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Cuando el doctor Hassan Bennis se incorporó al servicio de Oncología del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) en 2017 logró aliviar la presión que sufría quien hasta entonces era el único oncólogo de Loma Colmenar, Pedro Ballesteros. Por entonces, recuerda que tenían que recurrir a otros servicios, como Medicina Interna, para hacer frente a la demanda. Aunque sabían que “esa no era la atención que merecían los ciudadanos”. Bennis llegó a estar solo durante una temporada, hasta que en 2019 se incorporó la actual jefa de servicio, Hanan Ahmed. “Siempre hemos solicitado un tercer oncólogo. Si con uno era imposible, con dos era complicado. Ahora somos tres, y, sobre todo, va a impactar en tener más tiempo para los pacientes”, afirma el especialista durante una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta, en la que los dos compañeros valoraron positivamente la contratación de la doctora Margarita Lorente por parte del INGESA tras años de demandas de los pacientes y los profesionales.
La doctora Lorente llegó al hospital durante la última semana de enero, como adelantó El Pueblo de Ceuta. Actualmente se encuentra a la espera de que le habiliten una consulta mientras se adapta a las rutinas y a las herramientas informáticas del centro sanitario. La doctora realizó sus estudios de Medicina en la Universidad de Granada. Hace dos años estuvo en el HUCE como Médica Interna Residente (MIR). Rotó por el servicio de Oncología y por la unidad de Cuidados Paliativos. En septiembre de 2025 finalizó su residencia, y en enero de 2026 ha regresado a la ciudad autónoma para cubrir una plaza que INGESA lleva años tratando de ocupar.
“Estamos muy contentos. Es una reivindicación de hace mucho tiempo, muchos años, tanto por las asociaciones como por los propios pacientes”, expresa la oncóloga Hanan Ahmed. Asegura que la “familia ha crecido”, debido a un aumento de los diagnósticos de cáncer y de la supervivencia. El personal, explica, “se estaba quedando corto”, “los recursos eran escasos con solo dos oncólogos para una ratio de población de 80.000 habitantes”. Según la jefa del servicio, la nueva compañera “viene para mejorar la calidad asistencial”, permitiendo ampliar el tiempo que dedican a cada usuario y facilitando una “reorganización del servicio” que reduzca la saturación de los médicos. Hassan Bennis reconoce que “siempre” iban “muy apurados”, con “el tiempo justo”. “Los pacientes merecen más tiempo en la consulta. Con la nueva oncóloga vamos a poder rentabilizar mejor y dedicar más a cada uno”, agradece.
El servicio de Oncología carece de lista de espera, según su responsable. “Pero es a costa de un sobreesfuerzo que hacíamos tanto mi compañero como yo”, añade. Se veían obligados a “acelerar” las visitas para poder rebajar los tiempos, al entender que tratan enfermedades donde “el tiempo es oro”: “Nosotros entendemos la urgencia de esta patología. No podemos generar una lista de espera. Por eso hacíamos malabares para que, sobre todo, las primeras visitas se vieran en un máximo de 42 o 72 horas, para poder plantear al paciente el mejor tratamiento”. Ahmed es consciente de que con la llegada de la nueva médica esta situación “va a mejorar”: “Va a haber una menor carga asistencial para los dos y, por tanto, mejorará la asistencia a los pacientes”. “Ya digo -insiste la especialista-, lista de espera no tenemos, pero por un sobreesfuerzo del equipo para sacar esos pacientes adelante”.
Hassan Bennis da la razón a su compañera: “No tenemos lista de espera. El paciente, a veces, puede esperar siete o diez días. Eso no es espera si lo comparamos con otros sistemas, como el SAS -Sistema Andaluz de Salud- o cualquier otro a nivel nacional. Las esperas pueden llegar a un mes, a 40 días, incluso a dos meses. Pero creo que nosotros nunca hemos dado una primera cita en más de un mes. En el peor de los casos, una semana o dos”. Lo confirma Hanan Ahmed: “A día de hoy, intentamos que los pacientes no esperen. Es verdad que, en algún momento, por permisos o vacaciones, pueden tardar más. Aunque cuando hay un oncólogo priorizamos las urgencias. En general, no, no hay lista de espera en Oncología”, remarca.
Antes de la llegada de Lorente, los dos oncólogos hacían encaje de bolillos para repartirse las vacaciones, sufrían siempre que uno de ellos debía darse de baja y les era imposible solicitar días libres para asistir a congresos donde continuar con su formación -algo fundamental entre los profesionales médicos-. “Es verdad que siempre que queremos hacer algo nosotros primero pensamos en los pacientes. Siempre nos preocupamos por cómo vamos a organizar la agenda”, reconoce Hassan Bennis. Es consciente de que no dejan de ser meros trabajadores, y que es el sistema el que debe garantizar que puedan ausentarse sin que tenga ninguna consecuencia, pero también saben su compañera y él que “es una patología muy sensible”. No es una profesión cualquiera, y saben que tienen que “estar siempre encima”. Confiesa el doctor que logran abarcar toda la demanda asistencial “en detrimento” de sus horas y sus vidas. “Pero ahora, la incorporación de la oncóloga va a suponer un alivio para los profesionales y mejora para los pacientes”, remata.
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