Campamento de verano
El campamento de verano en el que todo niño tiene cabida
Campamento de verano
En una de las aulas de la asociación ADEN, una pregunta basta para captar toda la atención de los niños. "¿Quién querría tener un mono como mascota?". Casi todas las manos se levantan al instante. Apenas una hora después, la respuesta es justo la contraria. Ninguno quiere ya un primate en casa. Han aprendido que pertenecen a su hábitat natural y que protegerlos también forma parte de cuidar el planeta. De ello se enorgullece Pilar, la responsable del cambio. Es activista por los derechos de los animales y experta en primates, especie que ocupa gran parte de su contenido de divulgación científica en su perfil de Instagram, bichologa__.
La escena resume el espíritu del campamento de verano que la Asociación de Atención a la Diversidad Educativa y Necesidades Especiales (ADEN) organiza cada año en Ceuta. En esta ocasión, celebran la edición onceava del evento. “Este campamento es que cualquier niño sea igual que otro, tenga diferentes capacidades o diferente manera de ser", resume la presidenta de ADEN, Ana García, en declaraciones a El Pueblo de Ceuta en el descanso de la jornada dedicada a los primates.
La bichóloga atendió también a este diario para explicar el objetivo de su visita a la sede de ADEN: "Es una charla de conservación para que los niños entiendan que un primate no es una mascota y extender ese mensaje al respeto por todos los animales", explica. Durante la sesión también les enseña que no deben manipular animales salvajes cuando los encuentren en el campo y que observarlos desde la distancia es la mejor forma de protegerlos.
La respuesta de los pequeños no puede ser más satisfactoria. "He empezado preguntando quién quería un primate como mascota y todos me han levantado la mano. He terminado la charla y ya nadie quería uno", cuenta satisfecha. Para ella, sembrar esa conciencia desde edades tempranas resulta fundamental. "Este es el mejor momento para construir esa mentalidad para que cuando sean mayores no compren animales ilegales y sepan respetarlos".
El campamento inclusivo
Pero el taller sobre primates es solo una de las muchas actividades que forman parte de un campamento que este verano alcanza su undécima edición. La igualdad entre todos los niños es el principio que ha guiado el proyecto desde su nacimiento. El campamento surgió, según relató Ana García, para ofrecer una alternativa de ocio a las familias de la asociación, muchas de ellas con hijos con necesidades específicas de apoyo, aunque con el paso de los años también se ha abierto al resto de menores de la ciudad cuando quedan plazas disponibles.
"Hay niños de todos los perfiles, incluso con determinadas patologías", explica García. "Lo que intentamos es que ellos se sientan igual y que tengan un verano como cualquier niño". La evolución del proyecto refleja la demanda existente. Si en la primera edición participaron apenas quince menores, actualmente ADEN reúne entre 35 y 40 niños entre los dos turnos organizados durante el verano.
El campamento funciona de lunes a jueves, en horario de mañana, una fórmula que también facilita la conciliación de numerosas familias. Detrás de su organización hay un equipo formado por unas nueve personas entre psicólogas, fisioterapeutas, monitoras de apoyo, personal de administración, voluntarias y la propia presidenta de la asociación.
El programa va mucho más allá del ocio convencional. Los menores practican baloncesto inclusivo junto a usuarios de otras asociaciones, visitan el parque de bomberos, participan en talleres de reciclaje, realizan recogidas de residuos en la playa y disfrutan de jornadas de baño con colchonetas e hinchables, la actividad favorita de la mayoría.
"Siempre hacemos cosas nuevas y me lo paso muy bien", cuenta Yasmín, de diez años, que ya lleva varias ediciones participando. Aunque reconoce que la playa es uno de los momentos más esperados, también disfruta aprendiendo en talleres como el de este jueves. "Hoy hemos aprendido cosas que no sabíamos sobre los monos y los chimpancés".
Laura, de once años, tampoco duda cuando explica por qué vuelve cada verano. "Es mi campamento favorito". Además de recordar la visita al parque de bomberos, destaca que el campamento le ha permitido hacer nuevos amigos y convertir las largas vacaciones escolares en una experiencia diferente.
África, que participa por segundo año consecutivo, coincide con sus compañeras. Su actividad preferida sigue siendo la playa, aunque asegura haber disfrutado también de la charla sobre primates. "Estamos aprendiendo por qué no podemos tenerlos como mascotas".
Más allá de las excursiones y los talleres, Ana García considera que el mayor logro del campamento es otro. "Lo primordial es que todos sean iguales y que tengan una capacidad o tengan otra hagan las mismas cosas". Tanto es así que algunos niños que comenzaron participando hace años regresan ahora como voluntarios para ayudar con los más pequeños. "Siempre decimos que vamos a llegar hasta treinta plazas, pero al final nos da mucha pena dejar a un niño fuera y terminamos ampliando", reconoce la presidenta.
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