Arranca en Ceuta la temporada de salazones con los primeros bonitos al sol

SALAZONES

Los míticos Fai y ‘Chorlito’ vuelven a la explanada de Juan XXIII para mantener viva una tradición en la que sigue siendo definitivo el viento y un conflicto cada ver mayor los precios y la falta de pescado

Fai y 'Chorlito' junto a los bonitos que acababan de poner a secar.
Fai y 'Chorlito' junto a los bonitos que acababan de poner a secar. | FOTO NICOL'S
J.I.M.
25 may 2026 - 18:31

La temporada de salazones ya ha arrancado en Ceuta, uno de esos avisos inequívocos de que el verano empieza a asomar en la ciudad. En la explanada de Juan XXIII, junto al mar y en el espacio donde cada año se repite una escena reconocible para varias generaciones de ceutíes, los primeros bonitos quedaron colgados este domingo para iniciar el proceso de secado.

Este diario estuvo en la apertura de una campaña que mantiene viva una tradición profundamente vinculada a la cultura popular de Ceuta. Allí estaba Fai, uno de los salazoneros más conocidos de la ciudad, acompañado por otro veterano del oficio, ‘Chorlito’. Entre casetas, estructuras metálicas, piezas recién preparadas y el olor salino del litoral, ambos comenzaban una nueva temporada con la mezcla habitual de ilusión, oficio y cierto cansancio por las dificultades que, aseguran, se repiten año tras año.

Los primeros lomos de bonito ya colgaban al sol, alineados en barras, mientras el viento hacía su trabajo. En este oficio, el tiempo no depende solo del calendario, sino también del levante o el poniente. 

Algunas de las casetas de los maestros salazoneros. / FOTO NICOL’S
Algunas de las casetas de los maestros salazoneros. / FOTO NICOL’S | FOTO NICOL'S

“Preferimos el levante porque se seca antes. Con poniente tardan bastante más. Calculo que los que tenemos colgados tardarán unos cuatro o cinco días”, explicó Fai a este diario, sentado junto a sus compañeros salazoneros.

El producto es uno de los más esperados cada verano en Ceuta. Para muchos vecinos, la llegada de los salazones forma parte de una rutina casi sentimental: acercarse a Juan XXIII, preguntar por el punto de secado, encargar una pieza o esperar a que el bonito esté listo. 

Es una tradición milenaria que ha sobrevivido al paso del tiempo, a los cambios de consumo y a una actividad cada vez más condicionada por la falta de pescado, la subida de precios y la caída de ventas.

Fai no escondió, sin embargo, su malestar por las trabas burocráticas que, según denuncia, vuelven a encontrarse cada temporada para poder trabajar. “Seguimos sin entender por qué nos siguen poniendo tantos problemas”, lamentó el salazonero, que asegura que cada año se repite la misma dificultad para obtener la documentación necesaria, pese a tratarse de una actividad tradicional y conocida por la ciudad.

Algunas casetas de los maestros salazoneros, aún cerradas
Algunas casetas de los maestros salazoneros, aún cerradas | FOTO NICOL'S

Las casetas ya están instaladas en la explanada y los salazoneros han comenzado a preparar el espacio para las próximas semanas. Allí se mezcla el trabajo artesanal con una forma de vida que resiste en un enclave abierto al mar, donde el pescado se limpia, se sala, se cuelga y se espera. No hay prisas cuando el secado depende del aire, aunque sí preocupación por una campaña que vuelve a arrancar entre incertidumbres.

A pesar de los problemas, la imagen volvió a repetirse: los bonitos colgados, los salazoneros vigilando el proceso y los primeros curiosos acercándose a una zona que durante semanas recuperará uno de los sabores más reconocibles de Ceuta. La temporada acaba de empezar y, si el viento acompaña, las primeras piezas estarán listas en pocos días.

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