Protesta ciudadana
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Rafael Hernández llegó a la Plaza de los Reyes con claveles de colores en sus manos y una enorme bandera de Ceuta cubriendo su espalda. Es profesor del conservatorio de música Ángel García Ruiz y está de vacaciones. Confiesa que le resulta imposible quedarse “sentado en el sofá viendo lo que está pasando”. Desde que el miércoles estallara la olla de presión con el anuncio de que los polideportivos podrían convertirse en centros provisionales de acogida, calcula haber caminado “15 kilómetros al día” protestando contra los responsables del “abandono” en el que siente que Ceuta está sumida por parte del Gobierno. Dedicó la mañana de hoy a convencer a sus vecinos de que debían manifestarse atacando “a los verdaderos culpables”. Por eso la quedada de este viernes ha comenzado en la Plaza de los Reyes, frente a la Delegación, y no en Benítez, donde los migrantes, como ayer. Y quiso que esta vez no hubiera un atisbo de violencia en sus modos. Por eso animó a la gente a acudir con flores.
Pasadas las siete de la tarde llegaron mujeres, hombres y hasta familias enteras a la plaza céntrica. Todos ellos portaban claveles; algunos de ellos, ramos con flores de colores variados. Muchos llevaban el racimo en una mano y la bandera de España o de Ceuta en otra. Uno de ellos subió a la piedra de la fuente que decora el espacio y se dirigió a los más de 100 participantes. “Vamos a dárselos (los claveles) a nuestra querida Delegación del Gobierno, que nos ha abandonado completamente y no hace nada con nosotros”, propuso con sarcasmo.
“¡Estas son nuestras armas! Que lo vea toda España, que nosotros vamos con esto por delante”, continuó Rafael Hernández, también en lo alto. Explicó que con los claveles emulen a la revolución portuguesa que en los años sesenta logró tumbar la dictadura de Salazar. “Los militares y el pueblo se cargaron la dictadura. Nosotros vamos a hacer lo mismo. Vamos poco a poco, pero estamos consiguiendo muchas cosas”, profirió el músico a los allí presentes.
Los ceutíes han querido demostrarle al mundo que las etiquetas de “xenófobos” y “racistas” no les representan. “Algunos canales estatales nos venden como si estuviésemos tomando medidas violentas, neonazis, y yo no lo consiento. La mayoría de la población de Ceuta no es racista, y estoy orgulloso de mi gente. Musulmana, cristiana, hindúes, judíos… Aquí convivimos todos juntos. Somos uno. Somos españoles y somos europeos. Y con mucha dignidad y honra”, defendía el profesor de trompeta, que, con su instrumento en mano y su bandera colgada del cuello, ha dinamizado con sus sones cada una de las manifestaciones que han convocado los ceutíes una vez se colmó su paciencia.
Y tuvieron mucha. Casi un mes pudo el Gobierno nacional mantener la calma de los vecinos de la ciudad hasta que la tensión saltó por los aires al saber que planeaban quitarles más espacio del poco que les queda. El vaso rebosó después de que se informara de la intención del Estado de usar todos los polideportivos para la acogida de migrantes. Aquello corrió como la pólvora en la mañana del miércoles. Y los ciudadanos salieron a la calle durante toda la tarde. Por la noche, el ministro de Política Territorial y coordinador del Mando Único, Ángel Víctor Torres, dio marcha atrás y matizó que solo se usarían las instalaciones deportivas en caso de extrema necesidad.
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, no se quedó conforme y pidió que se excluyeran los polideportivos del real decreto que los contabilizaba como emplazamientos provisionales posibles. El Gobierno y la Ciudad han alcanzado este mismo viernes un acuerdo para modificar el texto, en el que dejarán de estar incluidos. Sin embargo, una vez abierta la fuga en la olla de presión, les será difícil taparla mientras la normalidad no regrese a sus calles. Y está lejos, con aún 5.000 migrantes (según el ministro del Interior) en situación de calle deambulando por sus barriadas; más de 8.000 según los cálculos que hace el Ejecutivo local en base a las raciones de comida que las oenegés entregan a diario.
“Invasores, expulsión”; “¡Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!”. Son los lemas que siguen protagonizando las concentraciones del pueblo ceutí. Gritándolos, la marcha de los claveles se encaminó Revellín abajo desde Los Reyes. Lo hicieron repartiendo las flores que se habían quedado consigo en lugar de arrojarlas a la Delegación, para poder entregarlas a los ciudadanos.
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