Ceuta, la arquitectura y el recuerdo de la 'gran ola'
JORNADAS
La Biblioteca Pública 'Adolfo Suárez' acoge desde este lunes las Jornadas de Arquitectura de Ceuta, con la prevención como 'leiv motiv'
Cualquier persona que haya tenido la suerte de conocer la ciudad de Lisboa, podrá admirarse de bellezas como el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los Conquistadores o la Plaza del Comercio. Con suerte, habrán degustado un menú típico portugués (bacalao y algo más) por las calles de Alfama mientras suena un fado y, si son futboleros, en apenas un par de kilómetros encontrarán Da Luz y José Alvalade, posiblemente los dos estadios más icónicos del fútbol portugués. Lo de los campos de Benfica y Sporting Portugal se da por hecho, pero en el resto hay una particularidad: salvo alguna excepción, todo es posterior al 1 de noviembre de 1755. El día en que un terremoto destrozó la capital portuguesa, generando un tsunami de tales características que se notó en las costas de la lejana Islandia... o en Ceuta. Aquí se documentaron algunos casos de peces muertos y aguas vacías que posteriormente se volvieron a llenar (un tsunami) y en Cádiz nació una leyenda que persiste hasta nuestros días. La Virgen de La Palma, que fue sacada en procesión para evitar que la "gran ola" devastase la Tacita de Plata.
El recuerdo de la "gran ola" sigue presente en la capital gaditana. "Se hizo hace poco un simulacro de tsunami, y lo que nos sorprendió es que los niños tenían muy presente aquello de la gran ola, que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Se hizo un plan ambicioso, pero todos tenían más o menos claro que debían refugiarse en un sitio alto, y que hay algunos lugares que se abrirían para acoger a la población". De uno de ellos, por cierto, estaremos muy pendientes este fin de semana. Ojalá nunca sea necesario, pero uno de los lugares referencia para sobrevivir al tsunami sería el Estadio 'Nuevo Mirandilla'. El Carranza de siempre, para entendernos.
El entrecomillado del párrafo anterior pertenece a Gonzalo Marín. En uno de los lugares más icónicos de Ceuta para hablar de arquitectura, como es la Biblioteca Pública 'Adolfo Suárez', es el primer ponente de las siempre interesantes jornadas que organiza el Colegio de Arquitectos de Ceuta, y que comienzan en la tarde del lunes con la presencia de los consejeros de Educación y Cultura, Pilar Orozco, y de Urbanismo y Transporte, Rafael Martínez Peñalver. El pertenece a un grupo de arquitectos, unos 300, que se despliegan en catástrofes naturales. La última, el pasado mes de febrero, en Grazalema.
"Hubo que evacuar por riesgo de colapso, es cierto", pero les llamó la atención "la conciencia de los ciudadanos allí. Ellos conviven con el agua, es un pueblo con el máximo nivel de pluvioumetría en España, y están acostumbrados a esos episodios de agua. Lo que pasa es que fueron dos días seguidos de lluvia, de más de 600 litros, lo que hizo que la capacidad de evacuación y de filtración que tiene el pueblo hacia abajo provocase que saliera agua por todos sitios. Sí es verdad que la evolución de edificaciones que hemos hecho ha arrojado que, salvo algunas cosas puntuales, el pueblo se comportó de manera bastante bien, de forma bastante buena frente a toda la inundación".
De hecho, "el realojo del pueblo fue secuencial y en un plazo de 21 días todos los habitantes, los 2.500 que se evacuaron, pudieron volver a sus casas, y salvo ligeras intervenciones en muros que no eran muros de carga, sino que eran falsos muros para que el agua se contuviese, y algunos suelos que formaron parte de una supresión que hubo en ciertos puntos, el resto se comportó fenomenal. Realmente la resiliencia del pueblo de Grazalema, sobre todo las edificaciones antiguas, se han comportado de una manera ejemplar, puesto que hubo un episodio parecido hace 63 años, donde sucedió lo mismo y las casas se comportaron también de manera excepcional. Fue más un episodio de algo espectacular, como ver el agua saliendo por muchos sitios, que realmente la DANA".
