Bailar cambia vidas en Ceuta: “No creí que fuera capaz, pero me atreví. Es lo mejor que he hecho”
Baile
La academia de Jesús Villatoro es una “familia” para sus más de 50 alumnos, que coinciden en que, con o sin ritmo, la salsa y la bachata les hizo ganar confianza. Las clases vuelven en septiembre con las puertas abiertas a nuevos aprendices
Virginia solía mirar con admiración a las parejas que veía bailar ritmos latinos. Siempre le gustó observar los movimientos de la salsa y la bachata. Algo en su interior la empujaba a probar, pero siempre la frenaba la “vergüenza”. Nunca se creyó capaz de reproducir las coreografías que tanto disfrutaba desde fuera, hasta que se atrevió. La joven dejó a un lado el pudor y se matriculó en una escuela de baile. Hoy es una de las más de 50 alumnas de Bachatea 23, que comanda Jesús Villatoro junto a Maribel Cáceres. Desde que dio el paso, asegura, le es más sencillo relacionarse con otros. Como ella, buena parte de los aprendices en la academia que imparte la danza en el Colegio San Daniel, donde a partir de septiembre volverán a arrancar las clases que siguen cambiando vidas en Ceuta.
Grial tiene en común con Virginia que siempre le gustó bailar, solo que él lleva toda la vida haciéndolo, aunque nunca en una escuela. Al llegar a Ceuta, se atrevió a apuntarse para “aprender”. “Me animé, y es una de las mejores cosas que he hecho en la vida”, resume en uno de los patios del concertado donde Bachatea 23 celebró el pasado jueves la última jornada de su intensivo de bachata. Villatoro organiza con cierta periodicidad cursos rápidos de iniciación o perfeccionamiento, con el objetivo de atraer nuevos alumnos o de ofrecer aún más baile a sus aprendices hambrientos. El último tuvo lugar entre el 30 de junio y el 9 de julio. Este último día, aprovecharon para celebrar una despedida vestidos de blanco para rematar el aprendizaje y pasar una tarde en “familia”, término con el que el alumnado define el ambiente de las clases.
“Somos una familia. Entré en la academia en un momento complicado y no imaginé que coincidiría con tanta gente guay. El ambiente es inmejorable”, define Grial su experiencia con sus compañeros en Bachatea 23. El problema es que la familia tiene un déficit: faltan personas con el perfil de “líder”. En el baile latino, el líder (o la líder) guía y marca los pasos improvisados, y la seguidora (o el seguidor) se deja llevar. El primer rol suele asumirlo el hombre y el segundo la mujer, aunque los papeles (y cada vez con más frecuencia) pueden invertirse. Cuando escasean los lideres, las seguidoras (o followers) se van turnando a los que hay para bailar. Es el desequilibrio que Villatoro y Maribel Cáceres quieren remediar de cara al próximo curso, para que “todos disfruten” y nadie se quede sin pareja.
Se buscan hombres
“Desde hace varios años no para de crecer el volumen de mujeres. Queremos tratar de igualar para que la calidad de las clases siga siendo buena y que haya una equiparación entre líderes y seguidoras”, explica Jesús Villatoro, quien insiste en que la mujer también puede hacer de líder, aunque reconoce que es menos frecuente. Es por ello que el objetivo es llamar la atención de los hombres, menos propensos a atreverse con el baile.
Emilio no conocía el mundo del baile. Nunca se imaginó formando parte de ese “mundo”, pero quiso probar animado por su cuñado, quien había comenzado a recibir algunas clases junto a su mujer. Logró convencer a su esposa y juntos se apuntaron. “Me dijeron: ‘Vente, que lo pasamos muy bien’. Y es verdad, lo pasamos de maravilla”, afirma ahora, tras comprobar en primera persona cómo el movimiento les regala confianza en sí mismos y se convierte en un vínculo más con sus parejas sentimentales.
