El bloque de Villajovita donde la falta de ascensor impide ver la luz al 25% de los vecinos
SOCIEDAD
El número 14 de Padre Feijóo no consiguió la instalación de un elevador en la última convocatoria de ayudas de Emvicesa solo por 10 décimas. Muchos de los residentes son discapacitados y solo salen de sus casas en ambulancia para ir al hospital
Ceuta/ Francisco Artero, con una discapacidad del 67%, llega asfixiado a recibir a los invitados al portal de su edificio. Acaba de llegar del Supeco de hacer una gran compra y ha tenido que subir decenas de escaleras para llegar a la puerta de su casa, “un cuarto como si fuera un quinto” del bloque 14 de Padre Feijóo, en Villajovita. Es el presidente de una comunidad de vecinos “cansada” y que prácticamente ha tirado la toalla para conseguir el bien más codiciado en muchas barriadas de Ceuta donde los pisos tienen décadas: un ascensor. Al menos media decena de los residentes son minusválidos y, en su mayoría, dependen de una ambulancia para sentir el aire fresco de la calle. “Estamos como en una prisión”.
Narra Artero desde el rellano del edificio la cantidad de personas del bloque que están, según sus palabras, “condenadas” a no salir a la calle debido a las discapacidades que sufren y a la falta de un ascensor. “Antoñita Lara, Angelita, la mujer de Vicente, la hermana de Mari Ángeles, mi propia mujer hasta hace unos meses…”, explica. Las largas escaleras y los amplios pasillos que hay que recorrer hacen inviable para muchos solo plantearse dar un paseo por la barriada.
Prácticamente desde 2014 lleva Artero moviéndose entre gestorías, Emvicesa y el Ayuntamiento para activar las vías que permitan la instalación de un ascensor en una comunidad de vecinos envejecida. Hace tres años que salió la última convocatoria por parte de la empresa pública de vivienda de la ciudad autónoma, pero el bloque 14 de Padre Feijóo no consiguió “por los pelos” la ayuda que habría acabado con uno de los problemas principales que enfrentan en su día a día los residentes del edificio.
Según explica Artero, fueron 11 votos a favor y 9 en contra en el bloque los que permitieron comenzar las gestiones para optar a la futura ayuda que saldría por parte de Emvicesa para la instalación de ascensores, entre otras cosas, en viviendas que no fueran de protección oficial. Fue un “alivio” y un “primer paso” para llegar al objetivo que tantos años llevaban buscando, pero sufrieron un varapalo “tremendo” con una explicación por parte de la empresa pública de vivienda “inentendible”.
Según cuenta, Artero se puso manos a la obra y contrataron a un arquitecto para que realizara los planos técnicos que confirmaran la viabilidad de la construcción que pretendían hacer. El vecino enseña a este diario el hueco bajo la escalera donde pretendían instalar el elevador gracias a un patio interior que evitaría actuaciones más complejas. “Era y es totalmente viable”, subraya.
Su trabajo en el 112 permitió a Artero tener ciertas nociones de los planos para instalar el ascensor, por lo que se lo entregó “prácticamente hecho” a la arquitecta, por la que pagaron para realizar el proyecto unos 2.000 euros. Con la certeza de que era viable, se pusieron manos a la obra para optar a la ayuda.
“Fue hace tres años y fue un duro palo para nosotros. Nos dijeron que no habíamos alcanzado la puntuación por 10 décimas después de haberlo presentado todo. La explicación que me dieron es que solo pusimos de ayuda la instalación del ascensor y que debíamos de haber puesto más cosas como las fachadas, el arreglo de los techos…¿En serio? Si a mí me piden 2 kilos de carne pues voy y compro dos kilos de carne. Si no necesitas más, ¿Para qué gastar por gastar? Es inentendible”, lamenta Artero.
Vicente
Durante la conversación con Artero llega Vicente, uno de los vecinos, que acaba de llegar de hacer unos recados. Su mujer, con una discapacidad del 80%, lleva años sin salir de casa. “Solo cuando tiene que ir al hospital por algún problema, pero la única forma es que venga la ambulancia, la trasladen y la vuelvan a traer”, expresa.
Vicente muestra su enfado “total” por la falta de empatía hacia los vecinos de un bloque “muy perjudicado” por la falta de “algo tan simple” como un ascensor. “Aquí no contamos patrañas, esta es la puñetera realidad que vivimos muchos. Mi mujer no tiene forma de salir a la calle. Ya hicimos el proyecto, pagamos a la arquitecta, y nos pusieron una excusa para aburrirnos. Queremos que hagan algo ya porque esto no es vida”, lamenta.
Aunque muchos de los vecinos han desistido, Artero continúa preguntando y esperando a la próxima convocatoria. Años de gestiones le han proporcionado confianza para tener la certeza de que “a la próxima va la vencida”. Las ayudas que han salido los últimos años han estado centradas en viviendas de protección oficial, por lo que varios bloques de la barriada de Zurrón ya han comenzado a instalar por la parte exterior ascensores que facilitarán la vida de muchos residentes.
“Veía el otro día en la televisión en otras comunidades autónomas que pasaba el mismo problema. Gente envejecida en bloques que no tienen ascensor y que, por lo tanto, no pueden salir a la calle. Lo definían perfectamente: es una condena en vida, como estar en una prisión. Eso es exactamente lo que le pasa a mucha gente de este edificio”.