Amor Gil: la anestesista ceutí que invita a la sociedad a despertarse

SOCIEDAD

La médico de nuestra ciudad ha presentado esta semana ‘Vives anestesiado’, una reflexión sobre el funcionamiento de la sociedad actual partiendo de algunos casos que ha vivido en su carrera

La anestesista ceutí, Amor Gil
La anestesista ceutí, Amor Gil | Cedida
Juanjo Coronado
16 mar 2026 - 06:00

- El 11 de mayo de 2011, la tierra tembló en la localidad murciana de Lorca. Una región acostumbrada a movimientos sísmicos leves o imperceptibles. Pero esa ocasión fue, por desgracia, diferente: 9 personas perdieron la vida. Una de ellas ingresó en el Hospital Virgen de la Arrixaca, Murcia. Ingresó con traumatismo craneoencefálico, pero enseguida sufrió una parada cardiorrespiratoria que resultó letal. Era tal la cantidad de heridos, tan grande el volumen de trabajo, que el personal de Urgencias tuvo que sacar ese cuerpo fuera de la UCI sin “ni siquiera pasar el duelo”. El entrecomillado pertenece a una profesional médica que estaba entonces en aquel lugar. La ceutí Amor Gil Ibáñez.

En ese momento “quizá empecé a darme cuenta de que estábamos anestesiados. No solo como pacientes, sino como sociedad. He visto muchas cosas que te hacen replantearte otras: ves como un hombre de casi cien años se opera y se salva, pero ves también como un niño de cinco años no sobrevive”.

Por ello, durante los últimos meses se ha dedicado a trabajar en ‘Vives anestesiado. Déjame despertarte antes de que sea tarde”. Es su primer libro, presentado esta misma semana, y en el que comparte reflexiones vitales con los lectores.

El libro “lo escribo con un lenguaje médico, pero con la perspectiva personal”. Madre de tres hijas, recuerda que tras el nacimiento de la segunda “me vi desbordada. Me abandoné, engordé 25 kilos... Me di cuenta de que vivimos con el piloto automático puesto”, reflexiona.

“Hay veces en la que quien sale anestesiada del quirófano soy yo, tanto como mis pacientes”, explica la galeno ceutí. Pero si alguna perspectiva le da ganarse la vida como anestesista “es que el tiempo es limitado. La vida es maravillosa, si, pero cuando menos te lo espera te calza una ‘hostia’ que te tira para atrás”, advierte. Y sobre todo “lo queremos todo, y lo queremos para ya. Nos planteamos ir al gimnasio en enero, pero no para tener una buena calidad de vida y poder abrazar a nuestros nietos cuando los tengamos, sino para estar en buena línea de cara al verano. Empezamos un libro, pero lo dejamos rápidamente por una serie de Netflix. Así vamos, y esto al final es lo que nos ocurre, que vamos con el automático, se nos va la vida y no nos damos cuenta y lo hacemos demasiado tarde”.

Tenemos la sensación de que hay que parar. Pero también obligaciones ineludibles: la familia, el trabajo... ¿Parar?. Si pero ¿cuando?. Y, sobre todo, ¿cómo?. “La baraja se rompe parando. Tienes que llevar el pensamiento al cuerpo, crear un espacio hacia dentro, que no haya ruido y volver a pensar. Eso nos lleva al estrés contante, la hiperestimulación digital. No creamos ese espacio para encontrarnos a nosotros mismos… Nos justificamos el ritmo imposible para no parar… Vivimos dominados por el miedo a fracasar, al rechazo. No podemos ser perfectos, complacer a todo el mundo. Al final es el miedo a no ser suficientes lo que nos atenaza”.

Durante su trayectoria, a Amor Gil no solo le sorprendió el terremoto de hace casi 15 años en tierras lorquinas, sino también un anuncio del que se cumplen seis años esta semana: el decreto de Estado de Alarma que obligaba a la población a confinarse salvo para causas imprescindibles. En aquellos meses de confinamiento, todos volvimos -y deberíamos hacerlo más a menudo- los ojos hacia la profesión médica. Aplausos a las ocho de la tarde, el ‘Resistiré’ de Carlos Toro y el Dúo Dinámico hasta en la sopa... ¿Como lo vivió la anestestista?. Curiosamente, tiene un buen recuerdo. “Evidentemente, las personas que sufrieron la pérdida de algún ser querido, o que estuvieron ingresadas, o las que sufrieron secuelas no podrán decir lo mismo. Pero yo descubrí en la pandemia que los médicos más que una profesión tenemos un don. En la pandemia, es cierto, hipotecamos nuestra vida, arriesgándola por los demás. Fue un gesto de amor, a la profesión y a los demás, y al final, el libro intenta transmitir que el amor es lo más importante y lo que da sentido a la vida”.

Gil se siente proundamente orgullosa de sus raíces ceutíes, pero hace años que no viene por la ciudad en la que nació. “La verdad es que me fui a Sevilla con dieciocho años para estudiar, empecé a trabajar, y mis padres cuando se jubilaron se fueron a vivir a la Península, por lo que no cojo el barco para visitarlos”. Sobre la posibilidad de presentar el libro en Ceuta “sería, desde luego, muy bonito y un auténtico honor llevar estas reflexiones a la ciudad donde nací”. ‘Vives anestesiado’ se encuentra ya, disponible, tanto en formato digital como en tapa blanda en la conocida plataforma Amazon. Fue presentado el martes en Murcia.

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