Los Bomberos honran a su Patrón en Villajovita
La Iglesia de San Juan de Dios ha acogido la misa con la que el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento ha celebrado la onomástica de su patrón, que da nombre al templo
Ceuta/ De la presencia portuguesa en Ceuta quedan algunos legados. No solo los materiales -aleo, escudo, ceitil o bandera- , edificaciones como las Murallas Reales o iconos como la imagen de Santa María de África. También algunos personajes: si Pedro de Meneses, primer gobernador, dejó su estirpe en Ceuta (Santa Beatriz de Silva o el Beato Amadeo), Luis Vaz de Camoens comenzó aquí a escribir 'As Luisadas', algo así como el Quijote portugués.
Camoens llegó a Ceuta como soldado. Pero no fue el único. También alguien con una especial sensibilidad para los desfavorecidos, para socorrer al necesitado como ocurrió aquella noche en la que ardía un hospital en Granada y se convirtió en un héroe. Desde hace años, se le venera como patrón de los Bomberos. Se llamaba San Juan de Dios.
Este viernes se le ha honrado con una misa en su honor, organizada como siempre por el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento. Con la parroquia que lleva su nombre como escenario, varios miembros de los Bomberos asistían al oficio religioso. También autoridades como el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, el delgado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, el diputado nacional Javier Celaya, la senadora Cristina Díaz o el consejero de Presidencia, Alberto Gaitán. También, y como único diputado autonómico, el portavoz de Vox, Juan Sergio Redondo.
Durante la homilía, el vicario general, Francisco Fernández Alcedo, resaltó los valores del santo y la labor de los Bomberos, con tantas intervenciones -recordó- en los últimos meses, precisamente, por causa de los temporales.
Temporales como los de este fin de semana. "Celebrad, pero no olvidéis que estamos en Cuaresma", dijo con sorna el vicario, consciente de que la tradición lleva a los Bomberos a organizar paellas y demás actos poco bucólicos para honrar al Patrón.
Fue la lluvia, precisamente, la que impidió que la tradicional foto de familia fuera dentro, y no en la puerta, del templo de la Colonia Weil. Una foto con la que se acababa, un año más, el oficio en recuerdo de aquel joven portugués que vino a Ceuta para ser soldado y acabó, literalmente, elevado a los altares.