CCOO y UGT continúan con su calendario de movilizaciones en el sector de limpieza de edificios
SINDICATOS
Los sindicatos activan las protestas tras constatar la falta de avances con la patronal en la negociación colectiva y advierten de un posible endurecimiento del conflicto
Ceuta/ Las centrales sindicales han acordado poner en marcha una primera fase de protestas a partir del lunes 19 de enero, tras constatar la parálisis de las conversaciones para renovar el marco laboral que regula las condiciones de quienes prestan servicios de mantenimiento e higiene en inmuebles públicos y privados, una situación que fue analizada en una asamblea celebrada en la tarde de ayer con representantes del colectivo afectado. UGT y CCOO reunieron a delegados y delegadas del ámbito de limpieza de edificios y locales para evaluar el estado de las conversaciones con las organizaciones empresariales, cuya postura fue calificada de inmovilista. Ante este escenario, la asamblea ratificó por unanimidad un programa de acciones con el objetivo de exigir un acuerdo “digno y justo” para un colectivo considerado esencial para el funcionamiento cotidiano de la sociedad.
La primera etapa del conflicto se desarrollará durante un periodo inicial de quince días y se articulará en torno a dos líneas de actuación. Por un lado, se llevarán a cabo concentraciones a las puertas de los centros de trabajo, coincidiendo con los tiempos de descanso, como desayunos o meriendas. Por otro, se impulsará una campaña de concienciación en el entorno digital, basada en la difusión de vídeos protagonizados por las propias trabajadoras, destinados a visibilizar la precariedad del sector y la relevancia social de su labor.
Las organizaciones sindicales han anunciado, además, que solicitarán encuentros urgentes con las distintas administraciones públicas que mantienen contratos de servicios de limpieza. A su juicio, las instituciones no deben ser “cómplices de la precariedad” y están llamadas a intervenir para que las empresas concesionarias abandonen lo que califican como una actitud de “inflexibilidad”.
Delegados sindicales y organizaciones convocantes han sido claros respecto a la evolución del conflicto si no se producen avances reales en las conversaciones. En ese escenario, no se descarta intensificar las medidas de presión. Aunque insisten en que la huelga es el último recurso y subrayan su voluntad de evitar perjuicios a la ciudadanía, esta opción permanece sobre la mesa si las empresas mantienen su negativa a modificar sus planteamientos.
UGT y CCOO reiteran su disposición al diálogo, pero advierten de que la estabilidad laboral en este ámbito depende de que la patronal presente una propuesta que garantice los derechos y el poder adquisitivo de quienes aseguran la higiene y la salud en espacios públicos y privados.