Diwali: Ceuta se aferra, más que nunca, a la esperanza de la luz
RELIGIÓN
Comienza, con el encendido del alumbrado, la tradicional celebración de la festividad más importante del calendario hindú
La religión tiene hermosos paralelismos con lo terrenal. Sea cual fuere: todos nos hemos sentido, al superar algún problema, como aquel Lázaro que se levantaba y andaba, todos hemos tenido a veces la sensación de estar en un mar de tentaciones y todos nos hemos visto inmersos en mil penumbras a lo largo de nuestra vida.
Desde hace unos meses, Ceuta vive en una sensación de permanente oscuridad, de no terminar de ver la luz que nos indique que la pesadilla que comenzara el pasado 30 de julio ha terminado. Nos queda mucho aún para cantar que hemos derrotado a esa sombra que cayó sobre nuestra ciudad cuando el julio de la segunda estrella mundialista llegaba a su fin. Aún, como en la ciudad santa de Ayodhya, la oscuridad parece permanecer entre nosotros. Una sombra de incertidumbre, de no saber qué pasará no solo con la invasión sino con las consecuencias de la misma.
Dicen que en la oscuridad más absoluta siempre brilla más la primera vela que se enciende. Que la noche es más oscura justo antes del amanecer. Qué, como en el regreso de Rama y Sita a Ayodhya después de catorce años, las pequeñas luces que se encendían a su paso significaban la bienvenida a un espacio de prosperidad.
Ceuta ya se entrega a su Diwali. Lo hizo a últimas horas del miércoles, con la inauguración de 14 arcos de luces y 1 letrero hasta completar 67.308 puntos de luz de led. Luego siguió un aarti en el templo hindú de nuestra ciudad.
El propio presidente de la Ciudad, Juan Vivas, señalaba que esto es "una oportunidad, en consecuencia, para que sigamos poniendo de relieve la calidad, la categoría del pueblo de Ceuta que ha hecho del respeto y la convivencia una manera de ser y de vivir, de vivir compartiendo, juntos y unidos, en paz y armonía. Todos iguales, todos al amparo de una misma ley, todos al abrigo de una misma bandera, todos compartiendo eso que dice nuestro himno, de que el grito de viva Ceuta suena en nuestra alma cual eco fuerte de un viva España. Esta es la fiesta de las luces y, por tanto, esta es una fiesta que hoy tiene también una significación muy especial, por cuanto que las luces en la comunidad hindú, en esta celebración y con carácter general, tienen un valor simbólico enorme".
Y en la mente de todos, como decíamos, la esperanza de que la leyenda del Diwali se haga patente en nuestra ciudad. Que dejemos atrás la noche y celebremos la luz y la prosperidad. Depende de nosotros, más que de los dioses. Pero, por si acaso, Shubh Diwali.