Pacientes se concentran con los médicos del HUCE para apoyar sus reivindicaciones
Huelga de médicos
Medio centenar de facultativos y usuarios han participado en el acto de protesta celebrado en el tercer día de huelga nacional para seguir exigiendo una regulación propia de la profesión médica. Hoy se ha cancelado “toda la actividad programada”, según el sindicato presidido por Enrique Roviralta
Minutos antes de que el exterior del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) comenzara a llenarse de batas blancas, Sohora Ahmed aguardaba al sol. Es madre de un niño de 17 años diagnosticado con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y este miércoles se dirigió a Loma Colmenar para acompañar al resto de miembros de la Asociación TDAH Ceuta que quisieron apoyar a los médicos en sus protestas. “Los médicos no hacen huelga porque quieran, lo hacen porque no le dejan otra opción”, expresó su presidenta, Holaya Abdel-lah, que leyó un manifiesto en representación de los facultativos. Medio centenar de doctores y usuarios se concentraron este miércoles durante el tercer día de huelga nacional para exigir al Ministerio de Sanidad una regulación propia de su profesión a través de un estatuto independiente al resto de categorías sanitarias.
Sohora y Holaya sufren las consecuencias del déficit de psiquiatras en la sanidad ceutí, extensible al resto de España. La medicación de sus hijos debe ser ajustada con frecuencia por los especialistas para que puedan hacer una vida normal más allá del TDAH. Pero no hay médicos suficientes, y las listas de espera crecen en detrimento de la salud de sus pequeños. Saben que la responsabilidad no es de los profesionales. Por ello decidieron este miércoles solidarizarse con su causa y mostrar a la administración y a la ciudadanía que apoyan sus reivindicaciones. “Ellos -los médicos- saben que estar de huelga puede causar molestias, y lo sienten profundamente. Pero un sistema que no que no cuida a sus profesionales no cuida, porque puede garantizar la calidad asistencial ni la seguridad de los pacientes. Hoy están aquí por ellos, por ustedes y por todos”, rezaba el manifiesto leído por la presidenta de la Asociación TDAH.
El primero en intervenir fue el presidente del SMC Enrique Roviralta. El otorrinolaringólogo logró reunir en la concentración de este miércoles a más de 40 compañeros de profesión. En el acto celebrado el lunes, primer día de huelga, apenas acudió una quincena. En esta ocasión, todos ellos se colocaron tras una enorme pancarta por medio de la cual exigían un “estatuto médico ¡ya!” y gritaron por la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García. Según informó Roviralta, la tercera jornada de paro ha provocado la cancelación de toda la actividad quirúrgica programada, además de la suspensión de “todas las consultas”. “Es decir, hoy no ha habido actividad asistencial”, ha garantizado el doctor, quien ha matizado que “no es ninguna victoria, esto es una nueva derrota del Sistema Nacional de Salud” (SNS).
El presidente del SMC se ha mostrado molesto con las manifestaciones del Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) al respecto de las protestas médicas, que han reducido a un intento del colectivo por conseguir “privilegios” sobre el resto de categorías. “Estar 48 horas o 72 horas de guardia seguidas, ¿qué privilegio es ese después de 10 años de trabajo? Que las horas de guardia no coticen para la jubilación o que las paguen peor que las horas ordinarias y, encima, sean obligatorias, ¿qué privilegio es ese?”, se preguntó el ceutí.
También ha restado credibilidad al INGESA cuando informa del seguimiento de la huelga. Según la institución, durante el primer día de paro fue de solo un 6%. Lo ha comparado con las cifras que ofrecen los gestores sobre las listas de espera, según las cuales para la consulta de Traumatología hay solo cinco días de espera mientras los pacientes denuncian demoras de un año. “Se llama cinismo y falta de profesionalidad. Mentira constante, permanente. No asumir la responsabilidad que tienen con los profesionales de Ceuta”, expresó. Quiso pedir “disculpas” a los pacientes “por los daños causados”, y recordó que todos los centros sanitarios cumplen con los servicios mínimos para atender las urgencias. Servicios que, como han denunciado en varias ocasiones, consideran “absolutamente excesivos”. “Se está cuatriplicando la actividad de un domingo o un festivo”, se quejó.