Siempre he sido un poco tímida, me ha costado arrancar a relacionarme. El baile me ha ayudado mucho
Es el caso también de Pedro y Macu o Gema y José María. Los primeros llevan solo un año en Bachatea 23. La propuesta nació de ella, quien pensó que sería una buena idea intentarlo. No le costó mucho animar a su marido, quien reconoce ahora que, acierte o no con los pasos, siempre sale feliz de las clases. “El ambiente es muy bueno. Los profesores y los compañeros nos reímos mucho, aunque nos equivoquemos”, afirma. Su mujer admite que no fue fácil acostumbrarse a cambiar de pareja al principio. “No tienes confianza y te da vergüenza, pero después, genial, te sueltas. Vas conociendo gente y te das cuenta de que tú también puedes conseguir cosas bonitas con otra pareja que no sea la tuya”, relata.
Gema y José María son más experimentados. Al igual que Pedro y Macu, van a clases de bachata y de salsa. Esta última modalidad la incorporó Bachatea 23 en 2025, y cuentan ya con más de una veintena de alumnos. Gema asegura que ha ido ganando en confianza. “Siempre he sido un poco tímida, me ha costado arrancar a relacionarme. El baile me ha ayudado mucho. Te obliga a cambiar de pareja, y en los sociales a buscarte la vida para bailar”, expone. Con “sociales” se refiere a las reuniones que se celebran los fines de semana en alguna discoteca, en las que los participantes se reúnen para bailar de forma libre y practicar lo aprendido en clase.
Allí dan continuidad a lo que Villatoro y Cáceres les enseña entre semana. Su marido, José María, opta por dar un consejo a quienes puedan plantearse dar el paso de bailar: “No te agobies, no quieras aprender todo rápidamente. Disfruta de cada momento, de cada progreso”. Otra de las alumnas de la escuela, Marisa, abre la puerta, incluso, a aquellas personas que creen no tener lo necesario para bailar: “Tener ritmo es importante, pero, aunque no lo tengamos, como yo, se puede aprender y hacer cositas”, confesó risueña el último día del taller intensivo de julio. Y coincidió con todos sus compañeros en la descripción de lo que para ella significa el equipo de Bachatea23: “Una familia.
El nuevo curso
La programación de la academia de baile Bachatea23 para el curso 2026-2027 está centrada principalmente en la bachata, aunque también incluye clases de salsa y estilo chica (lady style, que trabaja en perfeccionar la técnica y movimientos de la seguidora). Las actividades se desarrollan en sus instalaciones ubicadas en el Colegio San Daniel, en la Avenida España de Ceuta, y están dirigidas a alumnos de distintos niveles de experiencia.
La bachata constituye la base de la programación y se organiza en tres grupos diferenciados por colores: Rojo, Amarillo y Verde, una distribución que permite adaptar las clases al nivel o progresión del alumnado. Las sesiones de bachata se impartirán los martes y jueves, con el Grupo Rojo de 18:00 a 19:00 horas, el Grupo Amarillo de 19:00 a 20:00 horas y el Grupo Verde de 20:00 a 21:00 horas.
La oferta se completa con dos modalidades adicionales que tendrán lugar los miércoles. La clase de Estilo Chica se desarrollará de 18:00 a 19:00 horas, mientras que las clases de Salsa se impartirán de 19:00 a 20:00 horas, ampliando así las opciones para quienes deseen complementar su formación en baile latino.
En cuanto a las tarifas, la academia ofrece diferentes modalidades de inscripción. Una clase suelta tiene un coste de 10 euros, mientras que la matrícula para una hora semanal asciende a 25 euros al mes. Quienes opten por asistir dos horas semanales abonarán 40 euros mensuales, y aquellos que elijan tres horas a la semana pagarán 60 euros al mes.
Bachatea23 también propone packs con descuento para los alumnos que cursen dos horas semanales mediante el pago por trimestres. El primer trimestre, correspondiente a los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, tiene un precio de 140 euros. El segundo trimestre, de enero a marzo, cuesta 105 euros, al igual que el tercer trimestre, que comprende abril, mayo y junio.
Para más información o inscripciones, la academia facilita el teléfono 618 045 143 y mantiene activos sus perfiles en Instagram (@bachatea23) y Facebook (Bachatea23), donde los interesados pueden consultar novedades y actividades relacionadas con el curso.