CARRERA DE LA MUJER
Ceuta se viste de rosa para abrazarse a la vida
CARRERA DE LA MUJER
La historia es tan verídica como actual, pero por motivos evidentes omitiremos los nombres. Ella notó un día algo raro en su cuerpo: un malestar, un hormigueo, una señal de que todo no estaba correctamente. Fue al médico, y el diagnóstico sentó como un jarro de agua fría en Alaska a las cuatro de la madrugada: cáncer. Lo que viene siempre después de un momento traumático: la pena, la ira, la negación, la frustración, el "¿por qué a mi?", las ganas de luchar, de tirar la toalla... Como miles y miles de personas en este país. El, que lleva con ella desde que eran apenas un par de críos que nacían a la vida matando los domingos en la bolera o el Cine África, ha sido y es su principal apoyo en estos momentos. Un día, les dijeron que lo suyo tenía salvación, pero que el tipo de cáncer que padece ella ha de tratarse fuera de Ceuta. Los tiempos, incluso, se acortaron más de lo previsto por lo que en cuestión de horas les dijeron que tuvieran todo preparado. Ella se recupera, afortunadamente, en un piso gestionado por la Asociación Española contra el Cáncer en la ciudad donde se trata. Al estar dicha entidad extendida por toda España, fue la de Ceuta la que con una rapidez "asombrosa, en 0'" realizó todo el trabajo burocrático. Horas después, ella está recuperándose y el agradeciendo a lo celestial, pero también a lo terrenal, la velocidad con la que se ha tramitado todo.
Porque, realmente, para esto sirve la Asociación Española contra el Cáncer. Pero solo una de las muchas cosas que hace: financia becas para la investigación, tiene una Fundación propia para que los mejores talentos investigadores no se vayan de España -mal endémico de este país-, emplea a psicólogos y terapeutas... Y, también, el mensaje y la contundencia con la que habla su presidente en Ceuta, Jesús Ferreiro: "Pueden estar tranquilos nuestros donantes, que hasta el último céntimo de euro que nos den está plenamente auditado y justificado". Aquello de que quien nada oculta, todo muestra...
En estos momentos, en algún lugar de la costa oeste norteamericana, se está celebrando un importante simposio sobre el cáncer de mama. Van expertos de todo el mundo, a conocerse entre ellos y a ponerse en común sobre los respectivos avances, en una de las sociedades más punteras en cuanto a investigación científica se refiere: Estados Unidos. Entre los participantes de ese simposio, un asturiano radicado en Salamanca y con una especial querencia por Ceuta: Atanasio Pandiella. Considerado uno de los principales especialistas mundiales en la lucha contra el cáncer de mama, Pandiella trabaja directamente en la curación. Pero claro: para eso hace falta dinero, y este escasea (para menesteres como el que nos atañe). Parte de ese dinero, y el lo lleva por bandera donde va, sale de Ceuta, ciudad que procura visitar cada año o dos años por dos motivos. Principalmente, para reunirse con el personal de la Asociación Ceutï de Mujeres Mastectomizadas, ACMUMA, que destina todo lo que recauda a su laboratorio. Segundo, porque nos consta que le encanta Ceuta. Pandiella no estaba físicamente en las Murallas Reales en esta primaveral mañana de domingo, pero si en 'espíritu': tanto Hilda Castro, presidenta de ACMUMA, como Nabila Benzina, consejera de Sanidad y Bienestar Social, lo citan en sus declaraciones. Investigación, ensayo/error, fondos... Ciencia en estado puro, ciencia al servicio de la humanidad. Y también "para otra entidad y al proyecto de Mariano Barbacid".
Benzina es quien asiste, en representación del Gobierno de la Ciudad. "Una vez más , queda demostrado que Ceuta se vuelca. Apenas han quedado unas cuantas camisetas por vender, y eso habla muy bien de esta ciudad", dice la consejera. No le falta razón: los ceutíes tendremos 200.000 defectos como pueblo, pero precisamente el de la indiferencia ante la mano que necesita que alguien la coja no es uno de ellos.
De ello se han dado cuenta Jorge Lorenzo y su familia. A pesar de la coincidencia nominativa con el campeón del mundo de Moto G.P., este hombre no tiene su pasión en las ruedas, sino en las canchas. De hecho, es entrenador de baloncesto, en la localidad cordobesa de Peñarroya-Pueblo Nuevo, en la que vive. Ha venido a Ceuta con su familia para un acontecimiento, "una comunión, que es lo que se celebra en estas fechas. Pero el otro día, paseando por la ciudad, nos encontramos un stand y decidimos participar, porque a todos nos puede tocar: un amigo, un hermano, una familiar. Así que nada, hacemos deporte y colaboramos con esta causa, como hacemos en Córdoba cada vez que nos enteramos de algo así. Pero es curioso, tanto en Ceuta como en Córdoba llega la gente a última hora queriéndose apuntar", dice...
Y hay gente de todos los colores. "Hasta los animales", pone el acento la consejera Benzina, sabedora de que hay perros con la camiseta de la carrera contra el cáncer. Colectivos, colegios, familias enteras, mayores o niñas con apenas días participan de esta carrera. La salida la da María Romero, la conocida atleta que gana prácticamente todo. "Hoy he hecho 35 kilómetros entrenando" -debe ser un día más en la oficina- "y ahora me vengo aquí. Esta carrera si es importante", dice en línea de meta.
Son los propios competidores los que hacen la cuenta atrás. No hay primeros premios, ni segundos, ni terceros, pero compiten para que historias como las del primer párrafo se repitan poco. Para que todas aquellas personas a las que la maldita enfermedad nos ha arrebatado sean, algún día, nombres por los que alzar nuestra copa al cielo cuando el cáncer esté derrotado. Mientras, habrá que seguir peleando, corriendo, colaborando. Ojalá entidades como AECC o ACMUMA no fueran necesarias, pero mientras, son imprescindibles. Por eso, una vez más, Ceuta se viste de rosa para abrazarse a la vida. La carrera que todos corremos.
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