Continúa la puesta a punto del Recinto Ferial para las Fiestas Patronales
FIESTAS PATRONALES 2026
A diez días del comienzo de la feria, los trabajos relativos al suelo, alcantarillado, pintura e iluminación avanzan a buen ritmo para ofrecer a los ceutíes unas Fiestas a la altura
Quedan apenas diez días para que den comienzo, un año más, las Fiestas Patronales de Ceuta, y la expectación está por las nubes. Al agradable, aunque caluroso, verano que se está viviendo en la ciudad autónoma se le suman las recientes alegrías por las celebraciones de la Virgen del Carmen o la consecución del segundo Mundial de fútbol masculino, y como consecuencia las ganas de fiesta ya se notan en el ambiente.
Lo que la gente no ve, sin embargo, es el esfuerzo y trabajo detrás de la organización de la feria, que abarcará del 1 al 8 de agosto este año, y que lleva ya mes y medio de puesta a punto para ofrecer la mejor experiencia posible a los ceutíes. Son muchos los elementos que han necesitado una renovación para estar a la altura, entre ellos el propio terreno del recinto ferial, sus suelos -sobre los que los caseteros vienen reclamando que vuelvan a ser pintados por completo-, la canalización de aguas, postes, pasarelas, vallas, alumbrado, instalación eléctrica, y un sinfín de elementos añadidos. Cada detalle, cuidado con mimo y esmero, cuenta.
Para que todo salga a pedir de boca, son decenas los profesionales de distintas ramas y empresas los que están dándolo todo para llegar a tiempo. Los trabajadores de OBIMACE, por ejemplo, llevan ya dos semanas encargándose de pintura, albañilería, y sobre todo arreglando boquetes y desperfectos en el suelo del parque Juan Carlos I: “Hemos empezado antes porque hemos tenido que quitar las canastas, las porterías y todos los elementos de los parques infantiles”.
“La parte más complicada ha sido la Marina entera, porque la gente parece que le tira bocados al suelo. Intentamos que la gente esté bien y cuando vengan que lo encuentren todo en condiciones, porque, aunque no haya nada, la gente siempre se queja por algo. Cuidar las cosas cuesta muy poco, pero quejarse es gratis” comenta uno de los trabajadores que precisamente trabaja en sellar un agujero en el adoquinado.
“Tú imagínate que viene alguien a asomarse a la caseta municipal y se acabe tropezando…” añade otro de sus compañeros mientras continua sus labores de reparación y ensalza la supervisión y atención al detalle de su gerente, Alexis Castañeda. El objetivo es acercarse lo máximo posible a la perfección, como la que se observa en la impoluta capa de pintura blanca aplicada a todos los bordillos y barandillas que rodean el parque.
Los postes de iluminación también reciben su pertinente capa de pintura, como explica otro de los empleados que forman parte, en este caso, del plan de empleo de delegación del gobierno. Agradecido por la oportunidad, y reclamando algo más de estabilidad laboral -están contratados para seis meses-, no tiene mucha más queja sobre las condiciones en las que se encuentran trabajando, afectados por las altas temperaturas.
“La verdad es que estamos muy bien. Nos traen agua, se preocupan por nosotros, cada media hora nos piden que paremos y descansemos del calor. Además, los compañeros nos llevamos bien, con el capataz también, hay muy buen ambiente, y todos queremos estrenar esto y dejarlo lo más bonito posible para la gente”, explica el obrero. En otra zona, son los trabajadores de Ecoservicios Ambientales quienes limpian a fondo y reparan las canalizaciones del ferial: “Más allá de la limpieza, estamos reparando las baldosas que cubren los canales. Algunas las hemos tenido que cortar con la radial para que encajen, para que no sobresalgan por culpa de los árboles y puedan ser un peligro”.
En las casetas, el corazón de la feria, la estructura y las chapas que sirven de esqueleto ya están armadas, y también hay gente tomando medidas con las tablas de madera donde irán grapadas las telas que servirán para decorar cada uno de estos espacios festivos. En otra época, la instalación se realizaba con chapas de acero, pero como recuerdan los trabajadores, daban más problemas con el fuego o el calor, y no podían reutilizarse de un año a otro.
Justo en frente, dos responsables del departamento de sanidad conversan con los propietarios de una de las casetas. Su labor es sencilla: revisan una por una cada caseta para ver de cerca que la instalación de los baños cumpla con la normativa vigente y con todos los requisitos que garanticen su salubridad para los visitantes.
Cerca ya de la portada del recinto ferial, donde otros albañiles dan los últimos retoques a la estructura que da la bienvenida a la feria, deteriorada pero imponente, un electricista de ElectroSur se encarga del vulcanizado de una parte de la instalación eléctrica: “Estoy cambiando el aislamiento de los cables. Quito lo anterior para que después otro compañero vuelva a realizar el empalme de los cables”.
Una labor encomiable, además, porque el suministro eléctrico es un elemento de vital importancia para el buen funcionamiento de la feria y de atractivos como la iluminación de la misma. Las luces que darán color a las Fiestas Patronales corren a cargo de la empresa Ximénez, como viene siendo costumbre desde hace años, instalando este año cerca de 100.000 puntos de luz diferentes entre el recinto y los exteriores.
El ajetreo en la zona es evidente, pero nada comparado con lo que se vivirá allí en unos días. Además, aun faltan muchos aspectos por tener en cuenta. Todavía no se han instalado en las casetas ni barras, ni cocinas ni mobiliario, y aún se espera la llegada de las atracciones que ocuparán buena parte del recinto y harán las delicias de los más pequeños.