Hace dos años, cuando la situación de Valencia conmocionó a todo el país "estuvimos en Alfafar haciendo inspecciones, eso sí fue un destrozo, ya no solamente a nivel personal, sino a nivel económico, fue tremendo y nada que ver". La siguiente pregunta, pues, es obvia ¿Cuáles serían los retos arquitectónicos de cara a la situación de emergencia? "obre todo es la prevención. Tenemos que tener claro que casi todos tenemos en nuestros territorios, en España, riesgos. El que no tiene riesgo sísmico, tiene un riesgo de inundaciones, y el que no tiene un riesgo de tsunami, y el que no tiene un riesgo de incendio... Estamos sometidos, y sobre todo con el cambio climático, a una serie de impactos cada vez mayores. La prevención es fundamental, el saber qué hacer".
"En caso de sismo, no se puede prever, pero sí se puede saber qué hacer. En caso de un sismo, saber que no tienes que abandonar el edificio, porque, al final, por ejemplo, en Lorca, todas las muertes fueron por gente que estaba paseando por la calle, y fueron elementos constructivos que se fueron cayendo, y todos los fallecidos fueron presos. Muchas veces, en sismo, el inculcar qué es mejor quedarte dentro de un edificio, saber dónde meterte... Y, después, en temas de inundación, un poco lo que vimos en Alfafar y toda la zona de la DANA de Valencia, había una costumbre, porque ellos, temporalmente, sufren inundaciones pequeñas, y nadie les avisó que lo que venía era muchísimo más gordo, y tenían un protocolo, que era meterse en los sótanos para sacar sus coches, puesto que todos necesitaban ese coche para trabajar, y, sin embargo, gran parte de los fallecidos fueron en sótanos, por hacer ese protocolo erróneo en cuanto a una emergencia. Entonces, lo más importante y los retos que tenemos nosotros es inculcar a la población qué hacer frente a una emergencia".
Dice el tópico que la naturaleza, y en particular el agua, tienen memoria. El barranco del Poyo no se ha canalizado nunca, pese a que en aquel lejano día de 1755 el terremoto de Lisboa también se notase en Valencia; en Biescas, en 1996, hubo que lamentar 87 muertes porque alguien tuvo la brillante idea de colocar un camping en el cauce seco de un arroyo. "solemos aprender a olvidar lo malo, y tenemos que aprender de lo malo. El barranco del Pollo, históricamente, ha venido desbordándose desde finales del siglo XVII, y ahí sigue. Sin embargo, "también en Grazalema vimos como los antiguos, que se acordaban de ese episodio de hacía 63 años, sabían cómo comportarse, y eran precisamente los que menos preocupados estaban. En el momento que fuimos a inspeccionar el pueblo, la gente joven estaba muy nerviosa, cerca de sus casas, y los mayores decían que ya la habían vivido y que no pasaba nada, que el agua entraba y se iba, y ahí no había pasado nada".
En el caso concreto de Ceuta, "tenéis un riesgo de sismo. Habéis sufrido este verano, al principio, movimientos sísmicos que tienen origen en todo lo que es la bahía de Cádiz y la bahía de Cabo San Vicente, y tenéis también un riesgo de tsunami, precisamente, un riesgo de un maremotor causado a través de movimientos sísmicos potentes. Entonces, son elementos que tienes que tener, prácticamente todas las autonomías y todas las ciudades grandes tienen sus planes de evacuación, tienen sus planes de prevención ante esa serie de riesgos. Lo importante de esos planes es que están y hay que dárselos a conocer a la población, de nada sirve tener un plan magníficamente redactado cuando, realmente, nadie por la calle sabe qué hacer si viene un riesgo de tsunami. Entonces, hay que hacer muchos simulacros, hay que inculcar, al final, que la gente tenga ese sentimiento de que puede pasar y, simplemente, saber qué hacer". En ese punto, la decana del Colegio ceutí, Judith Albiñana, añadió que los arquitectos ceutíes tienen intención de sumarse a ese equipo de arquitectos voluntarios de Andalucía para aprender de ellos y saber como reaccionar en caso de tsunami o terremoto. Aquello de que siempre es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo...