La nueva oncóloga, ya incorporada en el Hospital Universitario de Ceuta
Oncología
La doctora concluyó recientemente su residencia y ya trabajó en el servicio de Oncología y la unidad de Cuidados Paliativos durante una rotación como médica interna
El Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) ya cuenta con la demandada y deseada tercera oncóloga. La especialista se incorporó el pasado jueves, según fuentes del interior del clínico de Loma Colmenar. La noticia la celebran con entusiasmo las dos entidades que desde hace años luchan por la incorporación: la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Ceuta y la Asociación Ceutí de Mujeres Mastectomizadas (ACMUMA). Ambas coinciden en agradecer lo que califican de “gran logro” a la Dirección Territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta. La presidenta de la segunda, Hilda Castro, solo espera “que se quede”: “Después de tantos años luchando lo hemos conseguido. Solo pido que dure”.
La doctora realizó sus estudios de Medicina en la Universidad de Granada. Hace dos años estuvo en el HUCE como Médica Interna Residente (MIR). Rotó por el servicio de Oncología y por la unidad de Cuidados Paliativos. En septiembre de 2025 finalizó su residencia, y en enero de 2026, ha regresado a la ciudad autónoma para cubrir una plaza que INGESA lleva años tratando de ocupar. Los de Otero han publicado ofertas en portales y preguntado entre Colegios profesionales, hospitales y universidades de todo el país en busca del demandado tercer oncólogo, que se resistía a llegar.
La necesidad de un tercer brazo médico se incrementaba durante los periodos vacacionales, en los que el servicio llegaba a quedarse con un solo responsable. Hanan Ahmed, que llegara al HUCE en 2017 y fuera nombrada jefa de Oncología en marzo de 2023, expresó públicamente en febrero de 2025 que su compañero y ella precisaban de “más recursos humanos”. “Somos dos oncólogos, y, desgraciadamente, los pacientes con cáncer cada vez son más. Quiere decir que necesitamos con urgencia un tercer oncólogo”, dijo en declaraciones a este periódico antes de su intervención durante las V Jornadas Contra el Cáncer organizada por la AECC en la Biblioteca Pública ‘Adolfo Suárez’.
Para el presidente de la AECC, Jesús María Ferreiro, esta incorporación tiene un “impacto directo en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes” oncológicos ceutíes. Hilda Castro espera, sobre todo, que el reforzamiento del equipo contribuya a que cada especialista pueda dedicar “más tiempo al paciente” y a que los doctores se encuentren más “liberados” para conciliar y para seguir formándose fuera de la ciudad. Entre las mejoras que destaca el representante de la AECC se encuentra la reducción de los tiempos de espera. “La incorporación de un nuevo especialista permite agilizar la primera consulta tras el diagnóstico, un factor crítico para mejorar el pronóstico de la enfermedad. Además, reduce el tiempo de espera entre ciclos de tratamiento y revisiones, disminuyendo la ansiedad del paciente y su familia”, valora Ferreiro.
Para éste, el aumento de recursos médicos en la unidad revertirá también en un “mayor tiempo de dedicación por paciente”, que se corresponda con el “enfoque humano y detallado” que, según explica, requiere la “oncología moderna”. Así, podrán los oncólogos “explicar el diagnóstico y las opciones de tratamiento de forma clara”, “realizar un control más exhaustivo de los efectos secundarios” y “brindar el soporte emocional necesario, mejorando la adherencia al tratamiento”.
Además, subraya que un equipo de tres “garantiza que el servicio nunca quede desatendido durante periodos de vacaciones, bajas, congresos médicos o cualquier otro imprevisto que pudiera darse”. El mejor reparto facilita, por tanto, la participación de los oncólogos del HUCE en congresos o jornadas formativas fuera de la ciudad, para que el aprendizaje sea constante. También libera a los médicos de la “sobrecarga asistencial” a la que estaban sometidos los dos compañeros, “una de las principales causas de agotamiento en oncología. Un equipo equilibrado previene el estrés crónico de los profesionales, lo que se traduce directamente en una atención más segura y eficaz. Impulso a la investigación y formación”.