La Real Academia Nacional de Medicina alerta del riesgo sanitario en Ceuta por el hacinamiento de migrantes

La institución reclama una acogida digna, triajes sanitarios y refuerzos de personal para evitar la propagación de infecciones y garantizar la atención ordinaria a los ceutíes

Asentamiento de migrantes en la Playa del Trampolín
Asentamiento de migrantes en la Playa del Trampolín | Reduan Dris
Redacción
19 ago 2026 - 21:55

La Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) ha emitido un comunicado en el que alerta sobre la situación sanitaria que atraviesa Ceuta tras la entrada masiva de unas 75.000 personas procedentes de Marruecos durante los días 30 y 31 de julio. La institución considera que el episodio ha generado una situación humanitaria y social de “gran complejidad” y advierte de los riesgos derivados de las condiciones de hacinamiento y falta de higiene en las que permanecen miles de migrantes.

Según las estimaciones recogidas por la Academia, entre 5.000 y 10.000 personas continúan todavía en estas circunstancias tras el regreso a Marruecos de buena parte de quienes accedieron a la ciudad. Entre ellas existe una proporción indeterminada de personas procedentes del África subsahariana, algunas de las cuales llevan meses o incluso años inmersas en procesos migratorios.

La RANME recuerda que, desde la perspectiva de la Medicina humanitaria, las enfermedades que afectan a las poblaciones migrantes pueden dividirse en tres grandes grupos: las propias del lugar de origen, las adquiridas durante el proceso migratorio y las contraídas una vez asentadas en el lugar de destino.

En el caso de Ceuta, la Academia señala que la población llegada es mayoritariamente joven y sana y de origen marroquí, por lo que, sin excluir otros procesos, adquieren especial relevancia las patologías derivadas del propio desplazamiento, especialmente las de carácter traumático.

No obstante, considera que entre determinados grupos, especialmente las personas procedentes del África subsahariana que han afrontado procesos migratorios prolongados y en condiciones extremas, deben tenerse en cuenta enfermedades como la sarna, la tuberculosis y las infecciones de transmisión sexual, además de problemas derivados del agotamiento físico y psicológico.

A estas patologías se suman las enfermedades asociadas a las propias condiciones de acogida. El hacinamiento, la falta de higiene y la ausencia de infraestructuras básicas pueden favorecer la transmisión de infecciones entre las personas que conviven en estos espacios y amplificar las enfermedades que hayan sido introducidas previamente por otros miembros del grupo.

El riesgo se concentra en las personas que permanecen hacinadas

La Real Academia Nacional de Medicina centra su valoración desde una perspectiva de salud pública en tres cuestiones principales: el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas, el impacto de la demanda extraordinaria sobre los servicios sanitarios y la valoración conjunta de todos los criterios para determinar el nivel de respuesta necesario.

Respecto al riesgo de transmisión de enfermedades, la institución considera que este afecta principalmente al propio colectivo migrante que permanece en condiciones precarias, hacinado y al aire libre, sin acceso suficiente a infraestructuras básicas de higiene personal.

Ante esta situación, la RANME sostiene que la respuesta sanitaria más eficaz para evitar la propagación de infecciones pasa por proporcionar una acogida digna.

“El saneamiento, el agua, la alimentación y el alojamiento no son solamente cuestiones sociales o migratorias: en este momento son intervenciones de Salud Pública”, señala la institución.

La Academia reclama además realizar un triaje sanitario de las personas que presenten alguna enfermedad, prestando especial atención a aquellas procedentes del África subsahariana debido a la duración y las condiciones de sus procesos migratorios.

Esta actuación, añade, debería complementarse con las medidas políticas que correspondan conforme a la legislación vigente para reducir el foco de riesgo “a la mayor brevedad posible”.

Preocupación por la presión sobre la sanidad

El segundo aspecto que preocupa a la RANME es el impacto que la llegada masiva de personas puede tener sobre la prestación ordinaria de los servicios sanitarios de Ceuta.

La institución advierte de que una demanda extraordinaria puede traducirse en un aumento sostenido de la carga de trabajo y del esfuerzo físico y psicológico del personal sanitario. Por ello, considera necesario tomarse esta situación en serio durante la crisis y reclama refuerzos humanos.

En caso de que la situación se prolongue, la Academia plantea incluso que los profesionales sanitarios puedan necesitar seguimiento por parte de especialistas debido a la presión asistencial acumulada.

No basta con medir la ocupación hospitalaria

La RANME considera que el nivel de respuesta sanitaria no debe determinarse únicamente atendiendo al número de pacientes que acuden a los centros sanitarios o a la ocupación hospitalaria.

A su juicio, deben analizarse conjuntamente diferentes indicadores: el volumen y la evolución de la demanda asistencial, las hospitalizaciones, la ocupación y la reserva efectiva de camas, las necesidades de personal, los turnos extraordinarios, las posibles derivaciones y los riesgos específicos de salud pública.

También debe evaluarse la capacidad del sistema para mantener la actividad sanitaria ordinaria, además de estudiar cómo evoluciona la situación con el paso del tiempo.

La institución incorpora asimismo los factores sociales y ambientales que pueden incrementar la demanda o dificultar la respuesta sanitaria, entre ellos el hacinamiento, la falta de alojamiento adecuado y las necesidades de saneamiento.

Con este planteamiento, la Real Academia Nacional de Medicina evita reducir la evaluación de la crisis a una única cifra de pacientes atendidos o camas ocupadas y defiende una valoración global que tenga en cuenta tanto la presión sobre el sistema sanitario como las circunstancias en las que se encuentra la población afectada.

Apoyo a Ceuta y a los profesionales sanitarios

La RANME ha concluido su comunicado trasladando su “apoyo solidario” a Ceuta y a todos los profesionales sanitarios implicados en la respuesta a los problemas médicos y de salud pública derivados de la situación actual.

Asimismo, la institución ha anunciado que incorporará a su agenda de análisis y debates el estudio científico, médico y sanitario del problema planteado en Ceuta, con el objetivo de abordar sus implicaciones desde una perspectiva especializada.

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