El demonio más chirigotero posee al escenario
CARNAVAL
La chirigota 'Hay un amigo en mi' ofreció un pase de altura, presentando su candidatura a los premios de este COAC 2026
El carnaval y la religión tienen una íntima relación desde siempre. De hecho, carnaval viene de la expresión 'carne vale', usada antes de la llegada del Miércoles de Ceniza. Doña Cuaresma y Don Carnal tienen, en su manera de enfrentarse, muchas aristas. Y en el carnaval cabe todo: desde comparsones como el que ha sorprendido a Cádiz bajo el tipo de La Camorra hasta conventos con muy poquísima vergüenza. La chirigota de 'Hay un amigo en mi' proponen un interesante tipo: el de monjas poseídas por Lucifer, con el que se pelan durante todo el repertorio. El grupo integrado por veteranos de distintas agrupaciones, y escrito por Miguel Ángel Molina y Rafa Pérez, gusta y se gusta.
Primer pasodoble para algo a lo que nadie quisiera enfrentarse: un padre ante un juez y el asesino de su hija. El segundo, perfecto para un día como el de San Valentín, una historia de amor entre estas monjas y el carnaval. Los cuplés para Julio Iglesias y la ausencia de José María Sánchez. El presentador de este año echa de menos el carnaval, así lo ha dejado claro en sus redes sociales, y se marca un cameo al final de esta parte del repertorio.
El popurrí con varios puntos. Un par de 'toquetazos' de Miguel Miralles, que comparte escenario con su hija Beatriz, dan un punto aún más canallesco a un repertorio que le deja un recadito al nuevo delegado del Gobierno, que "cuando se irrita, es como la mona chita". Agilidad en los autores a la hora de leer la actualidad. Que Dios, o Lucifer, se lo paguen..