volver a la normalidad, a lo que teníamos antes de 2003”. Durante su intervención, Nanwani también comparó la situación española con la de otros países europeos. Según señaló, en buena parte de Europa los médicos cuentan con convenios o estatutos específicos que regulan sus condiciones laborales.
La delegada recordó además el largo proceso formativo que requiere ejercer la medicina. Para convertirse en médico especialista, explicó, es necesario completar entre once y doce años de formación entre la carrera universitaria y el periodo de especialización. Sin embargo, criticó que el nuevo estatuto marco encuadre a los médicos especialistas en el denominado grupo ocho de clasificación profesional, un nivel que, según dijo, puede ser alcanzado por otras profesiones con siete años de formación. “A partir de ahí el médico queda topado y, aunque realice másteres o doctorados, no puede ascender más”, denunció.
Otro de los aspectos criticados es la posibilidad de que profesionales no médicos puedan dirigir servicios clínicos. Nanwani señaló que el nuevo marco normativo permitiría que otros estamentos ocupen jefaturas de servicios médicos como oftalmología, pediatría o cirugía. “Un servicio médico lleva asociado el acto médico, que implica evaluación, diagnóstico y tratamiento”, afirmó. “Si no son médicos, no pueden realizar ese acto”.
La jornada laboral fue otro de los puntos centrales de la protesta. Según explicó la representante sindical, el Ministerio de Sanidad ha presentado como una mejora la reducción de la jornada máxima semanal de 48 a 45 horas en cómputo cuatrimestral. Nanwani sostuvo que esta reducción resulta insuficiente y que los médicos continúan sujetos a dos figuras laborales especialmente criticadas por el colectivo: la jornada complementaria y las llamadas “necesidades del servicio”.
Mientras la mayoría de trabajadores tiene una jornada de 40 horas semanales y puede realizar hasta 80 horas extraordinarias al año, la portavoz de MUD aseguró que los médicos pueden llegar a acumular hasta 1.500 horas extraordinarias anuales debido a las guardias. “Cuando termina nuestra vida laboral hemos trabajado entre ocho y diez años más que cualquier trabajador”, aseguró. Además, denunció que esas horas se remuneran por debajo del valor de la hora ordinaria y que los médicos no perciben pluses de nocturnidad, a pesar de que muchas guardias se realizan durante la noche o en días festivos.
Nanwani también hizo referencia a la normativa europea sobre tiempo de trabajo. Recordó que en 2003 la doctrina comunitaria estableció que el tiempo en el que el trabajador está a disposición del empleador debe considerarse tiempo de trabajo efectivo. Según la delegada, España habría intentado sortear esta obligación mediante la creación de la jornada complementaria, lo que permitiría al sistema sanitario evitar el pago íntegro de las horas de guardia. El manifiesto también abordó la cuestión salarial. De acuerdo con los datos expuestos durante la concentración, el salario base de los médicos en España equivale aproximadamente a 1,6 veces el salario mínimo interprofesional, una cifra que, según el sindicato, se sitúa muy por debajo de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.