La CE-70 da a conocer su obra social entre los estudiantes ceutíes
CASA DE ESTUDIOS
La Casa de Estudios financia este curso la estancia de 22 jóvenes universitarios en sus casas de Granada y Málaga
El presidente de la Casa de Estudios CE-70, Sergio García, ha ofrecido esta tarde una charla informativa en la biblioteca “Adolfo Suárez” para dar a conocer la labor que despliega la entidad para apoyar a los estudiantes ceutíes. La organización forma parte de la memoria colectiva de Ceuta. Desde hace más de medio siglo, ha permitido que centenares de jóvenes ceutíes pudieran acceder a estudios universitarios fuera de la ciudad pese a las dificultades económicas de sus familias, convirtiéndose en una de las obras sociales más reconocidas y queridas de la ciudad.
Su historia comenzó en los albores de 1970 de la mano del joven sacerdote Pedro Gordillo Durán. Con escasos medios económicos, pero con una enorme determinación, Gordillo logró implicar a numerosas personas en un proyecto que acabaría cambiando la vida de generaciones enteras. “Son 56 años de trabajo, lo que da idea del número de estudiantes que han pasado por la Casa, quizás mil personas o pocos por lo menos”, señala García.
La filosofía de la CE-70 siempre ha estado basada en la convivencia, el compañerismo y el trabajo colectivo. La asociación construyó un modelo singular donde los propios estudiantes colaboran activamente en el sostenimiento de la institución.
Gran parte de los recursos de la Casa de Estudios se obtienen gracias al trabajo de sus propios integrantes, especialmente durante las vacaciones y las fiestas patronales. Su caseta ferial, “Las Cañas”, se ha convertido con el paso de los años en uno de los símbolos más reconocibles de la Feria de Ceuta. Allí, estudiantes, familiares, antiguos alumnos y colaboradores trabajan juntos para recaudar fondos destinados a financiar los estudios de quienes forman parte de la asociación.
Actualmente, la CE-70 cuenta con un local social en Ceuta y mantiene tres pisos de estudiantes en Granada y dos en Málaga, con 22 plazas ocupadas este curso. En ellos, los estudiantes no solo continúan su formación académica, sino que también gestionan las tareas domésticas y la convivencia diaria.
García explica que en el proceso de selección de estudiantes, la Casa no solo tiene en cuenta los ingresos económicos, sino también la situación familiar de cada solicitante. “Hacemos una entrevista personal, donde hablamos con el estudiante y sus padres, la familia, con quien viva, y nos cuenten su situación”, detalla. Entre los antiguos alumnos de la Casa figuran médicos, arquitectos, abogados, músicos, empresarios, profesores y responsables públicos.
Otro de los rasgos distintivos de la asociación ha sido siempre su carácter multicultural. Cristianos, musulmanes, judíos e hindúes han convivido bajo un mismo techo durante décadas.
La relevancia del trabajo de la Casa de Estudios fue reconocida oficialmente el 2 de septiembre de 2006, cuando recibió la Medalla de Oro de la Ciudad Autónoma de Ceuta, un reconocimiento a una trayectoria marcada por un militante compromiso social.