El radiólogo Mehdi El Amrani: “Están estirando hasta reventarnos”

Crisis sanitaria

El servicio de Rayos ya era deficitario antes de la crisis, con cuatro médicos de nueve que debían ser. A partir de octubre quedarán solo tres, y el nuevo especialista que debía incorporarse en septiembre ha pospuesto su llegada por la inseguridad en Ceuta

El radiólogo de HUCE Mehdi El Amrani este jueves a las puertas del HUCE
El radiólogo de HUCE Mehdi El Amrani este jueves a las puertas del HUCE | M.A.Lavado
Redacción
17 sep 2026 - 14:16

Durante los últimos años, el servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) ha funcionado con poco más de la mitad de los especialistas que necesitaba. Ahora, en plena crisis migratoria tras el ataque a la ciudad del 30 y 31 de julio, la situación amenaza con agravarse todavía más: de cuatro radiólogos pasará a tres en octubre, uno de ellos en prórroga de jubilación, mientras el nuevo médico que iba a incorporarse este septiembre ha aplazado dos veces su llegada por la situación de inestabilidad que atraviesa la ciudad. "Esto es estirar, estirar, estirar hasta reventar", ha denunciado el doctor Mehdi El Amrani en declaraciones a El Pueblo de Ceuta al término de la concentración convocada por CEMSATSE, a la que acudió como otras decenas de facultativos.

"Si Urgencias es la primera línea, nosotros somos una retaguardia. Pero una retaguardia muy avanzada, porque la mayoría de los pacientes que vienen a Urgencias pasan por Rayos", explica uno de los cuatro radiólogos que actualmente integran la plantilla del HUCE. La sensación entre los profesionales es que sobre un servicio ya debilitado ha recaído una carga adicional difícil de absorber. "Rayos es un servicio muy perjudicado desde hace mucho tiempo", resume el facultativo.

La precariedad no es nueva. La propia plantilla orgánica del INGESA contemplaba ya en 2021 la necesidad de contar con siete radiólogos, una cifra calculada antes incluso de que el hospital ampliara su cartera de servicios con la incorporación de la resonancia magnética. El servicio funciona con cuatro especialistas y en octubre perderá a uno de ellos por jubilación, quedando reducido a tres facultativos. La situación genera especial preocupación debido a la avanzada edad de buena parte de la plantilla. Dos de los tres radiólogos superan los 60 años y una de las profesionales continúa trabajando gracias a una prórroga de jubilación.

Desde otros servicios del hospital ya han alertado del riesgo que supone esta circunstancia. "Si uno de ellos enferma, tendremos un problema muy serio para diagnosticar no solo a los migrantes, sino al conjunto de la población de Ceuta", advertían recientemente en declaraciones a El Pueblo desde Cirugía General.

Para El Amrani, incluso las siete plazas previstas por el INGESA resultan insuficientes en el escenario actual. "Dadas las ampliaciones que hay del servicio, deberíamos ser al menos nueve radiólogos perfectamente", sostiene. Esa cifra permitiría además cumplir con los límites legales de jornada establecidos por la normativa europea. "Para cumplir la ley de la jornada máxima de 48 horas necesitaríamos más personal, porque tampoco la cumplimos. Si hay algún sitio donde no se cumple la jornada horaria es Ceuta", denuncia.

La falta de facultativos ha obligado al INGESA a externalizar parte de la actividad. Actualmente, los informes de las resonancias magnéticas y también una parte de los TAC son realizados mediante conciertos con empresas privadas. Sin embargo, las guardias continúan dependiendo de los especialistas del hospital.

Según explica El Amrani, cada médico puede llegar a realizar hasta diez guardias localizadas al mes. Una fórmula que, asegura, poco tiene que ver con el concepto habitual de disponibilidad telefónica. "Realmente no son localizadas. Al día siguiente seguimos trabajando y tampoco son localizadas por el número de llamadas y el tiempo que pasamos aquí. Un sábado puedes tirarte diez horas trabajando en el hospital. Eso no son guardias localizadas, son presenciales maquilladas", afirma.

El facultativo sitúa a Radiodiagnóstico y Traumatología entre los servicios más tensionados del HUCE. "Esto es estirar, estirar, estirar hasta reventar. No hay más", resume.

Un refuerzo aplazado

La situación se ha visto agravada por las dificultades para atraer nuevos especialistas a Ceuta, un problema endémico que ahora encuentra nuevos obstáculos. Después de años intentando incorporar refuerzos, el servicio había logrado convencer a un radiólogo para trasladarse a la ciudad. Su incorporación estaba prevista inicialmente para septiembre, una noticia recibida con alivio por una plantilla exhausta. Sin embargo, los planes se han ido retrasando.

"Después de muchos años apareció un radiólogo que decía que se iba a incorporar en septiembre. Luego dijo octubre y ahora ha dicho noviembre", relata El Amrani. El especialista no oculta que la situación que atraviesa la ciudad tras la entrada masiva ha influido en la decisión del facultativo. "Por supuesto que la entrada masiva ha hecho más complicado atraer radiólogos a Ceuta", asegura.

A su juicio, la ciudad compite en clara desventaja con otros destinos sanitarios. "Si revisas cualquier página de empleo de Radiología encuentras ofertas para toda España y para el extranjero. Hay casi mil ofertas. ¿Cuál es el incentivo para que venga la gente a Ceuta?", se pregunta.

Más pruebas y más presión

La sobrecarga asistencial derivada de la crisis migratoria se deja sentir cada día en el servicio. Aunque el hospital ha reforzado parte del personal técnico, los radiólogos aseguran que el volumen de pruebas ha aumentado de forma considerable.

Además de la actividad urgente habitual, Radiodiagnóstico debe asumir numerosas exploraciones vinculadas a la gestión de la llegada de inmigrantes. Entre ellas figuran las determinaciones de edad ósea ordenadas por la Fiscalía para menores extranjeros, las ortopantomografías y las radiografías destinadas al cribado de tuberculosis. "Hay actividad programada relacionada con la entrada de inmigrantes, como las edades óseas, las ortopantomografías y las radiografías para el screening de tuberculosis", explica El Amrani.

Los propios técnicos del servicio confirman ese incremento de actividad. Según señalan, diariamente realizan decenas de pruebas relacionadas con estos procedimientos. Si antes era habitual efectuar una veintena de exploraciones de este tipo, ahora se han alcanzado picos cercanos a las cuarenta en una sola jornada. "Hay programas por la tarde que pueden hacer 20, 30 o 40 radiografías. Aparte de la actividad urgente, todo eso se suma al trabajo ordinario", apunta el radiólogo.

Como resumen desde el propio servicio, el problema no radica únicamente en el aumento de pacientes, sino en la falta de profesionales para absorber esa demanda. "Si antes había que hacer diez ecografías y ahora veinte, llega un momento en que físicamente no se puede asumir", advierten. "Sentimos mucha tensión, mucha angustia y, sobre todo, que no hay un horizonte", concluye El Amrani.

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