Cáncer de mama: por las que se fueron, las que están y las que vendrán
SANIDAD
La Asociación Ceutí de Mujeres Mastectomizadas ha vuelto a celebrar su Día con un sencillo pero emotivo acto en la Plaza de África
El siempre evocador Canon de Pachelbel pone la banda sonora a una mañana bonita en lo visual. Es uno de esos días de otoño, con el invierno rondando en la esquina, en la que el debate se divide entre abrigarse o llevar manga corta en una jornada tan nuestra como esas en las que si no se está a la sombra, el sol abrasa y a la sombra hace frío. Pero como todo en la vida, cada cosa tiene su significado. La inmortal pieza de música clásica, que lo mismo te sirve para un anuncio de lencería que para un 'pedeefe' con bucólicos paisajes alpinos, sirve como envoltorio para un grupo de mujeres y algún hombre haciendo danzas circulares en torno al monumento de la Plaza de África.
Pero a esa danza, hay algo que la distingue del resto del paisaje: el color rosa. El mismo que es distintivo de la lucha contra el cáncer de mama. No, la lucha contra el cáncer de mama, que es tanto como la propia enfermedad en si, no es de color de rosa. Tras cada diagnóstico, hay un miedo, un quebranto, un malestar, una quimioterapia. En ocasiones, cada vez menos, una ausencia que viene, un plato vacío en la próxima cena familiar. Pero el rosa es el color elegido por aquello de la visibilidad, como el azul lo fue para luchar contra el terrorismo o el rojo para la solidaridad con los enfermos del SIDA, aquella pandemia a medias entre la ciencia y el juicio social.
A continuación, Isabel Lagares, secretaria de la entidad, lee un manifiesto en el que se quiere expresar el agradecimiento de ACMUMA a la sociedad ceutí, así como despositar un ramo de flores con varios significados. Quizá, celebrar que ellas mismas, las que están en Plaza de África, han vencido a la enfermedad. Quizá honrar a aquellas a las que la parca tiró por el precipicio antes de que la ciencia pudiera extender el brazo. Quizá advertir que esto no es cuestión finita, sino que el maldito bicho sigue afectando cada vez a más gente.
Y cuidado, lo advierte Hilda Castro -presidenta de la entidad- gente cada vez más joven. "Este verano ha sido intenso, ha venido mucha más gente y mucha gente joven", advierte. ¿Hay motivo? . "No lo se; igual hay más concienciación que hace unos años, igual es un repunte o algo que se nos escapa, pero que haya gente tan joven me preocupa", admite. Eso si, agradece "el apoyo tanto de instituciones como del resto de la sociedad" para ACMUMA. "Ni en las actividadesd que organizamos ni en la subvención que recibimos. No tenemos motivo para quejarnos", admite.
De fondo, el Canon de Pachelbel comienza a sonar. Empieza la danza. Por las que fueron, las que están y las que vendrán. Por las que hay que vencer, de una vez por todas, a una maldita enfermedad herida desde que la sociedad dejó de hablar de "cosas malas" o "bichos" para llamarla por su nombre. Primer paso para derrotar al enemigo: hablarle de tu. Siempre.