CEMENTERIO MUSULMÁN
La Ciudad ya prepara la nueva ampliación del cementerio de Sidi Embarek
CEMENTERIO MUSULMÁN
Saíd Mohamed pulula por las entrañas del cementerio musulmán de Sidi Embarek, del que es encargado desde hace años. Este ceutí se muestra satisfecho con los cambios que se están llevando a cabo en el camposanto. El pasado mes de diciembre, el Gobierno local culminó las obras de una parte de la segunda fase de ampliación de la necrópolis, aunque guinda del pastel tendrá que esperar todavía unos meses. Según explica el responsable a este diario, varios arquitectos de la Ciudad acudieron la semana pasada a tomar medidas en la zona que albergará las próximas sepulturas, por lo que se prevé que pronto salga a licitación la actuación que permitirá habilitar alrededor de 200 enterramientos más.
La primera parte de las obras de la fase dos del Cementerio de Sidi Embarek estuvieron plagadas de contratiempos, lo que provocó que finalizasen el pasado diciembre tras un año de actuaciones que culminaron con algo más de 300 tumbas.
Esa primera actuación se intentó tramitar primero como obra ordinaria. En 2022 ya se aprobó un gasto plurianual superior al millón de euros para esta ampliación, pero la licitación quedó desierta por el encarecimiento de los materiales. Después, en 2023, la Ciudad actualizó el proyecto y elevó el presupuesto hasta aproximadamente 1,65 millones para volver a sacarlo a concurso.
El proyecto original contemplaba trabajar sobre 4.150 metros cuadrados y construir 827 nuevos enterramientos. Según la documentación técnica citada en informaciones especializadas, la ampliación podía albergar 460 tumbas en la plataforma superior y 367 en plataformas escalonadas, además de espacios residuales para enterramientos de fetos y amputaciones.
En 2024 la licitación quedó adjudicada tras el incremento presupuestario. Posteriormente se formalizó el contrato con una UTE integrada por Dragados y Africana de Contratas y Construcciones.
El proyecto sufrió un giro importante a finales de 2024. En la parcela sobre la que se estaba actuando aparecieron varios artefactos explosivos antiguos, lo que obligó a paralizar la ejecución por motivos de seguridad. “Encontraron al menos cuatro y tuvo que paralizarse la obra. Después tuvo que sacarla de nuevo la Ciudad como actuación de emergencia ante la falta de tumbas”, explica Mohamed.
La versión oficial posterior de la Ciudad, publicada en enero de 2025, sostuvo que no se había rescindido el contrato con la empresa adjudicataria, sino que se había paralizado la actuación en la parcela inicial hasta realizar los estudios de seguridad necesarios. Esa misma comunicación oficial explicó que, de forma paralela, se activaba, como afirma Mohamed, una obra de emergencia para habilitar enterramientos en otra zona.
Contratiempos y una futura ampliación más sencilla
Según la Ciudad, esta intervención se justificó por la urgencia de ampliar el número de tumbas tras las complicaciones surgidas en la parcela original. El consejero Alejandro Ramírez estimó entonces que permitiría habilitar de forma inmediata espacio para 50 enterramientos y, en los meses siguientes, hasta 250, mientras se seguía trabajando en la parcela inicial donde estaba prevista la construcción de las 817/827 tumbas del proyecto ordinario.
En abril de 2025, la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, visitó las obras y la Ciudad informó de que se estaban ejecutando hasta 329 nuevas tumbas, de las cuales 56 estarían habilitadas a finales de abril. La previsión oficial era que todas las tumbas estuvieran disponibles a finales de mayo y que los trabajos concluyeran a lo largo de julio.
Esa actuación de emergencia cuenta con un presupuesto de 1.492.200 euros. Incluye el acondicionamiento y urbanización de una parcela de 1.200 metros cuadrados, con agua, saneamiento y alumbrado, además de la preparación de un espacio anexo de 600 metros cuadrados para otros 200 enterramientos futuros. Esta última intervención para habilitar dos centenares de sepulturas es la que se licitará en los próximos meses, aunque será una obra mucho menos compleja, según asegura Mohamed durante el recorrido con este diario.
La fase dos ya luce perfectamente habilitada para los enterramientos. En ese terreno había varias naves que hubo que derribar para proceder a la intervención, por lo que la actuación se demoró más de lo que se esperaba. Actualmente, todas las tumbas están terminadas, algunas de ellas vacías. Desde el terreno, Mohamed va explicando cuáles serán los próximos pasos a seguir.
“Esta obra va a ser más sencilla. Ya se ha construido el muro de contención, por lo que los operarios solo tendrán que limpiar la vegetación, urbanizar el suelo y comenzar a edificar”, sostiene. Mohamed puntualiza que, como no se licite pronto, la Ciudad tendrá que volver a recurrir a una actuación “de emergencia” como ocurrió con la intervención previa. “Si le meten mano ya, yo creo que pueden tardar solo unos cinco o seis meses”, subraya.
Frente a la carretera, bajo la ladera y protegido por un muro de contención, se extiende el terreno donde está prevista la siguiente actuación del cementerio musulmán de Sidi Embarek. A día de hoy es una explanada irregular, cubierta de tierra clara, flores silvestres y matorral bajo, sin tumbas todavía, pero ya integrada dentro del perímetro del camposanto. La parcela, según explica el responsable del cementerio, cuenta con parte de la infraestructura previa ejecutada, lo que permitiría acondicionarla con mayor rapidez cuando el proyecto salga adelante.
La siguiente ampliación no se limitará únicamente a la explanada visible desde el recorrido principal. Mohamed apunta hacia la parte posterior del muro de contención y recuerda que allí existe otra parcela que también forma parte del crecimiento previsto del cementerio.
“Detrás del muro de contención hay también una parcela”, explica. Esa zona, asegura, ya está urbanizada en buena medida, por lo que los trabajos serían más rápidos que en fases anteriores: “Es quitar tierra y empezar a edificar”. Para el encargado, no se trata de una actuación aislada, sino de una continuación natural del mismo proyecto: “Va todo integrado en las obras de ampliación pertenecientes a la segunda fase”, aclara.
El recorrido termina junto al muro de contención. Mohamed se mueve en moto de un lado a otro por una parcela que ya conoce como la palma de su mano. Saluda a operarios de Amgevicesa y de las Brigadas Verdes que realizan su actividad diaria por las instalaciones y vuelve a señalar el terreno pendiente. El encargado del cementerio musulmán de Sidi Embarek se muestra optimista. En un año, vaticina, el camposanto habrá culminado unas obras de gran envergadura que parte de la población llevaba reclamando desde hace años.
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