La molestia de los médicos
Los médicos sienten que el Ministerio “abusa” de su vocación, generando así “un daño irreversible en la sanidad pública”, que “se está quedando” sin ellos, que optan por trabajar exclusivamente en la privada o marcharse al extranjero. Y auguran un futuro aún más oscuro si la situación no se revierte. Como explicó el jefe de Neurología del HUCE, Rafael Merino, que intervino durante el acto de protesta: “Algunos de los que estamos aquí tenemos hijos estudiando Medicina. Ya nos están diciendo que si estas condiciones siguen así no realizarán su actividad médica en la sanidad pública española. Lo harán en la privada o en otros países donde van a estar mucho mejor remunerados y donde tienen unas condiciones laborales dignas”.
Una de las grandes reivindicaciones del colectivo gira en torno a las guardias. Piden trabajar menos horas seguidas para garantizar una buena asistencia al paciente y que las horas trabajadas se paguen igual o mejor que la hora ordinaria y se contabilicen para la jubilación. Quieren que esta y otras mejoras se recojan en un estatuto marco propio que regule sus propias condiciones laborales al margen del resto de categorías sanitarias, en virtud de sus especificidades y particularidades (como la responsabilidad sobre el paciente, los 11 años de formación o la realización de guardias). Quieren también que la administración habilite canales de negociación independientes. Así ocurre en la mayor parte de países de Europa, como puso de relieve el neurólogo: “Nada más tenemos que mirar a Europa. Todos los países que tenemos alrededor tienen un estatuto marco propio. Con lo cual, entiendo que lo que se pide es algo bastante justo”.
La ministra de Sanidad ha descartado la posibilidad de que haya una regulación y una negociación propias, arguyendo que sería discriminatorio con respecto al resto de profesionales del SNS. Recientemente ha declarado que, en su opinión, todas las demandas de los médicos -colectivo al que ella misma pertenece- están contempladas en el preacuerdo de Estatuto Marco consensuado entre su departamento y los sindicatos mayoritarios del sector. Entre las mejoras que, según ella, se detallan en el texto, la reducción de guardias de 24 a 17 horas como máximo. Pero según los médicos manifestados este miércoles en Ceuta, es “una trampa”.
“Hay una letra pequeña. ‘Salvo necesidades del servicio’. Eso quiere decir que nunca será factible”, aseguró Roviralta al ser preguntado por la prensa sobre la supuesta mejora de la que presume García. Un asunto que provocó revuelo entre la multitud de batas blancas aglomerada a las puertas del HUCE. Varias voces alzaron la voz para quejarse por las declaraciones de la ministra. De manera espontánea intervino la anestesista Virginia Parodi. “Nosotros ya hacemos guardias de 17 horas. Empiezan a las tres de la tarde. Pero tú entras a las ocho de la mañana a trabajar. De ocho a tres no se consideran de guardia. Solo de tres de la tarde a ocho de la mañana. Nuestras guardias son de diecisiete horas desde hace mucho tiempo, no han hecho ningún cambio. Es igual. Y los fines de semana siguen siendo de veinticuatro, incluso en el estatuto marco nuevo que se propone. O sea, que el cambio es incierto, que no, está utilizando publicidad populista”.
Rafael Merino resumió por qué no están dispuestos a continuar con guardias de más de 17 horas: “Es una cuestión de sentido común. ¿Nos gustaría que a algún familiar tuviera que operarlo a las tres de la mañana un compañero que lleva 17 horas trabajando?”. Roviralta manifestó que el objetivo principal de las protestas es reclamar “diálogo” al Ministerio. “La profesión médica es una profesión sensata. Lo único que se está pidiendo es que haya médicos que quieran entrar en la sanidad pública. Con estas condiciones laborales cada vez menos atractivas, desgraciadamente, estamos pasando de lo que era la joya de la corona, la sanidad pública que teníamos, de excelencia, a una sanidad que cada vez más es de subsistencia y de beneficencia. Sin médicos, la sanidad es posible”.