El SMC carga contra Sanidad e INGESA y denuncia “silencio” y “falta de negociación” en plena huelga
HUELGA-MÉDICOS
Enrique Roviralta alerta del deterioro de la sanidad pública y asegura que los pacientes están pagando las consecuencias del conflicto
La huelga médica en Ceuta volvió a dejar este lunes consultas suspendidas y actividad quirúrgica aplazada en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), en una jornada marcada por la concentración convocada por el Sindicato Médico frente a las puertas del centro hospitalario. El presidente del sindicato en la ciudad, Enrique Roviralta, acusó al Ministerio de Sanidad y al INGESA de mantener una actitud “autoritaria” y de “perjudicar a los pacientes” con su negativa a negociar.
Durante su comparecencia ante los medios, Roviralta lamentó que la protesta continúe sin avances y aseguró que la situación se está convirtiendo en “el día de la marmota”. Según denunció, la administración sanitaria mantiene una postura de bloqueo que, a su juicio, impide alcanzar acuerdos y agrava la tensión en el sistema sanitario de Ceuta y Melilla.
El representante sindical explicó que en esta nueva jornada de huelga únicamente se realizaron intervenciones quirúrgicas urgentes e inaplazables, mientras que numerosas consultas especializadas fueron canceladas. Entre los servicios afectados citó cardiología, neumología y otorrinolaringología, insistiendo en que las consecuencias recaen directamente sobre los pacientes.
Roviralta mostró además su malestar por los servicios mínimos decretados durante la huelga, que calificó de “abusivos”. Según afirmó, estos no han sido pactados con el comité de huelga y, en algunos casos, “triplican” los establecidos en anteriores conflictos sanitarios. En este sentido, denunció que se están incluyendo pruebas diagnósticas y actividades que, a juicio del sindicato, no responden a situaciones urgentes.
El presidente del Sindicato Médico sostuvo que la administración “no quiere negociar” y criticó que las decisiones se estén imponiendo “por resolución” sin consenso con los representantes sindicales. Recordó además que otras organizaciones como CCOO, UGT o CSIF también han expresado públicamente su desacuerdo con la gestión del proceso relacionado con la implantación de la jornada de 35 horas.
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los profesionales, según indicó, es la incertidumbre sobre el funcionamiento de los centros de salud a partir del próximo 10 de junio. Roviralta aseguró que, a día de hoy, todavía no se ha aclarado si los ambulatorios abrirán los sábados por la mañana ni cómo quedarán reguladas determinadas guardias médicas.
En ese contexto, criticó que el INGESA argumente la falta de presupuesto para justificar la ausencia de respuestas claras. “Nos parece un auténtico despropósito y una falta de respeto a la profesión médica y, sobre todo, al paciente”, manifestó durante su intervención.
El dirigente sindical también se refirió al alcance nacional de las movilizaciones y advirtió de que no existen señales que hagan pensar en un final próximo del conflicto. A su juicio, el Ministerio de Sanidad mantiene una actitud de “silencio” que está prolongando una huelga que ya considera histórica por su duración y por la ausencia de avances en las negociaciones.
Roviralta cargó especialmente contra la ministra de Sanidad y contra la dirección del INGESA, asegurando que “no escuchan a nadie”. Incluso apuntó que la única salida posible podría pasar por un relevo en la cúpula ministerial y en la dirección del instituto sanitario.
Durante su comparecencia, denunció además que en las reuniones mantenidas hasta ahora se han producido “juegos de trileros”, plantones y maniobras para aparentar acuerdos inexistentes. En este sentido, criticó el uso de mediadores ajenos a la profesión médica y lamentó la falta de interlocución directa con los representantes del colectivo.
El presidente del Sindicato Médico quiso insistir en que las reivindicaciones actuales no se centran exclusivamente en cuestiones salariales. Según explicó, el principal objetivo es conseguir un estatuto marco propio para los facultativos, similar al existente en otros países europeos, que permita mejorar las condiciones laborales de los médicos.
Aseguró que el actual modelo del Sistema Nacional de Salud se está volviendo “esclavizante” para los profesionales jóvenes debido a las guardias prolongadas y a las dificultades para conciliar la vida personal y laboral. En consecuencia, alertó de que cada vez más médicos optan por la sanidad privada o por marcharse al extranjero.
“El sistema sanitario corre el riesgo de pasar de un modelo de excelencia a uno casi de beneficencia”, afirmó Roviralta, quien insistió en que la falta de incentivos y de mejoras laborales amenaza la viabilidad futura de la sanidad pública.
Preguntado por el impacto que la huelga tiene en los pacientes, el dirigente sindical recordó que la gestión de las citas suspendidas y de las reprogramaciones corresponde a la administración sanitaria. En este sentido, defendió el derecho constitucional a la huelga y sostuvo que los usuarios no deberían sufrir las consecuencias de la falta de entendimiento entre el Ministerio y los representantes médicos.
Asimismo, advirtió de que una eventual reducción de horarios en los centros de salud podría provocar un incremento de la presión asistencial sobre las urgencias hospitalarias. Según explicó, si no se refuerzan las plantillas y disminuye la atención en Atención Primaria, muchos pacientes acabarán acudiendo directamente al HUCE.
La concentración celebrada frente al hospital volvió a reunir a profesionales sanitarios en una jornada de protesta marcada por la incertidumbre y por el endurecimiento del discurso sindical. Mientras el conflicto continúa abierto, los médicos mantienen sus reivindicaciones y denuncian la ausencia de avances reales en la negociación con el Ministerio de Sanidad y el INGESA.